“Mi hijo me saca muchas lágrimas de felicidad”

Bethania dice que su hijo debe ganarse todo lo bueno que recibe. Johnny Rotestán
Bethania de la Cruz habla con elCaribe sobre su difícil rol de madre y atleta

Bethania de la Cruz ha ganado muchas batallas. Desde superar sus orígenes humildes hasta ser una de las mejores jugadoras de voleibol del orbe, en ese salto hay todo un compendio de valentía, capacidad y disciplina que la pone en la esfera de las triunfadoras.

Pero su debilidad está lejos de las canchas y los gimnasios. Lo vio llegar al mundo y aunque hoy día Fer Isaías esté bien encaminado en la ruta de superar el tamaño de su madre, para Bethania es el bebé que le ha dado las mejores emociones de su existencia.

“Mi hijo me saca muchas lágrimas de felicidad y puedo decir que son las mejores”, dice de la Cruz al conversar con elCaribe sobre su rol de atleta y madre, una combinación que califica de difícil y que la derrota, en el plano sentimental, la mayoría de veces.

“Cada vez que me voy de viaje, el tener que dejarlo, eso me hace llorar. No es fácil. Tengo muchos sentimientos encontrados porque por un lado estoy trabajando, buscando la manera de darle un mejor futuro junto a mi familia y a la vez me he perdido más de la mitad de su vida porque cuando no estoy viajando con la selección, entonces estoy reforzando y es duro”, agrega la capitana de la selección nacional femenina de voleibol, las llamadas Reinas del Caribe.

“Yo me he perdido cumpleaños de él y su graduación de ‘ya sé leer’. Eso no ha sido fácil”, comenta.

Su hijo nació un 11 de abril de 2010. “Lo recuerdo como ahora. Tenía la duda de si parto natural para no perder tiempo y regresar a la vida de atleta rápido o una cesárea, pero al final fue cesárea porque era muy grande, nació de 10 libras”, explica sobre su vástago, cuyo padre (el esposo de Bethania) se llama Fermín y su abuelo Isaías.

“No lo estaba esperando, es la verdad, pero cuando llegó asumí mi responsabilidad. Y ser madre es lo mejor que me ha podido pasar en la vida”, añade.

“No le critico a quien entienda que no debe parar su carrera para ser madre, pero de que se puede, se puede. No es fácil recuperar la forma, pero vale la pena hacerlo para tener la mayor bendición, que es tener un hijo”, dice.

Muy exigente y trata de no perderse nada en RD

Con todo y que le puede dar a su hijo las comodidades que no tuvo en su infancia, Bethania, de 31 años, le enseña a su hijo que todo “debe ganárselo”. “Le insisto en eso porque a veces suceden casos feos porque los padres no enseñamos el valor de las cosas. Soy muy exigente con él. Tiene que ganarse las cosas y sacar buena nota. Gracias a Dios es buen estudiante”, dice de la Cruz, quien lleva a su hijo a todos lados mientras está en el país. “Él juega pelota, yo lo llevo al estadio, al cine, la plaza, a todos lados mientras estoy en el país”.

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anteriorAndrés: un peluquero que busca la innovación
Noticia siguienteLas cuatro madres de Ana Silvia Reynoso