Espíritu de cuerpo

Los que se frotaban las manos, alegres, pensando que en el PLD se iban a soltar los demonios con la casi inminente elección de los bufetes directivos de las cámaras legislativas, se quedaron patidifusos con la decisión del poderoso Comité Político peledeísta que, tal como señalara un amigo, apostó por la unidad, reiterando que los morados actúan con espíritu de cuerpo. ¡Je, je, je…!

Rechazo

El procedimiento que impone el protocolo diplomático para la designación de un embajador o jefe de misión implica inevitablemente, como paso previo, la solicitud de beneplácito del gobierno que hace la designación ante el régimen que acogerá al designado. Este último tiene plena soberanía para aceptar tal solicitud concediendo lo que en el argot diplomático se conoce como placet. En caso contrario, lo que se estila no es comunicar que se rechaza la petición sino que el gobierno receptor del diplomático a ser designado da la callada como respuesta, silencio que ya se interpreta como rechazo. Es lo que acaba de ocurrir, según me han informado en fuentes de irrefutable crédito, con la solicitud de beneplácito introducida hace ya un buen y considerable tiempo por el gobierno dominicano ante un régimen amigo de Sudamérica para la designación de un(a) nuevo(a) embajador(a) jefe de misión, legación que en la actualidad tiene al frente a un ministro consejero-encargado de negocios. El mismo protocolo no obliga al gobierno que virtualmente ha rechazado otorgar el placet al designado a explicar las razones de su decisión. Mientras tanto, en el caso que nos ocupa, quien ya “tenía caco hecho” con el nombramiento se ha quedado como perico en la estaca, aun cuando había apurado gestiones en el país en procura que la actual posición oficial que ocupa, en otro nivel de la estructura del Estado, pudiera ser ocupada por uno de sus familiares más cercanos, esfuerzos en los que, según ¡meee diiiceeen!, también se habría quedado con el moño hecho, sin que tenga validez aquello de “yo no cojo corte”. ¡Huuummm…!