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El Caribe

Momentos inolvidables

“Soy una amante de la vida y la vivo a plenitud”

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En esta entrevista, Magaly Caram habla de los valores que le inculcaron sus padres, de su esposo José Frank Álvarez Conde y de las cuatro décadas que lleva trabajando en Profamilia

Mi esposo ha sido mi compañero  por 40 años. Él ha sido mi cómplice en todo mi quehacer.
Mi esposo ha sido mi compañero por 40 años. Él ha sido mi cómplice en todo mi quehacer. (Kelvin Mota)

Magaly Caram lleva 40 años de trabajo continuo en la Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia (Profamilia), lo que para ella cada día es un reto. Se siente gratificada al ver el resultado positivo de su trabajo en esta institución en esas cuatro décadas.

“Creo en el ser humano y en la solidaridad, la honestidad y la integración humana. Creo que toda persona tiene derecho a la salud, a la educación y a la riqueza cultural. Yo amo la vida y la disfruto a plenitud y sueño con que toda persona pueda disfrutar de una vida digna, a la cual tiene derecho todo ser humano”, afirma.

1. Mi niñez
Transcurrió en San Pedro de Macorís, en medio de un triculturalismo porque soy de origen libanés, pero todo mi entorno pertenecía a la cultura cocola y la cultura criolla. Fue una niñez muy linda, cálida, con mucho amor. Nos reuníamos en familia con mucha frecuencia y todo reinaba en torno a la mesa porque en la cultura libanesa la comida gira en torno a la vida familiar. Ese mismo triculturalismo me permitió desarrollar cierta sensibilidad hacia la pobreza, mi papá visitaba todos los barrios y yo desde pequeña sentí una atracción hacia la búsqueda de soluciones a los problemas de pobreza. Jugaba, inventaba mucho, era muy traviesa, me encantaban los juegos agresivos. No me gustaba jugar con muñecas, jugaba pelota con pelotas que hacíamos de tierra. Me encantaba trepar en los árboles, este juego lo disfrutaba mucho, montaba bicicleta y patines. Me gustaban todos los juegos propios de niños, pero las muñecas no eran lo primordial. Tuve una niñez bonita sin mucho lujo pero sí con mucho cariño, fue una vida propia de una clase media trabajadora.

2. Mis padres
Mis padres, Pedro Caram y Altagracia Herrera, me enseñaron con el ejemplo. Eran muy trabajadores y dedicados a una vida austera y sencilla, me inculcaron valores como la honestidad, la honradez, el trabajo y la disciplina desde muy pequeña y, sobre todo, lo que yo más valoro es que predicaron con el ejemplo.

3. Mis estudios
Me alfabeticé con una profesora muy famosa que había en San Pedro de Macorís, Camila Heureaux, por sus manos pasaron muchos niños, después pasé al colegio Cristo Rey, de monjas franciscanas y luego a la normal José Joaquín Pérez. Cuando terminé el bachillerato fui a estudiar al colegio Luis Muñoz Rivera donde hice un secretariado, allí duré dos años, eran momentos económicos muy difíciles, éramos tres hermanos, uno estudiaba medicina y el otro ingeniería y yo preferí una carrera corta que me permitiera costear mis estudios. Después comencé a trabajar y a estudiar en la universidad.

Empecé a estudiar sociología cuando se abrió la primera escuela de esta cátedra porque siempre supe lo que quería estudiar. Mis padres querían que fuera abogada porque ya había un médico y un ingeniero; sin embargo yo decía que el Derecho era para mantener el estatus y desde niña por mi contacto directo con la pobreza tengo ese gusanillo del cambio desde pequeña.

4. Mi primer trabajo
Mi primer trabajo fue en Inapa como secretaria y devengaba un sueldo de 70 pesos, recuerdo que con mi primer sueldo compré comida para la casa, ahí trabajaba hasta las dos y luego me iba a la universidad, después me fui a España a estudiar Ciencias Sociales, allá pasé dos años y volví y terminé la carrera de Sociología.

5. Travesuras  
Recuerdo cuando tenía 11 años que me partí un brazo por estar trepando en una mata de mango. También, recuerdo, cada vez que mi mamá me iba a dar una pela, cómo su rostro cambiaba, y yo me mandaba a correr a la casa de mis abuelos que vivíamos patio con patio. Cuando me iba le sacaba la lengua. Otra travesura que recuerdo mucho era que yo tenía una amiga que siempre le daba golpes y sus padres un día le dijeron: “la próxima vez que vengas aquí llorando porque Magaly te pegó, encima de donde ella te dé te vamos a dar una pela”. La próxima vez ella me agarró y me levantó en vilo y me tiró contra un balcón y me hice una herida que todavía tengo la cicatriz. Jamás me volví a meter con esa muchacha.

6. Mi gran amor
Tuve amores de niña, como toda adolescente, a los 14 ó 16 años, ilusiones pero nada que me haya dejado huellas. A José Frank Álvarez Conde lo conocí en mi casa, en una reunión social que le hicimos a una compañera de trabajo. Ha sido un compañero por 40 años, muy solidario, ha sido mi mayor cómplice en todo mi quehacer, me siento muy apoyada por él, cualquiera que sea la causa que yo abrace él me acompaña y apoya y eso yo lo valoro mucho. Como toda pareja y relación hemos tenido momentos difíciles pero también hemos tenido momentos de mucha gratificación. Como balance general creo que volvería hacer lo mismo, si pudiera escoger, lo elegiría a él otra vez. Tenemos dos hijos, un varón y una hembra y tres nietos.

7. Ser madre
La maternidad para mí ha sido una opción y una elección, aun cuando en esos momentos no se hablaba tanto del derecho de la mujer a escoger la maternidad yo lo asumí así, yo decía que primero quería ser profesional y realizarme como persona, viajar por todo el mundo y después tener hijos. Siempre dije que quería dos hijos y la vida me dio dos hijos maravillosos, muy solidarios y autónomos, tienen su realización personal y profesional y eso me llena de mucha alegría.

8. Mis pasatiempos
Me gusta mucho leer, sobre todo la literatura, me encanta la música clásica, me fascina Mozart, la ópera. Me encanta el mar, me fascina nadar, el campo y la naturaleza, disfruto mucho sembrar plantas y flores. Soy una amante de la vida y vivo la vida a plenitud.

9. Me fascina viajar
He viajado mucho, sólo me queda por conocer el sur de África, ha sido una experiencia muy gratificante. Esos viajes han sido de todo tipo, de formación, de intercambio y de capacitación. He viajado a impartir conferencias, a conocer nuevos programas y explicar los nuestros, esos viajes me han permitido ver la vida de una manera diferente. Por ejemplo, el viaje a Asia, a la India, a Nepal y Bangladesh, cambiaron mi percepción de la vida. Conocer y vivir esa cultura que era muy nueva para mí me permitió entender que nosotros como país estamos inmersos en una media isla, que los grupos dominantes nos acosan y nos arropan, que sectores de poder mediático le quieren demostrar al pueblo dominicano que el mundo empieza y acaba con sus valores y no es así, es un mundo ancho y largo donde este es un punto en el planeta y hay un mundo fuera de aquí con otros valores y otras costumbres.

10. Mi mayor reto
Tengo 40 años trabajando en Profamilia, para mí ha sido un reto cada día, cada año una institución diferente y un proyecto nuevo del que me enamoro, del que me apasiono y empujo pero una vez que el proyecto se consolida lo suelto y tomo otro, entonces tengo la impresión de que se está trabajando con mucha organización pero a la vez me doy cuenta de que hemos creado una institución. Cuando hablo de institución lo hago en términos sociológicos, esta es regida por normas, políticas, procedimientos, estándares, protocolos de atención y de calidad en cuanto a la percepción de los servicios, en cuanto a los proyectos sociales, tiene su propia dinámica, liderazgo interno, liderazgo máximo y medio. Siento tanta gratificación porque veo el resultado de lo que se ha hecho.  Yo digo que mi vida ha sido una gratificación permanente porque me pagan por hacer lo que me gusta.

Estoy satisfecha con mi labor

Entré a Profamilia en el 1966, dos años después de estar creada, siendo estudiante de Sociología en la universidad, por una entrevista que salió en el periódico Ultima Hora donde hice referencia al tema de población. Entonces me fueron a buscar, empecé como promotora caminando por los barrios de Katanga, Guachupita y Gualey, cuando se empezaban a formar estos barrios, tocando puerta por puerta, preguntando si habían escuchado hablar de la planificación familiar. En ese proceso viví muchas experiencias positivas y también viví situaciones difíciles donde muchos hombres me echaban de la casa porque entendían que yo iba a promover la promiscuidad y que iba a enseñarle a las mujeres a serles infieles a sus maridos. Poco a poco, la idea fue calando, iniciamos un programa de capacitación a todo el personal médico. Dos años después de estar creada, el presidente Balaguer formó el Consejo de Población y Familia y ahí empezó el programa a incorporarse al sistema de salud, peinamos todo el país hablando del tema, creamos después una escuela radiofónica de educación familiar hablando del tema y poco a poco fue calando la idea, empezamos con mucho rechazo de todos los sectores, el concepto con el tiempo fue evolucionando hasta tal punto que hoy se entiende que este es un proyecto de derechos humanos, a entender que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo; las mujeres y los jóvenes tienen derecho a una vida sexual sana, responsable y, sobre todo, tienen el derecho al disfrute del placer sexual.

Enseñanza
El día de Los Reyes, mientras a otros niños les ponían juguetes, a mí me ponían un piano o algo que sirviera para yo aprender, mejorar o crecer.

Conocimiento
Conocer otras culturas me permitió entender que vivimos en un mundo largo y ancho y que nuestro país es un punto en el planeta.

Maternidad
Ser madre para mí ha sido una opción y una elección, aun cuando en esos momento no se hablaba tanto del derecho de la mujer a escoger.


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