“Lo que soy ha sido gracias al baloncesto”

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El deportista tuvo sus mejores años en España, donde se nacionalizó a finales de los 70.
Chicho Sibilio, exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en el 2003, permaneció durante trece años en el FC Barcelona, en España

Cándido Antonio Sibilio Hughes, mejor conocido como Chicho Sibilio, es un basquetbolista dominicano con 2,00 metros de altura que logró importantes títulos en sus más de dos décadas de trayectoria, especialmente en el FC Barcelona, donde duró 13 años.

Chicho Sibilio, exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en el 2003, impulsó su carrera a mediados de los 70, destacándose entonces en el basquetbol del Distrito Nacional.
Antes, practicó esa disciplina en su natal Nigua, a los 14 años. Sin embargo, el primer deporte que jugó fue béisbol, aunque tan solo unos meses después de haber iniciado lo dejó, porque no era muy bueno.

1. De Nigua
Soy de San Cristóbal. Nací muy cerca del Azucarera Haina. Crecí en una familia dulce; con muchos juegos e inocencia. Todos los niños del pueblo jugábamos béisbol. Ese fue el primer deporte que practiqué, en la Liga de Beisbol Runtón, donde apenas duré siete meses y a donde asistía en las mañanas o en las tardes, sin embargo no era muy bueno jugando. En una ocasión, cuando se celebraba un torneo entre Haina y Puerto Rico, mis compañeros me dieron palos por lo mal que había jugado. Al entender que no era lo suficientemente bueno como para dedicarme a ese deporte, aproveché que había cerca de mi casa una cancha, así que a partir de los 14 años comencé a practicar. Era muy malo también en baloncesto al principio, aunque seis meses después hubo una transformación que me sorprendió”.

2. Primer viaje a España
Mi habilidad jugando me permitió entrar a Los Astros en el 1974. Fue una experiencia que me permitió dar lo mejor de mí, mostrar de lo que era capaz y potenciar mi carrera. Tiempo después, tuve la oportunidad de viajar a Guatemala con la selección dominicana de baloncesto juvenil y como premio, Andrés Van Der Horst me llevó a España, ya que él iba a retransmitir un torneo de Navidad. Mi etapa en ese país europeo fue de desarrollo integral. Ahí encontré gente que me hizo la vida más fácil, que me cubrieron y fueron verdaderos amigos. Me fui cuando tenía 17 años. Debo admitir que fue un cambio brusco que me afectó un poco: fue salir de una comunidad de escasos recursos y limitaciones, a una gran urbe como lo es Barcelona”.

3. Duros momentos de adaptación
Los cuatro primeros meses en España fueron una pesadilla. Salí de Barcelona con la idea de no volver, llegué a Santo Domingo, pero me di cuenta que era un error. Así que regresé otra vez a Barcelona, porque no me había percatado que había cambiado como persona. Me decían que estaba distinto, y efectivamente lo sentía, no reconocía que esos primeros meses fueron de adaptación, estaba asimilando esos cambios, y por eso me sentía tan abrumado. Salía del seno familiar, donde me consentían por ser el último de siete hijos, por ser “el jugador”. Allá tuve que adaptarme a comer platos con crema de leche, con condimentos diferentes a nuestro arroz, habichuela y carne. En esa segunda ocasión que fui, también la pasé difícil al principio, no pude jugar en el equipo que me correspondía, además estaba en la categoría pero no tenía en ese momento la nacionalidad. Sin embargo, eso no me detuvo, seguí practicando, y fui acogido por mis compañeros muy bien. El nivel de cariño por parte de ellos me impresionaba”.

4. Entrada al FC Barcelona
Entré a jugar al FC Barcelona en el año 1976. Vinieron directamente a buscarme. En esos momentos obtuve la nacionalidad, pues habían tomado en cuenta mi permanencia en el país desde mi primera entrada en el 1974. A partir de ahí, hubo un verdadero antes y después en la vida de Sibilio. Irme a España fue la bendición de mi carrera, por decirlo de alguna manera. Llegar a un club tan grande como ese, donde duré 13 años; éxito tras éxito, fue increíble. Promedié 18,8 puntos por partido en el FC Barcelona, donde era considerado un grande en los tiros de tres por mi promedio alto de acierto, y uno de los mejores del conjunto de Europa en los 80. Ganamos en la Copa del Rey de Baloncesto en varias ocasiones, la Copa Príncipe de Asturias de Baloncesto, la Mundial de Clubs de Baloncesto, entre otros. Esos años fueron mi vida, lo digo porque no solo se trató de juegos, fue más bien el cambio que hice del niño al joven; del joven al esposo; del esposo al padre. Todo fue una bendición que se estaba cocinando y se volcó de repente sobre mí. Ahí pude terminar de formarme como ser humano. El Barcelona ocupa un lugar en mi vida que no tiene precio, en esa etapa pasaron cosas muy importantes en mi vida, como mi boda y el nacimiento de mi primera hija”.

5. Taugrés Vitoria
Desafortunadamente salí del FC Barcelona en uno de los momentos más tristes de mi vida. Los últimos años habíamos perdido la Copa Europea. Perdimos en Roma y en Ginerbra. Estar tan presionando por los millones de fanáticos me afectó, al punto que llegué a tener encontronazos con el entrenador, y decidí dejarlo. Después, tuve la oportunidad de entrar al Taugrés de Vitoria, donde duré cuatro años. Fue una experiencia bonita. Eso representó el final de mi carrera, de 1989 al 1992. Una etapa donde encontré buenos compañeros y directivos. Esa ciudad era más pequeña que Barcelona, pero no fue problema”.

6. Amigos que permanecen
En todos esos años de carrera en España hubo mucha gente que marcó mi vida. Agradezco a Juan Domingo de la Cruz, por ser mi mentor y quien me adaptó a la vida española, y a Ignacio “Nacho” Solozábal, que se convirtió en un amigo protector. Ambos me educaron: cuando tenían que castigarme, me castigaron; cuando tenían que aconsejarme, me aconsejaron. Fueron transparentes y leales conmigo. Después de 25 años que dejé de jugar, nos mantenemos en contacto, lo que me ha demostrado que las amistades verdaderas soportan el tiempo y la distancia, son los hermanos que me dio la vida”.

7. Su hija Aroa y el torneo en Grenoble
Mi mejor momento en la vida fue el nacimiento de mi hija Aroa. Indiscutiblemente, el nacimiento de todos mis hijos son motivos de mucha alegría, pero el de ella fue especial, porque se trataba de la primera, y representaba mi transición de esposo a padre, que con mucha ilusión asumí. Le pusimos ese nombre porque en España veía junto a mi esposa unos dibujos animados donde había un personaje que se llamaba así. El nombre representa la personalidad de ella: exótica y bonita. En el ámbito profesional, recuerdo que en el 1985 en Grenoble, en Francia, nosotros conquistamos la Copa de Europa, primera copa intercontinental que ganábamos. Me llenó de satisfacción, porque venía de dos fracasos dolorosos y de mucha espina, de mucha crítica. Tener más de 6 millones de personas acabando con tu moral, y diarios continuamente poniéndote en portadas, no era nada sencillo. Ganar en Grenoble fue un momento culminante en mi carrera”.

8. Labor después de su retirada
Después de mi retirada, me he dedicado a ser seleccionador nacional juvenil, entrenador en el Club Arroyo Hondo, dirigí un tiempo en La Romana, en San Cristóbal, y he realizado otras labores. Cambié de deporte a estas alturas, porque me enfoqué en el béisbol a través de un programa que impulsamos desde hace años en una liga deportiva de la Fundación Chicho Sibilio, donde tenemos dos plays y una cancha”.

9. Fundación Chicho Sibilio
Desde hace 10 años tengo la fundación, que está enfocada primordialmente en el desarrollo de jóvenes y niños en el deporte de nuestra provincia. Combinamos la enseñanza del deporte y la educación. Esto lo hacemos porque queremos que la nueva generación de jugadores salgan de ahí con conocimiento para afrontar todo lo que tiene la vida una vez se acaba su etapa en el deporte. Cuando un deportista madura primero su cabeza también mejoran sus condiciones atléticas. Estamos gestionando el apoyo del Ministerio de Deportes para finales del próximo año, ya que seguimos creciendo”.

10. Creyente en Dios
Mi mayor agradecimiento se lo debo a Dios, porque me permitió llegar tan lejos. Pero no creo en ese Dios que todo el mundo cree conocer. Confío en la venida de Jesús. Creo en un Dios que ayuda incluso a sus enemigos, aquel que no teme tender su mano a quien lo ha traicionado. Esa es la imagen que debemos imitar, por eso no creo en la gente que va a la iglesia y se les ven las segundas intenciones. Creo en esa Biblia que te dicta cómo debes actuar, cómo ser humano, que te motiva a ayudar a los demás en todo momento, y así lo he intentado hacer durantes estos 60 años de existencia”.

Agradece a España repunte en carrera

No tendré cómo pagarle a España todo lo que recibí estando allá. Lo que soy ha sido gracias al basquetbol y a España. Fue en Barcelona donde logré ascender de 0 a 100, al transformarme en un verdadero deportista. Recuerdo que para la realización de los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974, fui donde Virgilio Travieso Soto, como Nuevos Valores, y ni siquiera me hicieron caso, y al año siguiente encabezaba la selección dominicana. No sé cómo cambié tanto para bien. Me siento satisfecho porque cumplí mi ciclo en el basquetbol, y eso que podía seguir jugando por mucho tiempo. Esa fue la mayor ventaja, a diferencia del béisbol, que si cumples 17 ya estás rayando en lo viejo para ser firmado en Grandes Ligas.

Transformado
“No tendré cómo pagarle a España todo lo que recibí estando allá. Lo que soy ha sido gracias al basquetbol y a España. Fue en Barcelona donde logré ascender de 0 a 100”.

Francia
“En el ámbito profesional recuerdo que en el 1985 en Grenoble, en Francia, nosotros conquistamos la Copa de Europa, primera copa intercontinental que ganábamos. Me llenó de satisfacción, porque venía de dos fracasos”.

Cambios
Debo admitir que fue un cambio brusco, que me afectó un poco: fue salir de una comunidad de escasos recursos y limitaciones, a una gran urbe”.

Béisbol
Todos los niños del pueblo jugábamos béisbol en aquel entonces. Ese fue el primer deporte que practiqué, en la Liga de Beisbol Runtón”.

Compañerismo
Seguí practicando, y fui acogido por mis compañeros muy bien. El nivel de cariño por parte de ellos me impresionaba”.

Comida
Allá tuve que adaptarme a comer platos con crema de leche, con condimentos diferentes a nuestro arroz, habichuela y carne”.

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