Bolsones de pobreza crecen dentro de la ciudad

En la ciudad de Santo Domingo conviven sectores ricos y pobres en la misma zona, como La Yuca, El Manguito, La Puya y Los Praditos, entre otros, que, a juicio de urbanistas, rompen con la formalidad del entorno.

Barrio. Uno de los retos que enfrentan los gobiernos locales es la urbanización de los bolsones de pobreza y marginalidad que se desarrollan dentro de sectores que contrastan completamente el estilo de vida de sus habitantes.

La mayoría de los barrios pequeños que están incrustados en el Gran Santo Domingo se encuentran en el Distrito Nacional, donde no tienen acceso, por la carencia de regulaciones, a energía eléctrica que se pueda fiscalizar, agua potable y servicios de drenaje pluvial, así como la acumulación de desechos sólidos en áreas públicas, ya que los camiones recolectores no tienen acceso a ciertas áreas. Diversos barrios como La Yuca, en el Naco; La Puya en Arroyo Hondo; El Manguito en la avenida Winston Churchill; Los Praditos en Los Prados, Manganagua en la avenida 27 de Febrero; y El Milloncito en El Millón, entre otros, demandan una intervención para su reubicación y organización urbana, según expone Omar Rancier Valdez, arquitecto y planificador urbano.

“Esos barrios son el resultado de un proceso de urbanización. La Yuca de Naco fue originada por la construcción del Ensanche Naco que los mismos obreros fueron armando ese bolsón de marginalidad, más o menos pasa con El Manguito y otras zonas en la Capital que quedan como bolsones de informalidad dentro de sectores formales”, dijo Omar Rancier, también encargado de Formulación de Políticas y Planes de Ordenamiento y Desarrollo Territorial del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).

Asimismo, planteó que esos barrios generan problemas de movilidad y que urge crear proyectos especiales donde se pueda formalizar los asentamientos para lograr que se continúe la conexión vial que estos interrumpen. Además señaló que los terrenos donde se encuentran tienen un determinado valor dentro del mercado inmobiliario que puede ser parte una condición como parte de la negociación para la mejoría de los barrios mencionados.

Límite urbano

El límite urbano es un instrumento que puede ser utilizado para prevenir nuevos bolsones de marginalidad y pobreza. Sin la aplicación de este reglamento la ciudad crece de forma desorganizada.

“Establecer una zona clara donde se pueda desarrollar urbanizaciones. Al no tener un límite urbano las ciudades se expanden a cualquier parte. El último límite urbano que se planteó fue en la avenida Jacobo Majluta y ahora se hace una circunvalación que puede ser perfectamente un límite urbano”, indicó.

Reveló que la ciudad necesita crecer hacia adentro, es decir, en espacios vacíos de la ciudad, que tiene que ir acompañado de los tomadores de decisiones que son los “políticos”, donde las normativas no se interpongan con intereses. También controlar el uso de la tierra para aprovechar las zonas de la ciudad que poseen los servicios y proteger los terrenos productivos.

Hay un contraste entre la marginalidad y el desarrollo urbano.

Plan de Ordenamiento Territorial

El director de Planeamiento Urbano y encargado del Plan de Ordenamiento Territorial del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), Amín Abel, informó a elCaribe que este plan establece los lineamientos para promover el desarrollo de manera integral en el Distrito Nacional. “Dentro de su estructura establece herramientas de planificación y de gestión en las diferentes áreas del territorio de la capital. Una de estas herramientas es la de mejoramiento integral de barrios que establece las metodologías de intervenciones de los barrios precarios”, dijo.

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