“Mi madre fue una heroína”

1807
Antonio Taveras Guzmán dice que “mi padre fue un gran ejemplo de trabajo, honestidad e integridad; ese fue el legado que nos dejó a nosotros”.
El presidente de la Asociación Nacional de Empresas e Industrias de Herrera expresa que hay dos cosas que le han marcado en la vida: el ejemplo de sus padres y la lectura

Para llegar a la posición que hoy ostenta, el empresario Antonio Taveras Guzmán tuvo que pasar muchas carencias, pues desde pequeño, junto a sus hermanos, tuvo que trabajar para ayudar a sus padres con el sustento de la casa. “Mi niñez transcurrió con muchas limitaciones, vivíamos en la pobreza extrema, en el Barrio La Zurza, cerca del río Ozama”, recuerda el empresario, quien detalló que durante su niñez y adolescencia vivió en casi todos los barrios de la Capital, debido a que como eran en habitaciones alquiladas, “sus propietarios siempre les pedían a mis padres que las desocupáramos”.

Taveras Guzmán es el tercero de los tres hijos del matrimonio de Ramón Antonio Taveras y Francisca Guzmán, fallecida, dos campesinos, provenientes de un campo de Moca, que llegaron a la Capital en la década de los 60. Cuenta que su padre se dedicaba a la venta de víveres en el Mercado de Villa Consuelo y su madre realizaba oficios diversos para contribuir con el sustento familiar.

1. Sus padres
Mi padre fue un gran ejemplo de trabajo, honestidad e integridad, ese fue el legado que nos dejó a nosotros. Él nos enseñó que el dinero se gana trabajando duro. A pesar de que papá nunca pasó de tener un puestecito de vender víveres, sacamos de ese trabajo el ejemplo de laboriosidad de mi padre, quien, gracias a Dios, cumplió 85 años y está muy bien. En cuanto a mi madre, fue también un ejemplo para nosotros. Mamá fue una heroína, como la gran mayoría de las mujeres de los barrios marginados de este país, se levantaba temprano, con diversas chucherías en un canasto para venderlas por las calles y regresar a la casa en la tarde para llevar la comida a la mesa. Mi mamá también trabajaba lavando y planchando. Recuerdo que a veces pasábamos hasta dos o tres días sin consumir alimentos, solo comíamos bizcocho duro que nos daba el dueño de una bizcochería que quedaba frente a donde vivíamos, pero a pesar de que tuvimos una infancia muy dura, contamos con una madre amorosa y un padre con mucha disciplina. Yo diría que con demasiado disciplina”.

2. Adolescencia
Cuando tenía nueve años nos mudamos a un sector de Villa Consuelo, cerca de Villa Francisca y San Carlos; ahí por primera vez empecé a tener conciencia de la realidad social que había en el país, sobre todo a través de mi militancia en la iglesia católica, y a través de la lectura. Recuerdo a un gran amigo que, lamentablemente ya no está con nosotros y que fue quien me dio mi primer libro, él tenía 15 años y yo 14; el libro era una biografía de Benvenuto Cellini, que me enseñó lo que soy hoy, un amante fiel a la lectura. Por eso pienso que leer un libro te marca, y a mí me marcó”.

3. Primer trabajo
Mi primer trabajo fue a los 13 años, en Salud Pública; ese empleo me lo dio el doctor Rafael Álvarez García, yo era su mensajero interno y me pagaba 30 pesos de su bolsillo. Luego, cuando cumplí 18 años me nombraron en otro puesto. Cuando salí de Salud Pública pasé a trabajar como cobrador en una compañía de seguros, cobraba en un motorcito 70. A los 20 años, trabajé como profesor de idiomas, gracias a unos libros que me habían regalado y que luego vendí para realizar mi primer curso de idiomas con unos amigos; además trabajé como oficial de turismo”.

4. Movimiento social
Desde muy joven participé en el movimiento social, cultural y político que propugnaba por la defensa de las libertades públicas y la justicia social a mediados de la década de los años 70, donde me destaqué como dirigente juvenil de varias organizaciones. Eran épocas difíciles en este país, donde ser un joven de 15 años y vivir en un barrio acarreaba una gran represión. Recuerdo que en las elecciones de 1978 no pude votar, porque no tenía la edad, pero ya estaba trabajando en los movimientos sociales. Me marcó mucho haber participado en las demandas que se hacían por el retorno de los exiliados y el pedido de que salieran los presos políticos de las cárceles”.

5. Su compañera de vida
Trabajando en esos movimientos sociales, conocí a mi esposa María del Pilar Ramírez, que también vivía en el barrio, ella tenía nueve años. Recuerdo que le pedí amores a los 15 y no quiso, pero cuando cumplió 16 comenzamos a tener amores, y a sus 23 nos casamos, eso fue en 1984. Haberme casado con Pilar y que ella me haya soportado en el trajinar, en los peligros que significaba participar en la militancia social de la época y de soportar los trabajos que pasamos cuando empecé mi negocio, prácticamente desde cero, es uno de los mejores momentos de mi vida. Ella me ha acompañado en todos mis proyectos de vida. Una vez, siendo novios, caí preso y me fue a ver a la cárcel. Tenemos dos hijos: Karina, que es médico, y Augusto César, que está terminando la universidad. Nuestros hijos son lo más importante para nosotros, nos llenan de orgullo; los hemos educado en el ejemplo de la simpleza y la sencillez, con el ejemplo del trabajo duro y de que el dinero se debe ganar con mucho trabajo, que sepan que el dinero mal habido no es posible en nuestras vidas”.

6. Primera empresa
Inicié mi primera empresa con 300 pesos, 150 por la venta de un reloj y 150 que tenía ahorrado. Empecé con una máquina y un local alquilado, pagaba 2,500 pesos. En ese tiempo estudiaba Psicología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde asistía de noche, porque trabajaba en el día. En mi empresa yo era el encargado de producción, de ventas, cobrador y mensajero, tenía un motorcito 50, en el cual me trasladaba con mi maletín y mi corbata. Cuando iba a venderle al cliente dejaba el motor en una esquina, me secaba el sudor y me ponía la corbata, entonces me convertía en vendedor; pero cuando regresaba a la compañía me ponía mi camisa y me convertía en jefe de producción. Así levanté mi empresa, haciéndome prácticamente “Bos Bony”. También, trabajaba como guía de turismo para una compañía. Me iba los jueves y regresaba los domingos en la madrugada, para abrir mi empresa los lunes temprano. Hoy en día, esa compañía se convirtió en editoras Impretur S. A. Además, dirijo Edisa S.R.L, y también tengo inversiones en el sector de la construcción y la gestión de valores”.

7. Primer préstamo
Mi primer préstamo fue de 20 mil pesos, al 20%, para comprar materiales para cumplir con un contrato con el Banco Mundial; pero se me dañó el negocio, porque nunca había electricidad. Luego tuve que tomar otro préstamo para comprar una planta eléctrica, pero era tan ruidosa que los vecinos no me la dejaban prender. Si en ese entonces el Estado hubiese cumplido con su papel de brindar energía eléctrica a mí no me hubiese pasado eso. Si hubiera tenido un banco que me hubiera prestado dinero, no habría tenido que ir con un prestamista a coger prestado a un 20%, dinero que pagué durante muchos años; y si los impuestos no me hubieran castigado tanto, entonces no habría pasado tanto trabajo para levantar mi empresa. Por eso, soy un luchador permanente para que creemos un ambiente para el desarrollo de la micro y mediana empresa, que son el sostén de este país, el 97% del PIB empresarial”.

8. Momento difícil
La muerte de mi madre fue un momento muy difícil. Ella murió de cáncer cuando tenía 51 años. Lamentablemente, no teníamos las condiciones económicas para salvarle la vida y, al menos, cumplirle su sueño de tener su casita propia, aunque fuera al lado del río Ozama, como ella decía. Desgraciadamente no pudimos darle ese gusto. Creo que mamá murió de tanto trabajo que pasó. Ese episodio lo viví también con mi esposa Pilar, que enfermó de cáncer de seno, sentía que el mundo se me venía abajo… que tu pareja se te va y que junto a ella se te va la vida, porque eso de cáncer lo asociamos de una vez a la muerte. Gracias a Dios Pilar lo superó, gracias a Dios que como empresario pude acumular recursos y un seguro internacional en uno de los hospitales más importantes de Estados Unidos, donde la atendieron. Gracias a Dios mi esposa se sanó, pero siento un sabor amargo cuando recuerdo a mi madre, que padeció de cáncer y que si hubiéramos tenido los recursos para costear la enfermedad, también se hubiera salvado al igual que mi esposa Pilar”.

9. Preparación profesional
Algo que siempre me preocupaba era que quería seguir estudiando. Entonces, cuando la empresa estuvo más desahogada estudié Derecho en la Universidad de la Tercera Edad. Luego, estudie Ciencias Políticas, hice una Maestría en la Universidad de Salamanca, en España, título Dual; realicé estudios de Comercio Internacional, y ahora curso una Maestría en Alta Gerencia en Barna. Además, cuando termine, pienso inscribir un doctorado en Sociología y Ciencias Políticas, el que no he podido iniciar porque asumí la dirección de la ANEIH.

10. Labor social
A través de la Fundación Fondo Solidario para la Educación y la Cultura, creada en 2010, impulsamos proyectos sociales y culturales en diferentes puntos del país. Sobresalen entre éstos, los Premios Literarios Nacionales de Cuento, Novela Corta y Poesía de Casa de Teatro. La fundación promueve y fomenta el desarrollo de nuevos talentos en la literatura, la música y las artes plásticas de diferentes provincias del país, así como iniciativas culturales comunitarias”.

Presidente de la ANEIH

Presidir la ANEIH ha sido un momento clave de mi vida, porque me ha permitido dirigir una asociación que tiene 47 años de servicios, cuyo lema es poner los intereses del país primero que los intereses particulares, lo que ha sido la filosofía permanente de la institución. Me afilié a la asociación por eso, fui su militante hasta que me eligieron su presidente hace tres años. Me convertí en el primer presidente reelecto, termino mi período en diciembre. La ANEIH ha sido un espacio que me ha permitido desarrollar propuestas de país, estar en el centro del poder y conocer virtudes de muchos hombres y mujeres buenas que aman a este país, que trabajan por él; pero también, esto me ha ayudado a comprender y sentir mayor compromiso por este país, a continuar con mi compromiso social para que no siga perdiendo sus potencialidades. No quiero que aquí hayan muchos Antonio Taveras Guzmán viviendo en un barrio como vivíamos nosotros, quiero que sus ciudadanos puedan vestir, educarse, que no mueran a destiempo por falta de medicinas, porque no tienen un hospital que los ampare; que los jóvenes no caigan en la drogas para obtener bienes materiales. Entonces esto me ha permitido a mí seguir con la esperanza en este país, al cual amo”.

Experiencia
“En 1984 tuve una participación importante en ese movimiento social al que pertenecía, que me llevó a la cárcel, acabando de casarme con Pilar… en la cárcel pasé mi luna de miel.”

Honor a los padres
“Mis hermanos y yo conocimos de nuestros padres esa laboriosidad, ese trabajo constante, pero sobre todo la valentía y dignidad con que asumían la pobreza en la que vivíamos”.

Revolucionario
“Me marcó gozar de la compañía de cantantes como Manuel Jiménez y Vitico, entre otros, quienes iban por todas las cárceles cantándoles a los presos políticos”.

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anteriorDía Nacional de Limpieza será el 15 de septiembre
Noticia siguienteLula aparece en primer anuncio de campaña