Estado y desarrollo: Venezuela

Estado y desarrollo: Venezuela. Las consecuencias para la vida de las personas, que es lo que más importa, de una errática conducción del Estado pueden ser desastrosas.

Las consecuencias para la vida de las personas, que es lo que más importa, de una errática conducción del Estado pueden ser desastrosas. No hay forma de entender cómo pueden perder la vida tantas personas cada día en Venezuela, y que no genere una responsable reacción que enérgicamente lo detenga. Sólo el domingo próximo pasado murieron 20, por razones políticas. Y así ha sido y cada vez más, en los últimos meses.

El no entender allá el tan importante valor del Estado no es reciente; el gran escritor venezolano Rómulo Gallegos sale electo presidente de la República en 1948, la primera vez que se ejerce el sufragio directo, secreto y universal, 10 años después de la dictadura de 27 años de Juan Vicente Gómez, para ser Gallegos derrocado a sólo 9 meses, generando un largo período de inestabilidad, hasta el retorno de la democracia. El proceso democrático en Venezuela se retoma con Rómulo Betancourt en 1959, para ser contaminado mediante la corrupción y desprestigio de los políticos; luego, el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez el 27 de noviembre de 1992 y su posterior asunción al poder por la vía democrática. Para que el líder empresarial Pedro Carmona se prestara a ser parte de un fallido intento de golpe de Estado ahora contra el propio Chávez en abril de 2002, ocupando Carmona la presidencia por 48 horas.

Las bases del progreso de Venezuela, que debe tener por fundamento lo que en el consenso internacional representan el Índice de Desarrollo Humano-IDH- así como el Índice de Competitividad Global- ICG-, se han deteriorado de forma extraordinaria. Entre esos factores afectados, se destaca el fortalecimiento institucional y el entorno macroeconómico, entre otros asociados al ICG. Además, los que tienen efecto directo en el IDH, tales como el ingreso per cápita, la educación y la salud.

Hugo Chávez proclamaba “el Socialismo del Siglo XXI”, en un momento en el que China, Vietnam y Rusia -paradigmáticos países socialistas- hacían todo lo contrario, es decir reorientaban sus políticas hacia la economía de mercado, junto a otros graves errores, como los del sector empresarial- ya referido- en desconocer la democracia, y ahora con el presidente Nicolás Maduro, que ha convertido todo en un atolladero.

Venezuela ocupa en el mundo, en cuanto al IDH, el lugar 71; Chile la supera con 33 posiciones; y en cuanto al ICG, el lugar 132, superándolo Chile con 97 posiciones.

La errática conducción del Estado ha convertido a un país con grandes riquezas naturales, y aún más la riqueza de su gente, en un gran desastre.

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