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El Caribe

Opinión

Henri Christophe. El Monarca vencido (2)

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Henri Christophe.
Henri Christophe. (Fuente Externa)

En ese preciso instante, el rumor de que la compañía del cuerpo de guardia se había alargado, laderas abajo, cambió súbitamente el cariz de los acontecimientos. Corriendo, los hombres se atropellaron, por escaleras y túneles, para llegar antes a la Gran Puerta de la Ciudadela. A brincos, a resbalones, cayendo, rodando, se arrojaron por los senderos del monte, buscando atajos para llegar cuanto antes a Sans-Soucí. El ejército de Henri Christophe acababa de deshacerse en alud. Por vez primera el inmenso edificio se vio desierto, cobrando, con el vasto silencio de sus salas, una fúnebre solemnidad de sepultura real... El gobernador entreabrió la hamaca para contemplar el semblante de Su Majestad. De una cuchillada cercenó uno de sus dedos meñiques, entregándolo a la reina que lo guardó en el escote, sintiendo cómo descendía hacia su vientre, con fría retorcedura de gusano. Después, obedeciendo una orden, los pajes colocaron el cadáver sobre el montón de argamasa, en el que empezó a hundirse lentamente, de espaldas, como halado por manos viscosas. El cadáver se había arqueado un poco en la subida, al haber sido recogido, tibio aún, por los servidores… Por fin se cerró la argamasa sobre los ojos de Henri Christophe, que proseguía, ahora, su lento viaje en descenso, en la entraña misma de una humedad que se iba haciendo menos envolvente. …Henri Christophe con i.....EL ENTIERRO DE HENRI CHRISTOPHE de “El reino de este mundo”, Alejo Carpentier.

La tragicomedia de siempre.  Christophe quería gritar al mundo que era el rey, el señor de los señores y el propietario de un reino impuesto. Para que nadie dudara de su reinado, se hizo construir castillos, dicen que unos seis; palacios, afirman algunos historiadores que ocho. Fue la Fortaleza Laferrière, la que mostraba al mundo su poder y la majestuosidad de su reino. Los expertos en la materia aseguran que su arquitectura fue considerada como una de las maravillas de su época. ¡Cuán orgulloso se sentía el rey improvisado! Reino al fin, el “Rey” quería tener su corte y sus nobles. Como su reinado era reciente e impuesto, sin dudarlo inventarla. Su imaginación y su ambición no tenían límites. Nombró príncipes, duques, condes, barones y caballeros. El nuevo reino fue el hazmereír de la orgullosa, blanca y poco tolerante realeza europea. Se burlaban del nuevo reinado, de su rey y sus nobles. Una evidencia más de que el realismo mágico de las novelas se queda corto con las crueles realidades históricas de nuestra historia caribeña y latinoamericana.

El reinado del improvisado rey se caracterizó por ser autoritario, despiadado, corrupto y cruel. Duró tan solo unos años. El rey Enrique I, enfermo, indeciso y debilitado políticamente, decidió suicidarse disparándose una bala de oro, antes que enfrentarse a la posibilidad de un golpe de estado. Su hijo adolescente, el heredero del trono, Víctor Enrique, fue linchado por los sublevados. Con su muerte se extinguía la dinastía improvisada, del improvisado y auto proclamado rey Christophe. Su viuda, la reina seleccionada por el dedo mágico de su marido, María Luisa, así como sus dos hijas, las princesas designadas por los reyes improvisados, Athenais y Amatista, lograron huir del país. Se establecieron en Pisa, Italia, y allí murieron sin ser reina ni princesas, pero sí con el dinero acumulado de su efímero reinado. Así terminó un tramo de la historia terriblemente sangrienta de un pueblo golpeado.

En enero de este año el presidente Leonel Fernández Reyna entregó al país vecino una universidad. Una donación que todo el mundo aplaudió y aplaude, porque simboliza la construcción de un puente entre los dos países hermanos, tradicionalmente enfrenados. Aunque inicialmente se quiso bautizar con el nombre de Juan Bosch, con sus razones históricas, los haitianos no aceptaron, entonces fue bautizada con el nombre de Henri Christophe. Pero, después de inaugurada se dieron cuenta que existía una institución académica con el mismo nombre en la comunidad de Lemona de Cabo Haitiano. La rebautizaron, Enrique I, que es lo mismo, pero en español.

No entiendo por qué el pueblo haitiano insiste en preservar la memoria de un dictador, de un rey que inventó su propio reino, que era además cruel y asesino. No sé cómo el gobierno dominicano aceptó este nombre, cuando existe evidencia histórica de que fue el responsable de la matanza de unos 40 niños frente al altar. Algunos historiadores afirman que en las incursiones haitianas se produjeron más ejecuciones. Muchas de estas afirmaciones tienen un trasfondo ideológico. Pero lo cierto es que en las entradas de las tropas haitianas durante la época de Dessalines, cuando Christophe y Petion eran sus adláteres, se produjeron hechos sangrientos inexplicables.

No entiendo por qué, si Henri Christophe fue traidor, dictador y asesino, los hermanos haitianos se esfuerzan en honrar su imagen, bautizando centros de saber. Se supone que la universidad es un espacio para la investigación objetiva, para el conocimiento de la historia sin pasiones. No, no lo entiendo. No puedo entenderlo. Pero tampoco entiendo por qué el gobierno dominicano aceptó bautizar con este nombre a la universidad donada. Haití ha tenido grandes hombres y mujeres que se han ganado el respeto y la admiración de su propio pueblo y del mundo por sus hazañas, por sus aportes a la ciencia y a la literatura. Reivindicar a un ser que tiró lodo a su propio origen, intentado borrar lo imborrable, que maltrató a los suyos, no merece homenajes. Su paso por la historia, escrita con sangre de esclavos maltratados, debe estudiarse para que las nuevas generaciones jamás intenten repetir los hechos sangrientos e inexplicables que protagonizó.

DEMONIO
Licencia de entrar demando.
PROVIDENCIA
¿Quién es?
DEMONIO
El rey de Occidente.
PROVIDENCIA
Ya se quién eres, maldito.
Entra.
(Entra ahora).
DEMONIO
¡Oh tribunal bendito,
Providencia eternamente!
¿Dónde envías a Colón
para renovar mis daños?
¿No sabes que ha muchos años
que tengo allí posesión?
LOPE DE VEGA. l


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