Mi pensamiento político y valoración de la sociedad

    III.- Mi formación ideológica

    24.- El tiempo en la actividad política desde que era un púber, me ha permitido ir, lentamente, arreglando con mucho cuidado mis ideas las cuales he organizado en forma tal que se han convertido en mi ideología, la que me ha servido como instrumento para ejecutar mis conceptos y principios.

    25.- Los criterios que sustento no llegaron a mí como intrusos, no son advenedizos; los invité, los seduje hasta encantarme y me he sentido cautivado por ellos; los quiero con ternura, los adoro con predilección, los venero con devoción; vinieron motivados por mi libérrimo deseo, para quedarse, acompañarme, escoltarme y conducirme para siempre.

    26.- Ese sistema de ideas que tengo en mi cerebro es mi guía, me orienta, conduce y alecciona; es algo así como mi Constitución que me dice lo que debo hacer o no hacer, proceder en una u otra forma. Cada actuación he tratado de ajustarla a un método; a una disciplina que tiene su origen en reglas y principios originados en mi concepción de la vida y el mundo partiendo de mi criterio ideológico.

    27.- Cuantas acciones políticas he ejecutado y ejecuto llevan impresas el sello de mi pensamiento, y de las mismas no me arrepiento, asumo con absoluta satisfacción mi responsabilidad y las consecuencias que de ellas puedan derivarse, sin distinguir que tengan relación con mi vida privada, pública, familiar, profesional o política.

    28.- Las ideas que con profundo calor he abrazado desde siempre y a las cuales no renunciaré, las he apoyado, defendido, respaldado y trato de preservarlas. Las he llevado a la práctica desde organizaciones cívicas, culturales, gremiales, sindicales, de solidaridad, defensoras de la paz, de los derechos humanos, las libertades públicas, el medio ambiente, en mi país y en otros lugares del mundo donde ha sido necesaria mi presencia en favor de las causas justas. Las he puesto en acción con plena claridad, confianza y convencimiento, certeza, convicción, seguridad, firmeza y conciencia de que son justas.

    29.- Por fidelidad a mi concepción política he tratado ser coherente, actuar acorde con mi forma de pensar; el apego a mi pensamiento me impone no accionar con zigzagueo, dando tumbos. La veleidad, la inconsistencia es algo que por principio no practico porque es incompatible con la firmeza a la que me debo.

    IV.- Mis ideas políticas en la práctica

    30.- En el orden político y social he vivido con la creencia de que el socialismo es la única solución para la humanidad resolver los problemas de desigualdad, injusticias y toda clase de opresión económica y social. Sólo bajo el sistema socialista se alcanza el verdadero florecimiento y desarrollo del humanismo, porque descansa en el fundamento del bien del ser humano y para su plena capacidad creadora.

    31.- En el quehacer político en el país y en el extranjero, he procedido convencido de lo que hago; de que estoy en lo cierto, justo y verdadero; no he actuado con la creencia de que estoy equivocado o errado. En ningún momento he procedido con sentido equívoco, de dudas e imprecisión, sino claro, exacto.

    32.- He creído y creo que ha sido correcta mi posición irrenunciable a hacer causa solidaria con los que luchan por la paz y contra la guerra; por la liberación nacional, la soberanía e independencia plena; por los derechos humanos y las libertades públicas, y apoyar a los movimientos democráticos que procuran acabar con el hambre, la insalubridad, el analfabetismo y otras lacras sociales que lesionan vivamente a la especie humana.

    33.- Estoy plenamente convencido, y no me arrepentiré jamás, y seguiré en esa línea hasta el último instante de mi vida, que mi participación política, social y de solidaridad ha sido correcta, tanto en el plano nacional como internacional, en defensa de las libertades y derechos democráticos, por la paz, la independencia nacional, el progreso social, y por alcanzar las reivindicaciones fundamentales hasta construir una sociedad sin desigualdad ni privilegios, en la cual lo que en verdad se llama pueblo disfrute en la tierra de una vida feliz, material y espiritual.

    34.- Guiado por mis ideas, y en lo absoluto convencido de la justeza de ellas, he ocupado la función de miembro de la presidencia del Consejo Mundial de la Paz y, de igual manera, de la presidencia del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América, organismos internacionales creados por hombres y mujeres de todos los continentes, que creemos que la humanidad no necesita de guerras para progresar, y precisa de un tribunal internacional imparcial para conocer, decidir y sancionar a los que asesinan a niños, ancianos e inocentes en acciones terroristas.

    35.- He dado, y mientras viva se lo daré, mi total apoyo moral a los movimientos que en América Latina y el Caribe, luchan por cambiar las viejas estructuras que generan irritantes desigualdades; por cambios para alcanzar una verdadera democracia sin corruptos ni privilegiados; por el afianzamiento de la soberanía nacional, en fin, seguiré sin retroceso alguno, en lo que sea posible, para construir una sociedad en la cual el pueblo sea el actor, y no el pasivo ente despreciado, solo utilizado para validar procesos electorales y legitimar podridas instituciones.

    36.- Porque responde perfectamente a mi forma de pensar he vivido orgulloso, satisfecho de haber sido directivo y activo integrante de diferentes movimientos de solidaridad formados en mi país. Creo a ciegas en la solidaridad, como la más alta expresión humana; mi apoyo moral desinteresado no se lo regatearé nunca a los que luchan por el bien de sus pueblos y por la liberación nacional.

    37.- Todo mi accionar político lo he hecho de frente, sin ocultar mi pensamiento; del mismo respondo sin reservas ni limitaciones, y si tengo que trillar los caminos antes transitados, de ser necesario los recorreré nuevamente, con igual alegría que ayer, y con más fe, confianza plena, y certidumbre absoluta.

    38.- Lo que en el curso de mi vida he hecho, dentro del accionar político nacional o internacional, lo reitero, mantengo y apruebo como resultado consciente del compromiso que tengo como hombre de pensamiento libre. En mí no hay ni habrá espacio para el arrepentimiento, pesar o remordimiento alguno, porque todo lo he hecho consciente, con alegría y plena libertad.

    39.- Al igual que la de todo ser humano, mi personalidad no es homogénea; está condicionada por un conjunto de relaciones sociales generadas por el sistema imperante en la sociedad donde he vivido, de donde resulta que estoy formado por un grupo de rasgos y particularidades internas a través de las cuales se manifiesta mi accionar.

    40.- Como es natural, en cada una de las etapas de mi existencia, he deliberado de acuerdo con mi entendimiento para formarme un juicio, un criterio de la realidad del mundo, y el medio donde vivo. El discernimiento ha hecho posible hacer conciencia de las distintas situaciones que he tenido que enfrentar.

    41.- Mi forma de pensar ha evolucionado, se ha desarrollado gradualmente desde mi niñez, se ha ido transformando en forma progresiva; mis ideas se han ido mudando, cambiando de acuerdo con mis estudios y lecturas los cuales me han permitido aprender, ilustrarme, examinar los fenómenos que se dan en el seno de la sociedad dominicana y a nivel internacional. El pensamiento político que anido en mi cabeza no fue prescrito por nadie, no me lo recetaron; es el resultado de la comprensión, el entendimiento de lo que estudié y comprobé luego de cotejar y revisar ideas políticas diversas.

    42.- Mis opiniones políticas no son fruto de mi capricho ni de resentimientos; llegué a ellas luego de examinar varias, para apreciar sus semejanzas y diferencias; después de confrontarlas y analizarlas en conjunto, logré el más alto objetivo al que aspira el ser humano: un ideal, el cual he asumido por considerarlo el mejor, el más humano para la materialización de lo justo en la tierra, de lo honesto e íntegro, y por el cual he luchado en el orden político y social.

    43.- En mi accionar político he separado los vínculos familiares y de amistad, del criterio ideológico que sustento, porque considero que no tienen igual sentido y contenido. Mi familia, mis amigas y amigos ocupan un lugar especial en mi corazón, al igual que quienes se identifican con mi pensamiento e ideales políticos.

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