El Caribe

Apertura

Las cervezas extranjeras invaden el mercado local

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(Franklin Marte )

Se les ve en tiendas de licores, “drinks”, supermercados, bares, y en restaurantes especializados; y proceden de diversos países. Los nombres están en varios idiomas, desde alemán, inglés, español, neerlandés, hasta francés.

Son las cervezas extranjeras, cuya presencia en el mercado dominicano es cada día más notable. Introducidas por empresas cerveceras, grupos industriales, supermercados y compañías especializadas en comercialización de bebidas, las cervezas extranjeras ya hasta son objeto de diversas modalidades de promoción.

“Festival de Cervezas”, “Fin de Semana Cervecero” y hasta feria de cervezas son algunas de esas modalidades de mercadeo que realizan distintos establecimientos, en las cuales exhiben y venden las marcas extranjeras con las nacionales. Al menos 15 marcas extranjeras de cervezas se comercializan en el mercado local, cifra que supera numéricamente a las criollas.

Las hay en envases de vidrio (color verde, blanco y marrón), en lata,  y el contenido de color ambarino y negro. Los precios varían, y según las publicaciones que hacen diferentes supermercados van desde RD$50.00 a RD$250 la botella. En los bares y restaurantes los montos son, por supuesto, mayores.

Nombres
Ya es normal ver nombres famosos de  cervezas como Dos Equis, Bucanero, Leffe, Samuel Adams, Abita Amber, Coors Ligth, Roque Hazelnut Brown, Duvel Especial, Noredsous negra, Blonde-Blond o Brune, Flensburger Gold, Schwarzbier negra, Spaten Muncher Hell, Konig Ludwig Weissbier, Stella Artois, Kostrizer Schwarbier negra. También otras ya conocidas en el mercado local, como Heinecken, Beck, Lowenbrau y Budweiser.

Esos nombres compiten con la oferta de marcas criollas, que son Presidente, Presidente Light, Bohemia, Bohemia Light, The One, Quisqueya, Soberana, Brahma, Brahma Light y Brisa, esta última una modalidad de cerveza sin alcohol.

La incursión de las marcas de cervezas extranjeras llega al país desde mercados tan distantes y lejanos como Inglaterra, Bélgica, Holanda, Alemania, Estados Unidos, México y Cuba.

Desde Haití hay interés en exportar hacia la República Dominicana la marca de cerveza Prestige. Las autoridades de ese país se quejan de supuestas dificultades.

Inicio de la invasión
Mientras tanto, desde que la economía dominicana se abrió, a principios de la década de los años 90, la presencia de cervezas extranjeras ha sido creciente y constante.

El consumo de cerveza en la República Dominicana es de unos 38 litros per cápita,  nivel ligeramente inferior a la media latinoamericana, que es de 40 litros por persona. En Centroamérica la media oscila entre 30 y 40 litros. E n el 2003, el país llegó a 40 litros per cápita.

La expansión de la presencia de cervezas extranjeras en el mercado dominicano ha tenido su mayor incidencia en la apertura comercial que se originó a principios de los años 90 y en la instalación en el país de la empresa Ambev, una multinacional cervecera que produce y comercializa varias marcas internacionales.

Esa empresa, que hace tres años adquirió a la Cervecería Nacional Dominicana, la compañía líder que controlaba más del 60% del mercado cervecero dominicano, produjo una fuerte expansión en la incursión de cervezas foráneas.

La participación cuantitativa de las marcas extranjeras, según entendidos, es porcentualmente inferior a la media mundial de ese producto, que la sitúa en un seis por ciento del consumo.

La balanza comercial cervecera dominicana presenta cifras en los dos lados. La Cervecería Nacional Dominicana, el mayor productor, tiene importantes nichos del mercado caribeño, y en Estados Unidos.

En tanto, los principales encargados de traer las cervezas extranjeras al país son United Brands, Centro Cuesta Nacional, Grupo Mercasid y las fabricantes CND y Ambev.

Seis marcas locales han dominado el mercado

Las marcas dominicanas de cervezas que mayor peso mercadológico han tenido en el mercado son Presidente, Criolla, Quisqueya, Bohemia, Soberana y, desde el 2005, la Brahma. Casi todas han sido sometidas a procesos de cambios, a reingenierías en contenido y en presentación.

Incluso, por cuestiones de economía en el pago de impuestos,  el grado de alcohol en las cervezas dominicanas fue reducido, debido a que los impuestos específicos que se aplican a las bebidas toman como base el grado alcohólico. El peso o ponderación de los impuestos en una botella de cerveza representa cerca del 60% del valor que paga el consumidor. Como forma de mitigar  el peso de la fiscalidad en las cervezas, los productores inventaron la tipo Light.



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