Convergencia cromática: “Vibraciones”

En la actualidad, la búsqueda de un ideal a través del arte se va alejando cada vez más de los modelos realistas, mostrándonos un universo que evidencia niveles de práctica figurativa y cuando no, abstracta. Esto lo evidenciamos en el conjunto de piezas que acoge la Sala Ramón Oviedo del Ministerio de Cultura, bajo la factura de significativos creadores visuales dominicanos, quienes sobre la base del color se unen para presentar al público sus reflexiones estéticas del entorno. De modo que entre figuración y abstracción nos encontramos con las piezas de Martín Santos, Rosa Tavárez, Clinton López y Rosa Elina Arias.

Cada artista presenta un universo cromático sin igual, que describe en detalle su visión artística, apoyada en un proceso formativo que resume años de experiencia. Todo ello se aprecia cuando observamos con detenimiento las piezas de Martín Santos, quien se sirve de la figura humana, en particular, del ejemplar femenino para penetrar en la esencia de ese ser entregado, noble y paridor que es la mujer.

El valor negro se presenta como un elemento fundamental en las composiciones de Santos, pues mediante este recurso delimita los contornos de sus personajes, al tiempo que les da vida por medio del color en degradaciones cuasi perfectas de rojo, azul y amarillo que se van fundiendo de forma imprecisa hasta alcanzar la volumetría deseada.

En el caso de la maestra Rosa Tavárez, nos encontraremos también con la mujer como eje de sus piezas, la más de las veces de espaldas, a no ser por la imagen en la que aparecen dos rostros sobre el infinito mar.

El conjunto de obras que promueve Tavárez, además de mostrar colores vibrantes, desencadenan un discurso cargado de erotismo en el que basta observar la calidad del dibujo para extasiarnos con la sinuosidad del trazo y la volumetría de los cuerpos femeninos, con excepción de la dama de la silla que se muestra hierática en postura reflexiva de cara al infinito. Y es que Rosa, como maestra del arte caribeño que es, ha sabido nutrirse de las fuentes primarias que le guían a un cosmos cada vez más plural donde lo multiétnico aflora desde su lenguaje pictórico. Continuará.