Denuncian más de 7 mil tumbas profanadas

    Las hierbas han forrado aquellas tumbas olvidadas. Algunas ya no tienen la cruz que identifica al difunto. Flores secas y floreros en el suelo denotan que las visitas en el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez ya no son tan frecuentes. El escenario descrito, junto a una vulnerable seguridad permite que el camposanto sea objeto de acciones que han generado en su detrimento.

    Las grietas en la parte superior de la tumba de Francisco Díaz, sepultado en noviembre del pasado año en este camposanto,ubicado en el sector Villa Juana, Distrito Nacional, ofrecen claros indicios de un intento de profanación.

    Se desconoce el porqué no se destruyó por completo la capa de concreto como aconteció con más de 20 tumbas que están a su alrededor.

    La situación se ha salido de control. De acuerdo con el secretario general del Sindicato de Trabajadores del camposanto, Luis García, más de 7 mil tumbas han sido objeto de robos de metales, agudizándose la acción en los últimos tres años.

    Señala a un responsable: lo identifica con el apodo de Recopiolo. “A ese hombre lo hemos sometido a la justicia 14 veces y vuelven y lo sueltan”, dice.
    Agrega que lleva años sugiriendo al Ayuntamiento del Distrito Nacional la elevación de las paredes que cercan al emblemático cementerio. Explica que la seguridad del camposanto está a cargo de 18 policías municipales desarmados y sin equipos de comunicación. Deplora que el personal no cuente siquiera con una linterna.

    Al caer la noche, el cementerio se torna más peligroso. La oscuridad es el estado predilecto para cometer profanaciones contra las tumbas de los fieles.
    García denuncia que los albañiles que trabajan en el cementerio han sido víctimas de violencia por parte de desaprensivos. Hasta el punto de ser golpeados con block. Enfatiza en que se trata de delincuentes muy peligrosos, quienes merodean el cementerio.

    Al direccionar la mirada más allá de las tumbas, ubicadas a orillas de las calles del camposanto, se aprecia un lugar, cuyo estado no ofrece garantía para el eterno descanso.

    Las tumbas vacías causan la curiosidad en los visitantes, que preguntan, ¿dónde están los restos? Ante esta interrogante, García dice que los familiares deciden trasladar hacia otras zonas los cadáveres de sus seres queridos por distinta razones. Es así, como la última morada resulta insegura para difuntos y visitas. Algunos familiares de los fieles temen a que la próxima profanación se cometa contra sus difuntos.

    Ayer, Alexander Morva visitó la tumba de su tío. El deterioro del camposanto no pasó desapercibido antes sus ojos. Está consciente de que su tumba no está exenta a la profanación. 

    Dicen Alcaldía recibió informe del cementerio

    Miembros del Sindicato de Trabajadores del cementerio indicaron que el 22 de abril del 2013, en el salón de conferencias del Cuerpo de Bomberos del Distrito entregaron al alcalde un documento, que registra los daños hasta esa fecha del cementerio. Detalla que en ese entonces, de 4 mil a 5 mil tumbas estaban deterioradas. Indicaron que la  denuncia no movió el interés de la alcaldía en reformar el cementerio. “La alcaldía no obtempera a nada”, dice con indignación el secretario de la organización de trabajadores. 

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