Propuesta

Estamos a poco del último mes del año 2017, fecha propicia para hacer una revisión de cómo nos hemos manejado durante el mismo. Este ha sido un año de grandes retos para todos a nivel mundial, donde economías de naciones se han visto en condiciones catastróficas. Como cada año, para esta fecha acostumbro a hacer una evaluación de nuestras vidas, sobre todo lo que hemos logrado o no hemos podido lograr, y con ello reconocer qué debemos cambiar o reforzar, para así lograr el próximo año empezar con una actitud diferente.Este año, la sociedad dominicana ha vivido situaciones difíciles, donde los niveles de violencia han aumentado, especialmente intrafamiliar, siendo esta una de las mayores preocupaciones de todos aquellos que manejamos conducta humana; y, nuestras autoridades, han tratado de trabajar y unirse como nunca, para con ello enfrentar esta problemática. Las condiciones que actualmente vive el país han ocasionado una tensión colectiva, donde los individuos, de manera inconsciente, se sienten amenazados, lo que genera trastornos importantes en la personalidad.

Para el año que se avecina, es compromiso de todos y cada uno de los ciudadanos trabajar a favor de colaborar para el logro de una transformación social. República Dominicana ha pasado por grandes crisis, y todas han sido superadas. Pero, para ello es necesario que toda la sociedad se involucre y así llegar a la meta de un cambio de nación.

Desde siempre he tratado de hacer énfasis en preservar, mantener y guardar las familias, en virtud de que, haciendo esto es la única forma de poder lograr romper todo aquello que en la actualidad entorpece y daña el desenvolvimiento de la vida en nuestro país.

Es tiempo más que propicio para cerrar el año, no mirando y enfatizando todas las dificultades y eventos negativos que han ocurrido durante todo el año, y pronósticos dados por expertos en economía, conducta, entre otros; sino, más bien detenernos a cuestionar desde dónde puedo “yo” hacer algo para poder lograr la transformación que necesitamos. Las crisis pueden ser, si intentamos aprender de ellas, un punto importante para lograr operar grandes cambios, tanto dentro de las familias como en la sociedad.