Cuando extraños llaman a la puerta (2 de 3)

El problema para la relación Centro-periferia hoy es África. Dos razones lo muestran. Por un lado, se hace un control de natalidad, como lo propuso la Ministra de Dinamarca, recurriendo a los más salvajes procedimientos contranaturales haciendo estériles a las hembras de los grupos humanos más cercanos a la barbarie y, por otro lado, haciendo un segundo Plan Marshall, convirtiendo a los más avanzados pueblos africanos a una especie de Clase Media, consumidora, sin espacios para construir ciudadanía, pero sí haciéndolos compradores, pacientes o clientes. Para ello hay que construir riquezas allende los mares.

Al darse esta realidad, en donde la sociedad de consumo se sobrepone a los demás tipos, urge la construcción de riquezas y el norte de la tierra prometida, o la que ha sometido a estos grupos humanos es la primera opción.

De las grandes oleadas humanas que se mueven de un lugar a otro, hay alrededor de 10 países que reciben un tantito más del 50% de los inmigrantes de todo el mundo. El mayor receptor es Estados Unidos que es un caso interesante, pues no ha sido potencia colonizadora que construye grupos humanos creyéndose con derechos por ser ciudadanos por defecto de la “Madre Patria”, caso que no es aplicable a España, Francia, Alemania y Reino Unido, porque muchos otros países del mundo se abrogan el derecho de ser parte de ellos, dado que fueron sus colonias.

Otro aspecto que quizás no es atractivo de Estados Unidos es el clima, más interesante aún, porque sus oleadas migratorias no son mayoritariamente de las áreas de su influencia geopolítica y, sin embargo, reciben alrededor del 20% del total del flujo migratorio mundial, sin que ellos sean santos aventureros, trotamundos, o peregrinos, son buscadores de bienestar.