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Basada en hechos ocurridos en Londres, el 30 abril de 1980, cuando seis guerrilleros iraníes invaden la embajada de Irán. La televisión inglesa transmitió durante seis días lo ocurrido allí con 26 rehenes y la exigencia de un canje con 91 prisioneros árabes encarcelados en Irán. Un grupo de operaciones especiales del ejército aéreo –SAS-, se preparó en la víspera con el fin de tomar por asalto la embajada, por si acaso las negociaciones entre las autoridades y los secuestradores no llegaran a un acuerdo, como efectivamente sucedió y todo eso, el desenlace con explosiones y muertes, se transmitió en vivo. Debemos recordar por coincidencia que precisamente en ese año hubo otro secuestro en la embajada norteamericana en Teherán que duró 444 días; y también el de la embajada de la República Dominicana en Bogotá, Colombia, en la que el M-19 secuestró a diplomáticos presentes en una fiesta conmemorativa de la independencia de la República Dominicana, esa duró 61 días: desde el 27 de febrero de 1980 hasta el 25 de abril de 1980, con desenlace fatal. Pues bien, la de Londres, su rescate, se llamó Operación Nimrod, cuya narrativa en el filme, su preparación, es lo que más atrae y así mismo es la perspectiva: desde el punto de vista inglés. Desde el punto de vista ideológico, de los enfrentamientos de intereses, el filme prefiere cortar por lo sano y se va al causal operacional de los personajes envueltos de primera línea como emblema para el avance de la trama: los puntos de vista del negociador de la policía, el de la brigada del SAS y de los periodistas que cubran las incidencias para la TV.

Procura una dinámica documental manteniéndose fiel a los acontecimientos y, en ese sentido, marca un fuerte registro histórico mostrando lo que ocurrió en las negociaciones y en las acciones que no transmitió la televisión. Tomando en cuenta que se va a la biografía de un hecho alrededor de varios personajes mostrándolos en planos maniqueos, es obvio que se arriesgaba a debilitarse en el suspense y en la emoción, como muestra el resultado. Predomina el recado de que el terrorismo se combate con la fuerza en vez de negociaciones pacíficas. Por tanto, constatamos que ni al filme ni a cualquier gobierno le importa poco la vida de los rehenes. Lo tienen en Netflix.