El voto preferencial en riesgo

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    El actual momento político amenaza con llevarse de paso la conquista del voto preferencial que desde el principio de la década del 2000 alcanzó el sistema electoral dominicano. Se conoce de informaciones que dan cuenta de que tanto en las negociaciones para superar la crisis interna del PLD como en las llevadas a cabo por la oposición en la creación de un frente electoral, se ha acariciado la idea de eliminar el voto preferencial como una garantía de que los candidatos acordados a la Cámara de Diputados, sean los que efectivamente resulten electos. Esto solo es posible si se vuelve al sistema de listas cerradas y bloqueadas como se tenía hasta las elecciones de 1998.

    Este mecanismo de elección de diputados y diputadas fue incorporado al sistema electoral dominicano mediante la resolución No. 5-2001 emitida por la Junta Central Electoral (JCE) e implementada a partir de las elecciones congresuales y municipales del año 2002. El voto preferencial se aprueba como complemento del sufragio por circunscripciones contemplado en la Ley Electoral No. 275-97. Para nadie es un secreto que la JCE favorecería la eliminación de este sistema de votación, ya que desde su punto de vista se hace más compleja la organización de las elecciones y el escrutinio de los votos congresuales.

    Luego de las elecciones del 2010, la JCE, mediante la resolución No. 74/2010, eliminó la figura del voto preferencial, lo que fue calificado como retroceso por distintos sectores del país. Posteriormente, en noviembre del 2013, se promulgó la Ley 157-13 que establece el sistema del Voto Preferencial para la elección de diputados, regidores y vocales de los distritos municipales. Esto es lo que las cúpulas partidarias intentan echar atrás de nuevo. Se ha alegado que este sistema fomenta la confrontación interna en los partidos, que incentiva el clientelismo y que reduce las posibilidades de cumplir con la cuota femenina.

    Estos son males del sistema político dominicano cuyas causas debemos buscarlas en otros lados, como en la débil legislación y la falta de instituciones independientes para aplicarlas.

    Con la eliminación de este sistema, lo que se busca es facilitar las negociaciones intra e interpartidarias. Desconociendo de esta forma que el voto preferencial es una manera de dar una mayor capacidad a los ciudadanos y ciudadanas de escoger al legislador de su preferencia. Volver a las listas cerradas y bloqueadas sería un gran retroceso, pues reduciría el poder del voto que tienen los electores. Sin esta la figura, hubiera sido imposible que dirigentes políticos con una tradición de liderazgo en sus comunidades llegaran al Congreso Nacional.