Sepulta cuerpo creyendo que era su hijo, que vive

La señora Esther Hernández, madre de Luis Eduardo. Kelvin Mota

Ironía. Una mezcla de dolor y felicidad es lo que embarga el corazón de una madre de 49 años que sepultó el cuerpo de un joven creyendo que era su hijo que había reportado como desaparecido. Días después el joven apareció vivo y salvo.Luego de permanecer 18 días buscando a Luis Eduardo Cocco, de 23 años, recibió la triste noticia de que un cuerpo con las mismas características de su vástago había sido encontrado en el Malecón de Santo Domingo.

“Yo lo reconocí porque tenía muchas características parecidas a las de mi hijo. El doctor me explicó que el cuerpo estaba muy descompuesto y que tal vez por eso no podía reconocer su cara, pero todo lo que yo había dicho que tenía mi hijo, ese muerto lo tenía”, narró a elCaribe, Esther Hernández, madre de Luis Eduardo.

Sin embargo, a los cuatro días de haber sepultado a quien ella creía que era su hijo, recibe otra llamada, “Esther, ¿qué está pasando? Y me besa la mano “sión mami”. “En ese momento pensé que me estaba volviendo loca y que estaba escuchando la voz de mi hijo”. Llamó porque un amigo lo vio y le dijo que su madre lo había llorado y que hasta había enterrado un cuerpo pensando que era el suyo.

“Me llamó: ‘soy yo, Esther, ¿qué está pasando?, soy yo Coquito, es verdad, yo estoy vivo’”, relató la dama. El joven estaba en casa de un amigo en el municipio Santo Domingo Este.

Al momento del sepelio, Adison Cocco, padre del joven, no estuvo presente, porque siempre tuvo la certeza de que no se trataba de su hijo.

Esther justifica la acción de su hijo indicando que estaba incomunicado, debido a que unos ladrones lo habían despojado de su celular.

“Ahora mismo me siento contenta porque Dios me devolvió a mi hijo, no me importa lo que pagué para enterrar a ese joven, no me importa nada de lo que hice, lo importante es que mi hijo está vivo y conmigo”, expresó Herrera tras indicar que para recibir a Luis Eduardo en casa hicieron un culto de gracias donde el joven se “convirtió al Señor” y le pidió perdón tanto a ella como a su padre.