El Caribe

Momentos inolvidables

Vanessa Angulo: “Mi meta es estar en paz con Dios”

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Vanessa Angulo, la mujer que, por la década de los ochenta, despertó el furor por la danza del vientre, explica cómo este baile conquistó a los dominicanos

Hace más de 15 años que no baila en espectáculos, pero continúa trabajando en la formación de sus profesoras.
Hace más de 15 años que no baila en espectáculos, pero continúa trabajando en la formación de sus profesoras. (Danny Polanco)

Su nombre y figura saltaron a la fama cuando apareció en la televisión dominicana, vestida de odalisca, danzando, como hasta el momento, los dominicanos solo lo habían visto en las películas inspiradas en las historias del Medio Oriente.De tez blanca y larga y abundante cabellera rubia, ataviada con los lienzos y la ropa de los cuentos de Las Mil y una Noche, Vanessa captó la atención de los dominicanos de ambos sexos y de todas las edades.

Los hombres se sentían atraídos por lo sensual y la magia de sus movimientos, a los niños les parecía una princesa salida de la lámpara de Aladino; y las mujeres, que en un principio se sentían celosas, comenzaron a seguir con atención cada una de sus presentaciones.

No pasó mucho tiempo para que las dominicanas quisieran bailar como ella.
La demanda fue creciendo con el tiempo y se vio precisada a iniciar sus clases de Belly Dance.

Al principio lo hacía en su casa, pero la llegada de más alumnas hizo que el espacio resultara pequeño.

En esta entrevista, la sensual bailarina cuenta cómo la danza del vientre se fue convirtiendo en una de las más populares en República Dominicana.

1. Una época sana
Nací en Santo Domingo, mi mamá se llamaba Asia Altagracia Guerrero, mi padre aún vive, tiene 94 años de edad, es el doctor Ludovino Angulo. Tengo tres hermanos de padre y madre y de padre tengo cuatro hermanas más. Son personas maravillosas, somos una familia muy unida. Nos llevamos muy bien. Nuestra infancia fue una época muy sana. Yo creía mucho en los Reyes Magos, al punto que mi mamá tuvo que decirme, a los 13 años, quiénes eran en verdad esos reyes. Eran tiempos de más paz y tranquilidad. Mi infancia fue hermosa. La pareja de mis padres fue excepcional. Esa época de oro ya no existe. Hoy en día tú crías a tus hijos con mucho miedo. En mi adolescencia yo cogía carros públicos sin temor.

2. Vida académica
Estudié en el colegio Santa Teresa, del ensanche Ozama, donde vivíamos. Ese era uno de los mejores colegios del país. Era un colegio de monjas. Yo jugaba voleibol del equipo Bameso. Mis amigas, a las que recuerdo con mucho cariño, con algunas nos seguimos comunicando, conservamos una linda amistad. Después de graduada de bachiller hice un secretariado, porque tenía intenciones de casarme, así que tenía que trabajar pronto. Después de mi edad madura entré en la Universidad de la Tercera Edad y me gradué de Derecho. Cuando uno trabaja la danza, trabaja su cuerpo físico. Hay dos tipos de inteligencia, la corporal y la logística. Es decir, la del cuerpo y la de la mente. Me pasé la vida inmersa en todo lo que era mi trabajo con el baile, que yo realmente descuidé mi inteligencia logística, por eso decidí inscribirme en la universidad para obligarme a prender. Mi papá es médico, pero también estudió Derecho, él se graduó primero que yo.

3. La televisión
Todo comenzó porque de un programa de televisión llamaron para hacer una entrevista en la escuela que tenía mi cuñada en la casa de su mamá, dijeron que querían que hiciéramos un baile. Nos invitaron al programa y así, a través del programa El Gordo de la Semana, de Freddy Beras Goico, el baile hizo un “boom” y comenzaron a llamarme del Show del Mediodía para que fuera todas las semanas, y a la gente le encantaba. Recuerdo que algunas madres me decían que tenían a sus niños amenazados de que si no se comían la comida, no lo iban a dejar ver a Vanessa Angulo en el Show del Mediodía. Así fue como me inicié en la televisión. Cuando comenzamos a aparecer en la televisión, al principio, las mujeres se ponían un poco celosas, pero con el paso del tiempo eso fue cambiando.

4. La escuela
La escuela comenzó en mi casa en 1984. Inicié con Ana Luna de Angulo, que era esposa de mi hermano. Ella tenía una amiga que vivía en Miami, se llama Milagros Bodden , ella siempre venía y durante ese tiempo nos instruía. Entonces, mi cuñada me motivó para que tomara las clases en su casa y de ahí pensé en independizarme y poner mi escuela. Cuando abrí la escuela lo tomé muy en serio. Comencé a ir a programas de televisión y vino el “boom” de la danza oriental. Tuve que salir de la casa porque nos resultaba pequeña. Entonces compramos un local en una plaza y ahí comenzamos formalmente. Eso fue cerca del año 2000. Es ahí cuando nace formalmente la academia de baile. Abrimos aquí en Santo Domingo y en Santiago.

5. La madre de las escuelas
De aquí han surgido muchas escuelas de danza; de hecho, muchas de las muchachas que se han graduado conmigo tienen sus academias ya, y otras han viajado fuera del país y han ganado competencias internacionales. Recibimos estudiantes desde los siete años, pero quienes más se inclinan hacia la danza oriental son las mujeres maduras, porque el Belly Dance te trabaja mucho la autoestima y es una de las pocas danzas que no necesitas estar desde pequeña para aprenderla. Aquí hemos tenido abuelas con sus nietas. Solo lucir uno de esos trajes tan hermosos, ponerte un poco de maquillaje, te hace sentir bella, cualquiera te mira. Puedo decir que por la escuela han pasado miles de estudiantes.

6. Baile artístico
La danza oriental es una de las más auténticas y serias. Muestra poco. Insinúa. La danza es un baile que representa los países de oriente y está prohibido mostrar las áreas sexuales. Es muy artístico. Es más, en los países del Medio Oriente las bailarinas son tratadas como reinas. Cuando comencé, en uno de los primeros programas a los que fui, dije que el Belly Dance había llegado para desplazar al vedetismo, y así mismo fue. Recuerdo que una vez estaba en Plaza Intercaribe, y Mariela Mercado me dijo que iba a ir a concursar donde Don Francisco y que ella quería aprender a bailar Belly Dance, la enseñé a bailar, ella concursó, ganó y se quedó a trabajar allá, y me llamó para darme las gracias. Así como ella, han pasado por aquí muchas artistas.

7. Al comienzo
En ese tiempo el Belly Dance era prohibido, porque la gente le atribuía connotación sexual, pero nosotros veíamos más allá. Lo veíamos como un baile sensual, que hace aflorar la belleza que la mujer ha perdido con el paso de los años, porque está muy dirigido a la mujer madura, pero eso no significa que no puedan bailarlo las niñas y las jovencitas. En Egipto, que es la cuna de esta danza, las niñas bailan desde chiquitas, las bodas se celebran en las calles, y por eso ellas danzan en las calles.

8. Preparación
Cuando comenzó el “boom” de la danza oriental decidí irme al extranjero a tomar mis cursos con profesores egipcios. Me fui a Nueva York, donde estaban los mejores profesores, y tomé talleres internacionales en Egipto, donde fui expresamente a entrenarme. Aunque es una de las danzas más fáciles, el curso básico dura seis meses. En ese tiempo ya debe saber bailar una o dos piezas, pero cuando lo que quieres es alcanzar el profesionalismo, para trabajar la danza, primero tienes que conocer la ritmología. La música árabe tiene diferentes ritmos y la bailarina que está bien preparada debe conocer de un ritmo y de otro, para saber el tipo de vestuario e instrumentos que debe usar.

9. La familia
Tengo 35 años casada con Jorge Gómez. De yo haber estado casada con uno de estos hombres con los que se han casado algunas reinas de belleza o algunas artistas, que son celosos, posesivos, el Belly Dance no habría tenido el éxito que tuvo, ni yo habría podido hacer la carrera que tengo. Yo le decía que me acompañara al programa o a algún espectáculo y él me decía que no, porque si él iba se iba a poner celoso con todos los piropos que me decían. Me decía que él sabía que yo estaba haciendo mi trabajo. Él me decía que si iba, entonces iba a cohibir a todo el mundo. Le agradezco a Dios haber tenido una pareja como él, porque de no haber sido así, no habría llegado donde llegué. Tenemos tres hijas, una vive en Los Ángeles, que ya nos dio una nieta, la segunda, aun no tiene hijos y la menor, que también tiene una bebé.

10. Consejos de una madre
A mis hijas les he inculcado los valores familiares. Para nosotros lo más importante es el temor y el amor a Dios, la familia. Sabemos que en la vida hay altas y bajas, que no sería vida si no existieran problemas de salud o económicos y hasta anímicos, pero esa es la vida. El que no tiene problemas no está vivo, la vida no es siempre igual. Cuando uno atraviesa por situaciones difíciles, lo que tiene que hacer es aferrarse a Dios y a su familia. Es muy raro que en una familia no haya problemas. Pero haciendo balance, yo he sido una mujer muy bendecida. He tenido muy buena aceptación de la gente. En el año 2016 Acroarte me sorprendió otorgándome un reconocimiento.

Todo lo que empieza, termina

“Ahora mi trabajo se centra más en entrenar a las chicas y seguir aprendiendo y enseñándoles a mis bailarinas. Todos los años traemos profesores internacionales a impartir talleres. Esas estudiantes hoy son profesoras en mi escuela. Mi hija menor, Carolina, es una de las profesoras de la escuela. Mi mayor logro fue hacer proliferar el Belly Dance en el país entero.

Hoy en día, el país entero sabe lo que es el Belly Dance y aceptó esa danza. Al principio, la gente, incluso yo, estaba mal informada, pero eso cambió.

Algo que me ha hecho sentir satisfecha es el respeto que se ganó la danza árabe en el país. Ahora mismo mi meta es estar en paz con Dios.

Hay que aceptar los cambios de la vida, yo con 62 años acepto que mi cuerpo no es igual, que no bailo igual; entonces, así mismo como yo me tengo que vestir diferente, así mismo tengo que aceptar que no puedo seguir bailando. Entonces es hora de aceptar que llegó la época en que uno debe decir: “ya”. Tengo 15 años retirada del baile. En la vida todo lo que empieza, termina. Sigo al mando de mi escuela, instruyendo a mis profesoras. Es bueno reconocer cuando llega el final”.

Compromiso
Cuando abrí la escuela, lo tomé muy en serio. Comencé a ir a programas de televisión y vino el “boom” de la danza oriental. Tuve que salir de la casa porque nos resultaba pequeña.

Inicio
Todo comenzó porque de un programa de televisión llamaron para hacer una entrevista en la escuela que tenía mi cuñada en la casa de su mamá, dijeron que querían que hiciéramos un baile.

Estudios
Cuando comenzó el “boom” de la danza oriental me fui a Nueva York, donde estaban los mejores profesores, y tomé talleres en Egipto”.

Ritmología
La música árabe tiene diferentes ritmos y la bailarina que está bien preparada debe conocer la diferencia entre un ritmo y otro”.

Cambio
Cuando comencé, en uno de los primeros programas a los que fui, dije que el Belly Dance había llegado para desplazar al vedetismo”.

Autoestima
Recibimos estudiantes desde los siete años, pero quienes más se inclinan hacia la danza oriental son las mujeres maduras”.


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