Romeo salió al escenario cuando ya todos sus músicos estaban posicionados. Henry, Max y Lenny, como el resto de la banda, estaban inmóviles, esperando por la señal de su líder, y por un segundo todo el que presenció el concierto del pasado sábado pensó que el Estadio Olímpico se vendría abajo.
La multitud no paró de vibrar un instante. Anthony, como todo actor que se prepara para debutar en el cine, empezó a despojarse de sus guantes, de sus gafas y otros aditamentos, mientras un asistente, vestido de traje negro con un maletín abierto frente al artista, iba recogiendo el despojo.
Un, dos, tres, marcó Anthony con los pies, y de inmediato se escucharon los acordes de “Por un segundo”, el primer bombazo que parió The Last, el álbum más reciente del grupo.
La euforia era ensordecesora y se mantuvo pisoteando el silencio hasta el filo de la velada. Aventura puede vanagloriarse de la gran banda que le acompaña, y Franklin Romero, el disquero que lanzó al grupo al estrellato, salió del estadio complacido con la evolución que ha experimentado este cuarteto y el nivel de popularidad a que lo ha llevado Romeo.
Sonido impecable y envolvente, atmósfera embriagante y un repertorio a pedir de boca, éxito tras éxito (y de eso le sobra a Aventura), matizaron una noche inolvidable para quienes vivieron la experiencia.
Poco a poco, Romeo fue lanzando sus dardos, tocando corazones que esa noche no guardaban luto, como reza su canción.
“El Desprecio”, “Peligro” y “Su Veneno” dieron paso a una mezcla bien pensada de bachatas urbanas que pusieron su sazón: “Los Infieles”, “La niña cambió”, “Cuándo volverás” y “Te Invito”.
Y en escena, Romeo es mucho más locuaz y atrevido que cuando se enfrenta a la prensa.
“El Perdedor” marcó el preámbulo para invitar a una gordita (como le “gustan” al artista mientras está en escena), y entre un prolongado abrazo, con beso incluido, el cantante aprovechó para coquetear con su invitada con un perreo que desató la risa de miles.
Durante el show, no pudieron quedar clásicos del grupo: “Hermanita”, “La Película”, “Amor de madre”, “Enséñame a olvidar” y “9:15”, esta última interpretada por Henry.
Y Aventura no solo es bachata. Romeo sabe por donde camina el grupo y, acompañado del piano, despachó “Angelito”, “I Am Sorry”, “Our Song”, “Llorar”, “La Guerra” y “Lágrimas”. “Un Beso” (¡qué magnífica interpretación!) marcaba el final del concierto, mientras que “Noche de sexo” dio paso al dúo de la historia, Wisin y Yandel, invitados de la noche que encandilaron a más de 50 mil almas en el estadio.
“All Up 2 You” sentenció el final, y ya con el encore encima (¡otro, otro!), Romeo entonó las estrofas de un “Dile al amor” que cayó como anillo al dedo cuando se empezaba a celebrar el Día de San Valentín.
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