¿Cambiar el modelo?

    37

    Ninguna otra frase en el ámbito de la economía dominicana está más de moda que la siguiente: “hay que cambiar el modelo económico”.  Suena bien.El que la dice en un programa de radio o televisión, da la impresión de ser una persona que sabe de lo que habla. Tiene el mismo efecto de las frases cohetes.

    Confiere, al que la lanza, una imagen doctoral. Al mismo tiempo, es tan políticamente correcta como la demanda del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para educación.

    La República Dominicana, junto a Panamá y Perú, constituyen el trío de países que registran mayores niveles de crecimiento económico durante los últimos siete años. Nuestra economía, según el Banco Central, ha crecido a una tasa anual de 7.1% durante el período 2005-2011, prácticamente igual que el 7.0% registrado por la economía peruana y el 7.9% de la panameña. Ni en Perú ni en Panamá están reclamando cambios del modelo económico.

    Nuestro PIB medido en dólares ha pasado de US$21,600 millones en el 2004 a US$55,800 en el 2011, para un crecimiento nominal de 158%, superior al crecimiento de 135% y 106% registrado en el mismo período en Perú y Panamá, respectivamente.

    A pesar de eso, la mayoría de los dominicanos entiende que debemos cambiar el modelo económico. Si en mis días de estudios graduados en la Universidad de Columbia hubiese planteado esa propuesta, me habrían devuelto de regreso al país tan especial de donde provenía.

    Queremos cambiar un modelo económico que nos permite crecer aceleradamente y para asombro de todo el mundo, con menos esfuerzo. Por ejemplo, para Panamá mostrar el elevado nivel de crecimiento que hoy registra, ha tenido que aumentar el nivel de inversión de un 16.0% del PIB en el 2001 a 26.3% en el 2011. Lo mismo ocurre en el Perú, donde para crecer como lo ha hecho, la inversión ha aumentado de 18.8% del PIB en el 2001 a 26.0% en el 2011.

    Aquí, con un modelo económico superior, hemos sido capaces de crecer igual que en Panamá y Perú, a pesar de que la inversión ha caído de 21.1% del PIB en el 2001 a 16.8% en el 2011. Y todavía así hay gente pidiendo el cambio de modelo. ¡Qué barbaridad!

    Pero lo mismo pasa con el ahorro.  Siempre se ha dicho que los países deben ahorrar para crear las condiciones que permitan acumular el capital necesario que hará posible el crecimiento. ¡Pura teoría! En Panamá, el ahorro nacional como % del PIB aumentó  de 20.3 en el 2001 a 26.4 en el 2011. Lo mismo sucedió en Perú. El ahorro peruano subió de 17.0% a 27.3% del PIB del 2001 al 2011. La verdad es que los panameños ni los peruanos saben crecer. Aquí, crecimos igual que ellos, a pesar de que el ahorro nacional colapsó de 18.0% del PIB en el 2001 a 5.9% en el 2011.

    Peor aún. Los pobres panameños y peruanos tuvieron que aumentar sus exportaciones de bienes y servicios de manera significativa para poder crecer como lo hicieron. En Panamá tuvieron que aumentarlas de 63.4% del PIB en el 2001 a 78.8% en el 2011. En Perú, de 15.7% a 29.2%. Es que definitivamente no saben cómo se puede crecer sin fuñir tanto. Los dominicanos crecimos igual que ellos, a pesar de que logramos reducir nuestras exportaciones de bienes y servicios desde un 34.1% del PIB en el 2001 a 23.3% en el 2011.

    Todo el que ha estudiado algo de economía sabe que un modelo es más eficiente que otro si con menos recursos, esfuerzos y sacrificios es capaz de lograr resultados y beneficios iguales. Eso es lo que ha demostrado el modelo dominicano. Invirtiendo menos, ahorrando menos y exportando menos, ha logrado un nivel de crecimiento económico similar al de países como Panamá y Perú, que han tenido que invertir más, ahorrar más y exportar más, para crecer igual que nosotros.

    Visto lo anterior, ¿tiene sentido entonces cambiar nuestro modelo económico? Claro que no, a menos que pensemos que los datos del crecimiento son falsos.
    [email protected]