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Próximos partidos.

¡Doblando la esquina!

¡Vasijas nuevas!

¡Vivir plenamente!

Rosas para el alma

¡Solo por fe!

Mirar el firmamento requiere de entender que lo que observamos está sujeto a nuestra capacidad de percepción y no al objeto mismo. Cada lucero emite una luz que se originó millones de años luz antes que traspasaran nuestras pupilas.

¡Tu luz!

Hoy, busca su esencia... Los discípulos buscaron protagonismo, los inmaduros rivalidades, los tercos respuestas, los incrédulos señales, los desesperados milagros, más los pobres de...

¡Arriésgate​!

Amar es el mayor acto de fe de un ser humano hacia otro, hoy poder amar es un triunfo, saber amar una bendición, y amar con libertad es la felicidad, pero cuando el amor se va, la libertad se convierte en soledad, la felicidad en frialdad y el recuerdo en refugio.

¡Viva la unidad!

Hay lugares donde somos necesarios, pero hay espacios donde somos insustituibles. Fuimos llamados por Dios para crear un espacio donde se haga visible la...

¡Un Mismo Horizonte!

​La honestidad es una forma de sinceridad. La relación entre honestidad y sinceridad es muy parecida a la de lealtad y fidelidad. Puedo comportarme honestamente sin ser sincero.

¡​Brillará!

De la misma manera que una gota de sangre o una hebra de cabello pueden hablar claro sobre nuestro estado físico, hay preferencias, actitudes o sencillos gestos que denotan con toda certeza a qué está atada espiritualmente un alma, muchas veces sin que pronuncie palabra alguna.

¡​Más que especial!

Puedo comprender cuan difícil es aceptar la amorosa gracia de Dios; humanamente hacemos tanto esfuerzo sin siquiera rozar el tope anhelado.

Rompe tus límites

Conozco pocas cosas tan renovadoras después de una decepción, una pérdida o un aparente fracaso, como tomar un nuevo aliento, renovarte en un profundo...

¿Te conoces?

Dime por qué luchas y te diré cuál es tu identidad, pues ella te explica mejor que tus palabras. Si no conoces lo que eres podrían mentirte sobre lo que vales.

¡Vive el proceso!

Inequívocamente la fe puede mirar sólo a través del visor de la confianza en Dios. A las siete semanas un embrión humano tiene tamaño de garbanzo y pueden distinguirse los rasgos del rostro, tiene colita y su parecido es muy lejano​ a​ lo que será cuando nazca, ni hablar cuando cumpla setenta años.