Trump dice que no grabó conversaciones

Washington. El presidente Donald Trump dijo el jueves que “no hizo” ni tiene grabaciones de sus conversaciones privadas con James Comey, el director del FBI al que destituyó.

Washington. El presidente Donald Trump dijo el jueves que “no hizo” ni tiene grabaciones de sus conversaciones privadas con James Comey, el director del FBI al que destituyó.“Con toda la vigilancia electrónica, intercepciones, desenmascaramiento y filtración ilegal de información de la que se ha hablado recientemente”, Trump dijo que no tenía “la menor idea” de si existían “cintas” o grabaciones de las conversaciones. Pero declaró que “no hice ni tengo tales grabaciones”.

Los tuits son el capítulo más reciente en un juego de adivinanzas desde que Trump insinuó que tendría grabaciones de sus conversaciones privadas con Comey en la Casa Blanca y por teléfono.

La historia de intrigas comenzó el mes pasado, días después de la destitución de Comey, quien en ese momento investigaba los presuntos contactos antes y después de las elecciones entre la campaña del presidente y funcionarios rusos. La falta de grabaciones casi seguramente eleva la importancia de los apuntes que tomó Comey de sus conversaciones con Trump.

Polémica

Un informe del New York Times citó a dos allegados a Comey que relataron su versión de una cena que tuvo con Trump en enero, durante la cual el presidente le pidió que le prometiera lealtad. Comey se negó y en su lugar le ofreció “honestidad”. Cuando Trump le pidió “lealtad honesta”, Comey le dijo, “eso lo tendrá”, dijeron los allegados.

Trump tuiteó al día siguiente que a Comey “¡le conviene desear que no haya ‘cintas’ de nuestras conversaciones antes de que empiece a filtrar a la prensa!”.

Los tuits del jueves plantearon interrogantes de por qué el presidente se jugaba su reputación y su capital político a promover algo que no era real. Su insinuación anterior sobre las cintas evocaron las grabaciones secretas en la Casa Blanca que provocaron la caída de Richard Nixon en el escándalo Watergate. Bajo una ley posterior a Watergate, las grabaciones presidenciales pertenecen al pueblo y con el tiempo se las puede publicar. Destruirlas es delito.

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