Arroyo del Toro vive en un limbo jurídico

La indefinición territorial estanca a la comunidad de Arroyo del Toro. Ricardo Flete

Santiago. La comunidad Arroyo del Toro, enclavada en la cordillera Septentrional, ha encontrado todo tipo de trabas para lograr su desarrollo, debido al limbo jurídico en el que vive.

Y es que no saber con claridad a qué jurisdicción territorial es a la que pertenecen las más de un centenar de familias que en la actualidad viven en esta comunidad, las mantiene en incertidumbre. Para poder obtener una cédula, estas familias deben trasladarse a la comunidad de Yásica, perteneciente a Puerto Plata. Sin embargo, para hacer diligencias para los 46 estudiantes del nivel primario con que cuenta la escuela de Arroyo del Toro deben hacerlo con las autoridades del Ministerio de Educación en Santiago. Arroyo del Toro está enclavada en una zona montañosa de difícil acceso debido a las condiciones de deterioro de su carretera, por lo que trasladarse a Puerto Plata, a Tamboril o a Santiago es toda una odisea.

Dificultades

El profesor Frank Félix Martínez, refiere que las precariedades en que viven sus moradores, han obligado a muchos a tener que emigrar a otras ciudades. Algunos sobreviven por la agricultura menor o de crianza de vacas o exponiendo sus vidas con la extracción de ámbar. Otros, desde hace varios años se dedican a la tala de árboles para hacer hornos para la producción de carbón vegetal.

“En esta comunidad no contamos con energía eléctrica, no tenemos un camino vecinal bueno y carecemos de la mayoría de los servicios básicos”, expresa Frank Félix Martínez. Las pocas ayudas que reciben, llegan desde Canca la Piedra, distrito municipal de Tamboril. Martínez recuerda que la comunidad desde su fundación perteneció a Tamboril, pero en la era de Rafael Leónidas Trujillo, al constatar que estaba ubicada detrás de la cordillera Septentrional la adjudicó a la provincia de Puerto Plata.

Quedaron estancados por falta de seguimiento

Con el Plan Quisqueya Verde, el entonces vicepresidente de la República, Jaime David Fernández Mirabal, dispuso construir varias viviendas. A este proceso se le dio continuidad con la creación del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al plantar miles de tareas de diversas especies, sin embargo, un tiempo después el proyecto fue abandonado.