Pablo Milanés cree industria musical vive “crisis cultural y de valores”

El cantautor cubano Pablo Milanés durante su segundo concierto en Hard Rock Live de Santo Domingo.

A lo largo de su carrera artística, que inició en la década de los años 60, Pablo Milanés se ha introducido en géneros muy diferentes a la trova, entre ellos el jazz y el feeling. Sin embargo, aún quedaba algo, en cuya esencia rítmica quería introducirse: la salsa.

Trabajando cuatro nuevos discos simultáneamente, el cantautor cubano informó a elCaribe que entre las cosas que le faltaban por hacer se encuentra esta producción salsera, en la cual incluyó temas clásicos de su obra.

“Me gusta cantar y creo que el panorama de géneros es amplio y atractivo. Aún ni sé qué proyecto será el próximo”, manifestó el intérprete de “El breve espacio en que no estás” y “Yolanda”.

Las otras tres producciones son: una en inglés con estándares de jazz americano, una dedicada a la recuperación de temas que califica como “entrañables de la Vieja Trova Cubana”, la cual trabaja junto con el pianista José María Vitier, y otra de colaboraciones con su compatriota Francisco Céspedes.

Este último disco verá la luz pronto y estará compuesto por 10 temas de la autoría de ambos cantautores, dijo. “Este es un trabajo que grabamos Pancho y yo con mucho cariño hace un tiempo. Yo canto cinco hermosos temas de él y él cinco míos”, agregó.

El trovador, de 75 años, destacó que en sus más de cinco décadas de carrera ha vivido la evolución musical, viendo cómo la industria ha cambiado radicalmente. “Pasó de ser un ámbito que sólo dominaban los artistas, luego llegó la fase de las grandes compañías discográficas y, actualmente, con la introducción del comercio digital, la forma de exhibir, promocionar y gestionar la música ha cambiado totalmente”, analizó el también guitarrista.

Agregó que, a su entender, el hecho de que la industria se encuentre, en cierto modo, dominada por el género urbano, tiene que ver con “una crisis en la cultura, los valores, las inquietudes de los jóvenes, entre otras cosas, y a la vez, con la industria musical que potencia productos de escasa calidad”.

El cantautor, quien no piensa en retirarse de los escenarios porque, para él, cantar en vivo es esencial y constituye la energía que le hace falta para despertar cada día, afirmó que no le afecta en nada el proceso de digitalización que vive el mundo en la actualidad.

Reveló que sigue fiel a la misma dinámica de sus inicios: escribir a mano y grabar la composición que va naciendo en una vieja grabadora de casettes.

“Para mí, el nacimiento de un nuevo tema es igual que cuando hice el primero; otra cosa es cuando va de mi casa para afuera, no tengo idea de esos entresijos digitales”, acotó.
De tal palo...

Milanés no dejó pasar la ocasión para manifestar su orgullo por sus hijos, también atraídos por la música; aunque Haydée es la que ha seguido sus pasos a nivel profesional. Narró que desde que era muy pequeña notó en ella su inclinación por el canto y la composición. “Es un orgullo para mí ver cómo se ha ido forjando un lugar en la actualidad musical”, dijo orgulloso, antes de recordar el disco que grabaron juntos el año pasado.

Previo a su concierto del pasado viernes en Hard Rock Live de Santo Domingo, Pablo Milanés manifestó su cariño por la República Dominicana y agradeció el respaldo que siempre ha recibido en los escenarios de esta nación caribeña.

Entre sorbos de vino... un trovador y su cancionero

Pablo Milanés se presentó por primera vez en Hard Rock Live Santo Domingo, con dos funciones a casa llena, los pasados jueves y viernes. El segundo recital inició a las 10:00 de la noche con el tema “Identidad” en medio de los aplausos del público.
Tras saludar y prometer una noche maravillosa, el trovador continuó ofreciendo “Comienzo y final de una verdadera mañana”, “Amor de otoño”, “Si ella me faltara alguna vez”, “Nostalgias”, “Días de gloria”, “Canción” y “De qué callada manera”, entre otros. Mientras el público escuchaba atento cada una de sus interpretaciones, entre canción y canción, Milanés, sentado en una silla sencilla, entre sorbos de vino y agua, aprovechaba para dirigir al público algunas palabras.

Vestido con una camisa azul y pantalón negro, sostenía su micrófono de pedestal, mientras la audiencia, en su mayoría adultos, escuchaba atento cada una de sus interpretaciones, algunas de las cuales coreaban sin parar.

En su concierto “Canciones para siempre”, que estuvo bajo la producción de ED Live, el ganador del Grammy a la Excelencia Musical 2015, también incluyó en su repertorio “Para vivir”, la cual cantó junto a “una amiga muy querida”, Diomary “La Mala”.

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