El Caribe

Zona Retro

Félix W. Bernardino - 3

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El día que escupieron a Nixon

Eisenhower junto a su esposa en foto de 1955, en que le deseaban “mejores deseos” a Trujillo por su lucha contra el comunismo. Nixon fue siempre el vicepresidente. Archivo OGM
Eisenhower junto a su esposa en foto de 1955, en que le deseaban “mejores deseos” a Trujillo por su lucha contra el comunismo. Nixon fue siempre el vicepresidente. Archivo OGM (El Caribe )

Realmente, los últimos años de Trujillo, 1956 hasta su ajusticiamiento en 1961, fueron bastante complicados en cuanto a crímenes, desapariciones, presos, torturados. Las libertades humanas estaban siendo seriamente violadas, hasta un punto tal que en 1957 se prohibió la entrada al país al señor Jules Dubois, jefe de Libertad de Prensa de la SIP. Dubois era un periodista norteamericano y luego se supo que era miembro de la CIA.

En 1957, en la presentación de credenciales del nuevo embajador dominicano en Washington, Manuel de Moya Alonzo, al presidente norteamericano, David Eisenhower, éste expresó su satisfacción de que la República Dominicana se mantuviera firme en su alianza con los Estados Unidos y con el mundo occidental. Pero, al mismo tiempo, designó como embajador norteamericano en Santo Domingo el señor Joseph S. Farland, que de inmediato inició contacto, para darles apoyo, con los disidentes dominicanos que estaban en los preparativos para las acciones que finalmente culminaron el 30 de mayo de 1961. En fin, que Bernardino tenía mucho que decir en contra de los yanquis…
Aquí continuamos con su largo artículo, que posiblemente tome dos Páginas Retro más.

“Organización de Estados Americanos

“Un mamotreto internacional al cual, en honor a la verdad, debo parte de mi cultura jurídica. Allí milité en calidad de asistente de mi digno amigo el Embajador Joaquín Salazar, y me fue dable estudiar y codearme con un brillantísimo elenco, compuesto por personalidades del mundo jurídico de toda América.

“Más, ese no es el caso. La Organización de Estados Americanos pudo haber sido una institución útil a los pueblos de América, y el mundo internacional, de haberse acogido la idea del Generalísimo Trujillo, quien ha demostrado ser el americano más sagaz, más ducho, más inteligente y práctico en cuestiones internacionales americanas, durante los últimos veinticinco años.

“Pero claro está, en lugar de una liga de naciones americanas, como sugirió el Generalísimo, el yanqui, forzado a actuar, tuvo que romper el viejo disfraz de la Unión Pan Americana y cambiarlo por el nuevo de Organización de Estados Americanos. Esta organización, como la vieja Unión, no es sino una agencia de propaganda yanqui, mediante la cual, a la vez, pretenden controlar, en muchos de sus aspectos, a los demás pueblos de América. Efectividad negativa es el principal atributo de esta Organización, compuesta, si, por representantes ponderados de los pueblos americanos, pero sin facultades para edificar o construir, so pena de incurrir en enojar al yanqui.

“Recuerdo ahora, precisamente, cuando en 1949, hombres de la talla de Luis Quintanilla de México, y Enrique Corominas, de Argentina, se le enfrentaron al Departamento de Estado de Estados Unidos, por haberse negado éste a consentir que el viejo boletín de la Unión Pan Americana, pasara a llamarse Revista de América. No, señor, ustedes son los habitantes del “Hemisferio”, no tienen derecho a usar el nombre de América. Ese nombre nos pertenece únicamente a nosotros, los “arios” de América. Si ustedes quieren pueden llamar a su revista, Revista de Las Américas, es decir de esos pueblos y razas de al Sur del Rio Bravo más o menos civilizados, pero lo de América nos corresponde a nosotros los “arios americanos”. A todo esto se rebelaron Quintanillas y Corominas, pero accedió Lleras Camargo, quien era entonces Secretario de la OEA”.

“Las Américas” y “El Hemisferio”

“Si somos humanos y razonables, y sensatos, tenemos que suponer que los estudiantes, y las masas, en general, de aquellos pueblos donde escupieron a Mr. Nixon, tienen razón a estar indignados con tanto discrimen. Es decir, el discrimen arancelario; el resultado negativo del decantado punto 4; la imposición de precios ridículos a los productos de nuestro suelo, y luego el esfuerzo que hace el yanqui para romper los postulados de la historia y pisotear la Geografía de América, en aras de dividirnos, disgregarnos y discriminarnos, solamente porque no somos de origen sajón, o de ese conglomerado heterogéneo de que está formado el pueblo de yanquilandia.

“Es así como, estando el globo terráqueo dividido en cuatro, a saber: hemisferio Oriental; hemisferio Occidental; hemisferio Austral, y hemisferio Boreal, jamás nadie ha visto en la prensa yanqui hacerse mención de los habitantes de esos hemisferios, a menos que no sea para nombrar a los habitantes de América, que habitamos los pueblos al Sur del Rio Bravo. Si, señor, nos llaman los pueblos y habitantes del “Hemisferio”, por no llamarnos los pueblos y habitantes de América.

“¿Y las Américas? Esa palabra divisionista la crearon ellos, los yanquis, para disgregarnos, para separarnos de ellos. Con ello han tratado de romper la geografía, y con su propaganda ha creado un complejo de inferioridad hasta en la clase intelectual de América. Y muchos intelectuales, escritores, locutores de radio y demás encargados de difundir el pensamiento y la cultura escriben o dicen “Las Américas”, obedeciendo al yanqui, cuando deben decir América, la cual es una e Indivisible. Es el Nuevo Mundo; es todo lo que descubrió Cristóbal Colón, que más bien debería llamarse Colombia, pero que se llama América.

“Pero con su discrimen se hacen más odiosos y odiados, y por eso escupieron a Nixon, no por Nixon, sino por yanqui. Porque todo el que ha pasado por una escuela dominicana sabe que hay Asia Mayor, Asia Menor y Asía Central, pero nadie ha visto jamás escribir “Las Asias” en la prensa yanqui, ni en la de ningún otro país sencillamente porque el nombre de aquel continente es Asia, como el del nuestro es América, y allá, en Asia no hay un pueblo que presuma de “ario”, y veje y se tenga a menos a los demás pueblos del continente. Y también hay África del Norte y África del Sur, pero todos los habitantes de África son africanos, como los de Asica, asiáticos y los de Europa, europeos, y los de Oceanía, oceánicos. Sin embargo, en América, solamente son “amerrikanos”, los “arios”, los que no hablan español, ni portugués, ni francés. Tienen que ser heterogéneos, y vivir al Norte del Río Bravo, entre México y Canadá, para ser “amerrikanos”.

“Y es que los que escupieron al yanqui, en la persona de Nixon, también saben que en el palacio de la Unión Panamericana, hoy Organización de Estados Americanos, hay un salón, el cual llama el yanqui “Salón de las Américas”. Esta frase es repetida por los que en América han adquirido el complejo de inferioridad, y hablan o escribes en el lenguaje de lacayos, no de americanos libres.

“En este salón de América, como debiera llamársele, están las estatuas de todos los libertadores. Allí vi muchas veces las estatuas, es decir, el busto de nuestro Juan Pablo Duarte; también el de Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez, Sucre, Santander, etc. Todos los bustos están montados en unos taburetes. Y en el centro de la selva de héroes, como para discriminarnos y humillarnos más, está el busto de George Washington, en un taburete que tiene seis pulgadas más de altura que el de los demás libertadores americanos, no importa que se trate de Juan Pablo Duarte, o de Simón Bolívar.

“Y es que el yanqui debe estar siempre por encima de nosotros los americanos auténticos; los que no adquirimos la condición de “amerrikanos”, mediante un escrito que cuesta $3.00, en el número 60 de “Columbus Avenue”, Ciudad de New York, que es donde se encuentra la Oficina de “Amerirricanización”, para los que vienen de Asia, África, Europa y Oceanía”.

Continuará en la próxima semana.


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