Responder con acciones

Sin dudas, el país es víctima de feroces ataques frente a una decisión soberana sobre migración, similar a las que han adoptado otras naciones sin que tengan que pasar por el cedazo de la duda.Ningún otro Estado ha asistido en su…

Sin dudas, el país es víctima de feroces ataques frente a una decisión soberana sobre migración, similar a las que han adoptado otras naciones sin que tengan que pasar por el cedazo de la duda.

Ningún otro Estado ha asistido en su tragedia a nuestros vecinos como lo hemos hecho nosotros. No sólo cuando fueron víctimas de un terremoto, sino siempre, en empleos, salud, educación, bienes y servicios.

Sin embargo, no han sido pocos los mandatarios que se han solidarizado con República Dominicana frente a la intención de algunos de convertirnos en una sola isla y de otros que resolvamos de cualquier manera la tragedia de nuestros vecinos.

El embajador de Gran Bretaña, Steven Fisher, en un discurso ante la Cámara Dominico-Británica, dijo textualmente: “El Gobierno británico aplaude al Gobierno dominicano la promulgación de la Ley 169/14 que proporciona un régimen especial de naturalización para los descendientes de los extranjeros no residentes con un estado de migración irregular; este es un gesto muy significativo de parte del Gobierno dominicano. Si usted tiene razones legítimas para estar en nuestro país y su presencia está en consonancia con nuestros reglamentos entonces puede permanecer. Si no, debe irse”.

Como buen británico el embajador Fisher fue claro, si cumple con la ley de naturalización usted es regularizado, de lo contrario, al igual que en Inglaterra, usted tendrá que irse.

El fenómeno dominico-haitiano es poco entendido y realmente es una vergüenza que personas educadas exhiban un desconocimiento tan profundo del tema. Desde connotados políticos norteamericanos como un importante exsenador, quien en un desayuno que ofrecía una empresa a sus clientes dijo: “El problema haitiano es un problema gerencial, puedo resolverlo en dos semanas”. Aún esperamos que lo resuelva.

Pero luego leí un comentario de alguien que estudió en una importante universidad norteamericana, quien decía: “Debíamos realizar un boicot con un país como RD tan cruel, yo trabajé un poco en África del Sur”. Sin dudas pasó por la universidad sin aprender historia universal, muy típico de algunos norteamericanos que no saben incluso la historia de su propio país. África del Sur sufrió uno de los regímenes más discriminatorios contra una mayoría negra oprimida por una minoría blanca. No es el caso de República Dominicana, no hemos gobernado Haití.

Por el contrario, sufrimos una invasión sangrienta de veintidós largos años donde nuestras mujeres fueron violadas, nuestros niños y hombres brutalmente asesinados, simplemente porque Francia impuso un impuesto a Haití que al no tener los recursos para pagarlo decidió invadir a su vecino para cobrar por la fuerza el gravamen que exigía la potencia europea.

Donde no estoy de acuerdo con el embajador es en lo de la no existencia de un plan para intentar resolver el problema haitiano a expensas de República Dominicana. No creo en extremismos, pero se percibe claramente que una parte de la comunidad internacional, como siempre, busca salidas fáciles sin pensar en las consecuencias futuras y lo hemos visto con las políticas erradas de Medio Oriente y mucho más cerca con Cuba.

La semana pasada visitó el país el señor José Miguel Vivanco, director de Human RightsWatch,quien al ser cuestionado en una rueda de prensa sobre las pruebas que esgrime esta organización sobre la deportación de ciudadanos ilegales haitianos, no le fue posible dar detalles para poder comprobar las denuncias de su organización. La rueda de prensa fue accidentada, no lo comparto, aunque entiendo que se genera entre los dominicanos una actitud molesta frente a las acusaciones que han sido imposibles de comprobar. Al momento de escribir el artículo traté de acceder a la página de HRW y no fue posible, ya que la misma estaba inactiva temporalmente por mantenimiento.
Sin embargo, nadie que tenga sentido común puede negar el éxito del plan de regularización y lo demuestra el cuadro de más arriba.

En el 1844 nuestra respuesta a la agresión a nuestro territorio fue un trabucazo desde la Puerta del Conde. Hoy, nuestra respuesta a la agresión internacional es un trabucazo de solidaridad, es un trabucazo de regularizar más ciudadanos haitianos que toda Centroamérica y el Caribe juntos, es un trabucazo regularizando más haitianos que los que han aceptado en sus países, Estados Unidos, Francia y España.

Mientras Human Rights Watch, por medio de su director pretende tirar un trabucazo de dudas sobre nuestra actitud hacia nuestros vecinos, nuestro país ha realizado una enorme inversión en recursos para la implementación del plan de regulación, sin embargo, no se le escucha protestar porque más del 60% de los ciudadanos haitianos en su país no tienen identificación. Tampoco se le escuchó lanzar un trabucazo cuando Haití cobraba para que sus ciudadanos obtuvieran sus identificaciones en un plan fracasado, mientras nosotros y lo demuestra el cuadro, hemos logrado regularizar ciudadanos con éxito, cuyo plan ha cubierto el Gobierno con fondos de nuestro presupuesto.

El presidente Medina no sólo se ha empeñado en regularizar los ilegales, no importa de dónde vengan, sino que ha propulsado la iniciativa Empresarial Quisqueya, que si no ha avanzado más no es por la falta de entusiasmo de los dominicanos.

Pero de la misma forma como hemos respondido con acciones humanitarias, con acciones para promover empleo y desarrollo en la frontera, no tengo dudas de que si es necesario tomaremos acciones más contundentes para que se entienda claro que al igual que otros países con fronteras exigimos respeto a nuestras leyes y sabremos defenderlas ya no con un trabucazo, pero, sin duda, con acciones tendentes a mejorar las condiciones de los haitianos, pero también con acciones siempre apegadas a las leyes para repetir cuantas veces sea necesario,“que si fuera mil veces esclava, otras tantas ser libre sabrá ser nuestra Quisqueya”.

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