“Siempre me ha preocupado la calidad de lo que cocino”

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Esperanza Lithgow lleva aproximadamente 15 años desempeñándose como asesora gastronómica del Ministerio de Turismo.
De sus 81 años, Esperanza Lithgow le ha dedicado a la cocina dominicana alrededor de 50 años. Hoy es considera la “Maestra de la Cultura Culinaria Dominicana”

Una mujer apasionada de la gastronomía y a la que no le asustan los retos; emprendedora, llena de experencias, excelente madre, hija y esposa, así es doña Esperancita, como criñosamente la conocen. Para contar su historia y cómo nace su pasión por la cocina, hay que viajar a su infancia. Nació el 22 de marzo de 1937 en Palmar Abajo, Santiago, fruto del matrimonio entre Luis Peña Méndez y Esperanza Mirabal, quienes la educaron y le brindaron una infancia feliz junto a sus hermanos.

Con apenas siete años, comenzó a sumergirse en el mundo de los platillos, siendo su abuela, su mejor instructora. Es ahí, donde asegura nace su gran pasión, la cual le permitió realizar aportes al arte culinario y ser su promotora nacional, convirtiéndola hoy, en una de las mejores y más importante chefs de República Dominicana.

Durante su trayectoria ha publicado tres libros: “Cocina Fácil”, con dos ediciones; “Entremeses fáciles para ti” y la “Olla Mágica de Esperanza Lithgow”, el cual cuenta con 263 recetas de comida dominicana y un video. En sus obras se pueden encontrar las recetas gastronómicas más representativas de las diversas provincias del país, que han pasado de generación en generación.

1. Primeros pasos en la cocina
Soy oriunda de Palmar Abajo, Santiago, lugar donde mis abuelos tenían su finca para sembrar coco, batata, yuca, plátano, guandules y tabaco. Eso fue lo que ví todo el tiempo. Mi niñez y mi juventud fueron etapas muy lindas; tenía una familia maravillosa. Éramos tres hermanos de padre y madre, yo era la mayor; Luis Guillermo, que se llama igual que mi papá, el del medio, y Donato Peña Mirabal, el más pequeño. Ellos siempre estaban pendiente a mi, nos criamos jugando, en especial, en las veladas de la escuela, donde yo cantaba y hacía trabajos de escenografía. Al principio pensé que me inclinaría por esa rama, pero después que ayudaba a mi abuela a cocinar a la edad de siete años estaba más pendiente a los platos que ella preparaba y a los tipos de condimentos que utilizaba, que a otra cosa… en ese momento, le fui tomando un amor a la cocina que para cuando tenía 10 años preparaba los alimentos como una adulta. Mi abuela me enseñó a cocinar recetas como el “chenchén” que realmente no es un plato dominicano, sino haitiano, y otros que llevan maíz y yuca.

2. Sus padres
Mis padres se casaron muy jóvenes. Ella tenía 18 años y él 19. Se enlazaron de una manera muy simpática. Una hermana de mi papá, que vivía en los Estados Unidos, llegó al país y los invitó a ir de compras a Santiago. Mi tía les dijo a mis padres: ¿por qué ustedes no se casan hoy? Y aunque parezca una idea descabellada, así lo hicieron. Mi papá tenía un buen trabajo, era agrimensor y administrador de ingenios azucareros. El primer ingenio en el que estuvo fue en el Angelina, después en el Ingenio Cristóbal Colón y Santa Fe, todos ubicados en San Pedro de Macorís. Desde ahí, vivimos en todos los ingenios propiedad de la familia Vicini y Trujillo, excepto el que se encontraba en Monte Plata. Tengo que admitir que nos encantaba trasladarnos de un lugar a otro. Desde que teníamos un año en un sitio, estábamos locos por irnos!”

3. Longevidad
Mi papá siempre decía: “me voy a morir después que Esperanza (mi mamá) se muera, porque nadie la va a cuidar como yo lo hago. Y así sucedió; ella murió de 90 años y él de 93. Nosotros somos longevos, ejemplo de esto, también es que tuve bisabuelos que murieron de 107 y 105 años, respectivamente”.

4. Cualidad
Yo me río porque en mi casa todo gira a mi alrededor, por mi forma de ser y porque le busco la vuelta y lo positivo a todo. Soy libre temperamentalmente, pero además de eso, libre en el pensamiento. Siempre le digo a quien pueda ayudarle, que lo único en el mundo que abre las puertas se llama calidad y sonrisa. Si tienes ese gesto, te abriste el camino en todo, pero si por el contrario, eres antipática, todo se te cierra. Ese es mi criterio con el que me he mantenido hasta ahora y me ha ido perfecto”.

5. Momento de estudiar
Cuando vivíamos en San Pedro de Macorís, me llegó el momento en que tenía que venir a la capital a estudiar en la universidad, no obstante, mi papá no quiso. Tenía una razón válida. Recuerdo que me dijo: “primero yo no puedo abandonar el ingenio y segundo no te voy a mandar a estudiar sola. Aprende aquí todo lo que quieras sobre el hogar”. En ese momento me inscribió en cursos de repostería y, a la vez, en uno de secretariado para que mejorara mi calidad de vida.

6. Momento difícil
A los 20 años tuve mis primeras nupcias, de ella, nacieron dos demis tres hijos. Lamentablemente, al papá de ellos dos lo mataron. En aquel tiempo, el más grande tenía dos años y yo tenía seis meses de embarazo. Fue un panorama bastante difícil en el que sufrí un estado de shock… hablar de eso me trae sentimientos muy fuertes. Cuando eso ocurrió trabajaba en el banco Citibank; mis compañeros me dieron un trato especial, incluso, cuando tenía que dar alguna declaración ellos nunca me dejaron sola. Tengo un grato recuerdo de ellos, porque se portaron maravillosamente. Nunca los he olvidado.

7. Vida matrimonial
A los pocos meses de haberme pasado esa tragedia conocí a mi actual esposo, Fernando Lithgow, un hombre fácil de describir, porque es eminentemente trabajador, muy atento, elegante, espléndido, gentil y cariñoso. El matrimonio con él ha sido cómodo y llevadero. Además de que ha sido un buen padre para nuestros hijos, eso no lo puedo echar a un lado”.

8. Apasionada de la cocina
Para especializarme hice cursos de cocina y leía todo lo concerniente a la gastronomía dominicana. Luego monté el negocio de organización de eventos RSVP… algo extraordinario; realizábamos una serie de actividades que incluía la preparación de bufetes. En la cocina siempre me ha preocupado la calidad de lo que hago, porque si preparo un moro de habichuelas trato de que sea el mejor plato. No por creerme que soy la mejor cocinera, sino porque me gusta sentir que preparo algo útil para los demás. Soy una apasionada de la cocina, y más de la dominicana que es buena, agradable y variada.

9. Promotora de la gastronomía
Antes contábamos, en las universidades, con directores extranjeros en la carrera de turismo, lapso que califico como lamentable, puesto que, no enseñaron a los estudiantes la cocina dominicana. No obstante, desde que ingresé al Ministerio de Turismo, hace alrededor de 15 años, las cosas variaron, ya que me reuní con cada uno de los rectores de las universidades y les planteé la necesidad de colocar cocineros dominicanos al frente, lo que fue acogido. Por igual, siempre he sentido la responsabilidad de que la cocina dominicana se destaque a un nivel internacional. He cocinado en varios países y realmente tenemos una gastronomía exquisita y muy extensa, eso me motiva todos los días a fomentar más sobre su importancia”.

10. Maestra y directora de programas
A mi cargo he tenido la creación de varias escuelas dedicadas a la enseñanza y formación gastronómica. Asimismo, realicé charlas nacionales e internacionales sobre la comida dominicana y de otros países. Las personas en el extranjero, sin duda, sienten debilidad por el sabor y sazón de nuestras comidas”.

“También tuve bajo mi responsabilidad programas en distintos canales de televisión dominicana, entre ellos, uno de cocina y otro sólo de entrevistas, identificado como “Algo Más”, donde se le dirigía mensajes a la mujer, madre, novia y esposa; además, conduje el segmento de cocina diario del programa “Con Ustedes”. ¡Y cómo olvidarlo!, escribía una columna semanal, durante más de 10 años, en el periódico Última Hora”.

Reconocimientos a su labor como chef

Para Esperanza Lithgow, la gastronomía de República Dominicana lo es todo, ya que ha hecho un gran esfuerzo para mostrar al mundo que la cocina de su nación tiene potencial para ser reconocida y ser posicionada a nivel internacional. En el año 2011, por resolución del Consejo Nacional del Ministerio de Cultura, se le concedió el título de “Maestra de la Cultura Gastronómica Dominicana” en un acto público en la feria del libro. Además, hace unos años el Instituto Culinario Dominicano, adscritos a la Universidad de Puerto Rico, la nombró como un referente de calidad por realizar un arduo trabajo en defender y promocionar la gastronomía del país. Durante el período de gobierno del expresidente, Leonel Fernández, también fue reconocida por su labor en el arte culinario dominicano. Esperancita es profesional de las artes culinarias desde hace alrededor de cinco décadas, destacándose como reconocida maestra en la enseñanza de elaboración de platos criollos e internacionales. Desde entonces, ha llevado la comida de República Dominicana a diferentes países entre los que se encuentran: Argentina, Rusia, Estados Unidos, Panamá, Perú, España, Brasil, Francia, China, Corea, Venezuela, México, Canadá, Japón e Italia.

Madre
Mi mamá era una mujer extraordinaria. Cada día tengo que recordarla como una mujer fuera de serie. Una persona sumamente agradable, trabajadora, afectuosa y que simpre tenía algo que ofrecer”.

Gatronomía
La gastronomía dominicana significa pasión y amor”.

Atributo
Un verdadero chef debe ser abierto , creativo y dedicado ”.

Inclinación
En un momento pensé que debía estudiar farmacia. Pero a medida que estaba más de lleno en la cocina, fui perdiendo ese interés”.

Libros
Lithgow escribió “Cocina Fácil”, con dos ediciones; “Entremeses Fáciles para ti” y la “Olla Mágica de Esperanza Lithgow”, este con 263 recetas de comida dominicana.

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