Cómo prevenir los accidentes cerebrovasculares

    Los accidentes cerebrovascular son la tercera causa de muerte y la primera de invalidez en el mundo. Se trata de una enfermedad que no respeta edad, sexo, raza, ni condición social y que en muchas ocasiones afecta a individuos en las etapas más productivas de sus vidas. A pesar de esto, la mayoría de la gente no está consciente de la gravedad de esta enfermedad, de los factores de riesgo que favorecen su desarrollo, de sus manifestaciones clínicas, ni de las opciones de tratamiento que existen en la actualidad.

    De acuerdo con el neurólogo José Silié Ruiz, los “derrames cerebrales”, conocidos en las ciencias médicas como Accidentes Cerebrovasculares, son el padecimiento que mayor discapacidad produce en los envejecientes: más que la insuficiencia cardíaca, la diabetes y la artritis. Es decir, que si una persona sobrevive a la muerte, luego de sufrir un derrame necesitará de ayuda para poder realizar sus actividades, lo que lógicamente disminuirá su calidad de vida.

    Todas las personas tienen el mismo riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular. Lamentablemente, algunos de los denominados factores de riesgo, es decir, situaciones que aumentan la posibilidad que una persona sufra un derrame o un infarto cerebral, no pueden modificarse. Estos incluyen: edad avanzada, sexo masculino, raza negra, historia familiar de enfermedad cerebrovascular o antecedentes de haber sufrido previamente un problema similar. Por el contrario, existen una serie de factores que pueden ser modificados, reduciendo considerablemente el riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular. Estos factores, que se refieren principalmente al estilo de vida del individuo, incluyen: tabaquismo, obesidad, dieta elevada en grasas, sedentarismo, hipertensión arterial, uso de anticonceptivos orales, abuso de drogas o alcohol, diabetes y enfermedad cardíaca.

    “Muchas veces no nos atrevemos o no queremos oír los dictados del organismo, cuando él mismo nos dice que debemos tomar medidas y hacer cambios de “actitudes” en nuestra vida. Hay que tener presente que con las alertas recibidas, en un 85% de los casos, con una historia clínica detallada y un seguimiento adecuado, se pueden “predecir” estos “derrames”, al valorar lo que en medicina conocemos como factores de riesgo. Estos elementos premonitorios, tratados a tiempo pueden evitar una “fatalidad” posterior, asumiendo que, o dejan secuelas nefastas o nos envían al mundo de los que no regresan”, comenta el galeno. Cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor será el daño. La atención inmediata puede salvar la vida de la persona y aumentar sus posibilidades de una recuperación exitosa.

    Señales de alarma

    Los efectos devastadores de la enfermedad cerebrovascular pueden ser disminuidos o revertidos si se inicia un tratamiento oportuno. Es fundamental conocer las manifestaciones de esta enfermedad, las que suelen presentarse en forma súbita, que incluyen: adormecimiento o debilidad en un brazo o pierna o en todo un lado del cuerpo. dolor de cabeza intenso, asociado con vómitos, visión borrosa o disminución de la visión en uno o ambos ojos, dificultad para hablar o para comprender el lenguaje, mareos o inestabilidad al ponerse de pie o al caminar.

    Ejercitarse ayuda

    Realizar una actividad física diariamente reduce la presión arterial, ayuda a controlar el peso, disminuye el colesterol total y los triglicéridos, aumenta el HDL o colesterol bueno, mejora la calidad de vida y disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. Por todo ello, previene las enfermedades como el infarto de miocardio. El ejercicio debe ser aeróbico y progresivo. “Cosas tan sencillas e importantes como hacer ejercicios diariamente durante 45 minutos o una hora aproximadamente puede salvar la vida, comenta Silié Ruiz, quien agrega que los ejercicios más recomendados son las caminatas al aire libre, nadar y montar bicicleta.

    “Debemos adaptar nuestras posibilidades y preferencias y comenzarlo poco a poco, incrementando la intensidad de manera progresiva y bajo la orientación de un médico. Hable siempre con él antes de empezar un nuevo programa de ejercicios o antes de incrementar la cantidad de ejercicio que está haciendo”,dijo el especialista. 

    Vigile su dieta

    A pesar de que hay ciertos alimentos saludables para el corazón que puedes comer para ayudar a prevenir un ataque cerebral, siempre visita a tu médico si sospechas que puedes tener problemas del corazón o si hubo algún caso en tu familia. Las dietas altas en grasa, colesterol y sal pueden aumentar el riesgo de un accidente cerebrovascular, Hay muchos alimentos que ayudan para mantener un corazón sano y evitar ataques. Comienza a comer pescado de aguas frías, como el atún y el salmón, de dos a cuatro veces por semana. Estos pescados son ricos en omega-3, los ácidos grasos que ayudan a prevenir los coágulos de colesterol que pueden conducir a un derrame cerebral. Consume frutas ricas en antioxidantes, vitamina C, potasio y magnesio, como las manzanas, granadas, arándanos, damascos, kiwis, naranjas y moras sobre una base diaria. Estos nutrientes ayudan a enriquecer la sangre y apoyan las células sanas.

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