Breve e irrepetible

Con frecuencia hemos dicho, quizás sin pensar en la profundidad de nuestras palabras, “si pudiera regresar el tiempo atrás”. Esto para tener el tiempo de cambiar algunas cosas, un hecho, para aprovechar una oportunidad que dejamos escapar por aquellos ataques de inseguridad que de vez en cuando nos invaden.

Muchas veces, el deseo de regresar el tiempo atrás obedece a querer borrar un mal momento, enmendar un error, volver a situarnos en un lugar y frente a alguien a quien no tratamos de la mejor manera y quizás si se presentara la oportunidad seríamos menos duros.

Sin embargo, también se da el caso en que ese deseo de regresar al pasado se debe a la nostalgia de buenos tiempos que forman parte de nuestra historia. Una etapa que nos resulta insuperable, inolvidable, pero que ya ha terminado.

Quizás el deseo surge por la tristeza infinita de querer volver a ver a alguien que ya ha partido y a quien queremos volver a abrazar, escuchar o quizás solo despedirnos mejor, pues jamás pensamos que esa sería nuestra última vez juntos.

Es válido querer regresar sobre nuestros pasos para corregir, para hacer mejor las cosas, para actuar frente a los demás con el grado de madurez que tenemos en el presente, que dista mucho de la soberbia y altanería propias de la inmadurez.

¿Quién no quisiera volver a ver a quien más ha amado y que ya no está? Pero todos sabemos que eso es imposible.

Cada estado del tiempo, presente, pasado y futuro, existe con marcadas e inviolables fronteras.

Nadie, por más que quiera y por más que trate, jamás podrá ir y venir de un estado del tiempo al otro.

Es por eso que debemos vivir al máximo, disfrutar lo que tenemos y a quienes tenemos a nuestro lado, porque el aquí y el ahora, no solo es breve, sino irrepetible. No regresa, aunque en nuestros recuerdos lo vivamos una y otra vez. No diré que no es mi caso.

Yo también quisiera que sucediera el milagro y me pusiera la vida en un tiempo y un espacio que se han diluido en el tiempo.

Pero cuando lo pienso, llega la razón y me recuerda la brevedad de este tiempo al que llamamos vida y que no siempre vivimos de la mejor manera.