El encuentro se convocó en su residencia de Arrollo Hondo. A las 6:00 de la tarde ya se encontraban algunos de los periodistas de espectáculo que recibió Juan Luis Guerra para hablar de Asondeguerra, su undécimo álbum de estudio que se publica mañana en Estados Unidos y América Latina. Poco después saldrá para Europa.
Minutos después, Juan Luis entró a su confortable y moderno estudio de grabación, donde recibió a la prensa. Saludó afectuosamente a quienes todavía no había visto. El rostro se le veía cansado, indispuesto para las fotografías –se había establecido que no se aceptarían ni fotógrafos ni camarógrafos– leyó una breve definición de las 11 canciones contenidas en su nueva producción, no hubo interrupciones y puso sobre la mesa cómo sería la dinámica del encuentro.
“Los dejo con el CD, me voy a dar una vuelta para que ustedes hagan lo que quieran y luego regreso para que conversemos sobre esta producción”. Salió, y Janina Rosado, pianista de 440 y co-productora del álbum, pulsó play y sonó la primera canción, el merengue “No aparecen”. El silencio dio paso a la música y a mitad de la canción entró al salón sigiloso Alfonso Quiñones, el penúltimo en llegar.
Terminó el primer track y nadie abrió la boca. Luego sonó “La Guagua”, la que Juan Luis definió como una guaracha-son. Siguió “Mi bendición”, un bolero-bachata de corte romántico que dio paso al rock de “La calle”, el featuring que finalmente tanto se había pensado con el colombiano Juanes. Este tema “salta” y al unísomo pedimos a Janina que obvie el número cinco, “Bachata en Fukuoka”, el primer sencillo de Asondeguerra ya conocido.
Se escuchan los sonidos de “Son al rey”, un son dedicado a Jesús, inspirado en el salmo 103. Cuando termina la canción, Jorge Ramos sentencia: “20 Grammy ganará este disco”, y una carcajada al unísono rompió el hielo, y Amarilys Germán, mánager del cantante, se suma a la celebración. “Que vaya preparando la maleta”, dice entre risas refiriéndose a los pronósticos del editor de espectáculos del Hoy. Por cierto, discretamente colocada en un rincón del estudio el cantautor muestra una estatuilla del Premio Casandra.
En ese momento, al salón entra Fausto Polanco, el último de los ocho periodistas invitados. Arranca “Cayo arena”, un pambiche-jazz que motivó un “¡ofrézcome, qué descarga!”, de Ramos, sin duda el más entusiasta del grupo.
La ronda concluyó con “Apaga y vámonos”, “Arregla los papeles” (una salsa), un “Lola’s mambo” que tiene como invitado de lujo al trompetista Chris Botti. El cierre se reservó para “Caribbean Blues”. Los aplausos no se manifestaron, pero faltó poco para ello.
La mánager Amarilys Germán salió del salón y a las 6:55 de la noche regresó con Juan Luis Guerra, que se le veía un poquito más confiado, más relajado. Las preguntas no se hicieron esperar: En “La guagua” se te siente, contrario a tu timidez, un “tigueraje” vocal como si lo hubiese vivido en cualquier barrio... Diría que más bien es la música, porque las melodías son las que me traen las palabras. Siempre me preguntan cómo compongo. Primero hago la música y luego llegan las líricas. Empiezo a ver situaciones, las adapto a la canción y salen, de manera natural.
Y sí, “La guagua” es una canción humorística, se ríe, pero reflexiona a la vez. ¿De dónde le viene a Juan Luis ese humor? A mí me encanta pasarla bien con la gente, compartir, y en esos momentos surgen ideas, expresiones que adapto a mis canciones, me vienen refranes populares, me encanta la sabiduría popular y sale el pueblo. ¿El pambiche en “Cayo arena” también es algo diferente en tu repertorio? “Cayo arena” es una canción que tiene una gran influencia del mambo de los 60. Hay un compositor norteamericano que se llama Charles Mingus, y quería grabar una canción que tuviera más o menos ese estilo. ¿Cuál es la raíz cuadrada de tu nuevo disco? [Risas]. Esa es otra, hay muchas cosas que uno se pregunta, pero y cuál es la raíz cuadrada de mi disco… es una filosofía. Si es con Juanes, todo pega y en esa canción puse muchas cosas que son ciertas, por ejemplo, ‘la anestesia se fue a Londres a un congreso de turismo’ y expresiones como esa que son parte de la realidad del dominicano. En esta producción, ¿cuál es tu buque insignia? Eso sabrán ustedes, yo las hago y espero por la respuesta del público. El álbum abrió con “Bachata en Fukuoka” como primer sencillo, una canción que me parece innovadora y por eso me gustó.
Desde el nombre, porque mucha gente ni siquiera sabía pronunciar el nombre, como pasó con “La bilirrubina”, y eso me daba una idea de que era una melodía pegajosa. Le puse mi bendición, salió muy al estilo de 440 y si hay algo que me gusta cuando grabo un disco es evitar la repetición, me gusta siempre innovar. Asondeguerra incluye tres canciones de corte social, nos decías que en tus últimos discos no las había grabado con estas características porque no vino la inspiración, ¿significa eso que ahora sí encontraste que en el país hay más problemas? Creo que la situación está bien difícil, una situación mundial: hay crisis, catástrofes naturales, delincuencia... Eso ayuda a escribir canciones de reflexión.
Quizás la única pregunta que me hacían los fans de mi disco anterior, La llave de mi corazón, es que me reclamaban por qué no había incluido canciones sociales que siempre incluía en mis discos, y decía que me dejaba llevar de lo que me decía el corazón, y en ese momento sólo quería grabar canciones románticas, cantarle al amor y a mi esposa. Pero en Asondeguerra han fluido varios temas de reflexión. ¿Cómo te haces para producir un álbum tan variado, con una mezcla de géneros y estilos muy disímiles? Se dio el caso del rock, que se salió por completo de mi estilo. Se dio la colaboración con Juanes, tenía la canción hecha desde hace un tiempo y la grabamos.
El mambo y el jazz sí transmiten esa diversidad a la que te refieres. Está la bachata, que debo hacerla siempre porque el público está a la espera de eso, grabé una salsa, un género que antes había producido.
Y con los merengues, también quise hacer algo diferente a lo que grabé en mis otras producciones. Toqué son, toqué el tres que nunca lo había hecho. ¿Cómo percibes lo que se está dando con la industria del disco, la canalización de la promoción, qué tú crees que sucederá en torno al disco para revitalizar sus ventas?
La industria va a buscar la manera de incrementar las ventas de los discos, crearán nuevas formas porque la música siempre estará ahí, los álbumes se venden, todavía la gente los compra, quizás surjan otras iniciativas que se encaminen a mejorar las ventas en formato digital. Ya las tiendas tradicionales no existen, no encuentras en EE.UU., por ejemplo, un establecimiento como Virgin, que era lo máximo en este campo.
Para comprar un disco ahora hay que ir a una librería, una tienda de computadoras o un supermercado. Siempre se ha dicho que tocan más tus discos en el exterior que en República Dominicana. ¿Crees que es así? Pudiera ser, pero no estoy seguro de eso. Aquí se toca mi música bastante. Hay quienes opinan que el merengue del siglo XXI todavía no se consume, aquí se producen los arreglos que predominaron en los 80 y en los 90. De ser eso cierto, ¿cómo crees que debe ser el merengue? ¡Cógelo! ¿Quién es que dice eso? ¡Ah! Esto es cuestión de estar a la vanguardia, de escuchar… sabes que el merengue asimila mucho de lo que le pongas, se adapta a muchos otros estilos musicales. Por ejemplo, el gospel, pongo una dosis de eso; del jazz, que tengo conocimiento, experimento con eso; rock, que era lo que tocaba al principio de mi carrera, también.
Cuando experimento con todo eso, mi merengue se enriquece y es diferente. Mira por qué la bachata ha funcionado, porque los muchachos [refiriéndose al grupo Aventura] se empapan del rock y lo fusionan con su música. Por eso la bachata ha tenido un repunte más grande que el merengue, y es por eso. ¿Estás al tanto de la música que se está produciendo en los barrios, por ejemplo, hace poco aquí estuvo Shakira grabando merengue? Sí ombe, si ellos estuvieron aquí en mi casa, pero lamentablemente no estaba y aquí ellos grabaron algo. No los pude ni siquiera ver. Juan Luis, ¿grabarías un dúo con Omega, El Cata, Tito Swing…? De verdad, de verdad, yo no conozco bien ese género. Se lo digo de verdad, no conozco esa música. Oí una vez uno de ellos, y no me gustó, lo oí en un avión, pero no me gustó. Me dicen que El Cata es muy bueno, pero no lo he oído. Me pondré en eso para ver qué es lo que está pasando con esos exponentes. Al margen de la bachata, el merengue de calle es lo que se está escuchando en el país. Todos los muchachos con los que he hablado [Alejandro Sanz, Juanes, Miguel Bosé] me preguntan “háblame de ese género”.
Les digo que no lo conozco, el género, y ellos me dicen a mí que eso es lo que está pegado. Y están muy interesados en lo que está pasando en el país con esa música. Algo debe suceder con ¡esa música! Nunca has grabado un tema con bachateros tradicionales, Luis Miguel del Amargue, Anthony Santos… ¿no piensas hacerlo con alguno de esos exponentes, o Aventura, por ejemplo? Sí ombe, deberíamos hacerlo…. Júntalos a todos ellos, deberíamos hacer un con to’ ahí. Invitarlos a todos y yo feliz de grabar con esos cantantes tradicionales [risas]. ¿Conoces la música de Rita Indiana? Muy poca cosa. Pero me voy a poner en esa de verdad, a investigar sobre esos exponentes. ¿Cómo te sientes con la producción Asondeguerra, quedaste satisfecho? El hombre, el músico es una cosa terrible, no está tranquilo nunca.
Es una persona que siempre está en evolución.
Entonces, llega un momento en que le digo a Jani [su coproductora en el disco] ya, debemos soltar esto, porque sino, todavía hoy tuviéramos modificando alguna canción. Pero eso es parte de la sabiduría y la experiencia, aprendes a saber cuándo dejarlo y seguir adelante. ¿Ha tenido Juan Luis Guerra respuesta de Fukuoka, el públito de Japón? Sí, claro. Allá publicaron un reportaje y han comentado que la canción ha tenido un gran éxito en el mercado japonés. Juan Luis, en España salió una recopilación de 30 canciones, ahora publicas Asondeguerra, estás de cumpleaños y siguen pasando cosas interesantes con tu carrera.
¿Cómo te ves hoy, el artista, con todo lo que ha pasado contigo? Creo que ha sido una carrera bendecida, he logrado tantas cosas en la música, siempre creo que lo mejor está por venir, vamos a alcanzar mucho más, mucho más. Para mí, todo esto ahora es el principio, mi interés es llevar la música dominicana a esos países donde todavía no se conoce, Japón era uno de ellos. Tenía tres años bregando con ese país, decía que íbamos para allá y se caían los planes, volvíamos y planificábamos y se suspendía todo. Pero ya estamos en Japón. Y creo que definitivamente lo mejor está por venir.
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