La advertencia la hace Rosario Santos, una ebanista y tapicera que ha sabido aprovechar bien el tiempo; es propietaria de una pequeña empresa que crece

Rosario Santos ha tenido que romper barreras para desenvolverse en una actividad que la sociedad generalmente ve para hombres. Es ebanista y tapicera de oficio y una mujer consagrada al trabajo.

Es la propietaria del taller Decorado Rosario, una empresa en la que cada día ha tenido que demostrar que se puede tener confianza en el trabajo que hace una dama. “Siempre les digo a las personas que la mujer siempre hace las cosas con más dedicación y cuando hace un trabajo, lo hace con amor. Tuve barreras cuando tenía que ir a Villa Consuelo a comprar materias primas, porque las personas me decían que eso de ebanista no es un trabajo para mi”, rememora, en una conversación con elCaribe.

“A mí me motivó mi madre, que siempre quiso regalarme unos muebles, pero no pudo. Una vez iba yo para Haciendo Estrella, vi en el camino que había un centro del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y me dije a mi misma que ahí haría yo el curso. Y lo hice”, recuerda con orgullo y satisfacción.

Rosario tiene formalmente su taller desde el año 2002, un tiempo en el que ha hecho variados juegos de habitación, comedores, mesas de centro, mesas laterales en caoba y otras piezas, tan variadas como la cantidad de clientes que las solicitan.

La emprendedora habla con propiedad sobre lo que hace. No es una improvisada en el área y cualquier duda que se tenga sobre eso queda despejada cuando se le escucha explicar cada cosa sobre ebanistería y tapicería. Es profesora del Centro de Solidaridad para el Desarrollo de la Mujer, (CE-MUJER), una institución no gubernamental, sin fines de lucro, que trabaja en República Dominicana para la mejoría de la calidad de vida de las dominicanas y por la promoción de una cultura que propicia nuevos valores de equidad y de relacionamiento personal, familiar y social.

“Tengo todo lo que se requiere hacer en el área de la madera. Tengo talla, terminación de pintura, soy ebanista. En todo lo que se llama madera y afines tengo cursos aprobados”, explica Rosario. No tiene mucho tiempo para trabajar en su empresa, porque la docencia que imparte en CE Mujer (en la escuela ubicada en el Liceo Fabio Eugenio Mota, de la avenida Venezuela) le toma mucho tiempo. “Quiero retirarme un poco de dar clase porque al taller solo le dedico los domingos. Tengo entonces que trabajar en mi taller el domingo entero para poder avanzar los trabajos para mis clientes”, indica.

La empresa de Rosario es una de tipo familiar, en la que su esposo es el pintor y sus dos hijos realizan variadas funciones. El negocio se llama Decorado Rosario. “Cuando uno tiene una empresa familiar siempre debe pensar que si come lo que entra problemas va a tener. Se tiene que trabajar con una temática que le permita determinar la cantidad de dinero que aportó un trabajo realizado. Y saber qué se hará con él”, aconseja, mientras sus alumnos escuchan con atención el diálogo que sostiene con el periodista.

“Arranqué con una sierra que me fio un vecino y en el Banco Adopem la organización CE Mujer tiene una cartera de préstamo disponible. Inicié con 10 mil pesos. Después hice otro préstamo de 25 mil y posteriormente en CE Mujer tomé prestados 300 mil para agrandar el taller y de ahí compramos nuestra propia casa. Encima de la casa es que tenemos el taller, cuenta la propietaria de la pequeña empresa.

Rosario tiene clientes fijos, incluyendo uno que la procura siempre para que realice trabajos que requieren sus hermanas. “Ese cliente siempre me busca y siempre le trabajamos a él. Se puede mudar de un lugar a otro y siempre nos solicita”, dice con alegría. “ Y agrega: “Pertenecemos a una asociación que tiene su propia tienda y ahí yo puedo llevar mis trabajos, pero mi sueño es tener una tienda de antigüedades”, dice Rosario, poco antes de ofrecer el número de teléfono para los interesados en contactarla. Es el 809-236-7309.

“Para entrar al mercado no se puede tener miedo”

Rosario asegura que está condenada al fracaso una persona que tenga miedo cuando va a incursionar en el mercado. “Es cuestión de atreverse y si usted va con miedo va a fracasar”, asegura. “La familia de mi esposo decía que cómo era que él me dejaba a mí hacer esos trabajos y yo les decía que podía hacerlo. Ahora ellos resaltan el nivel al que hemos llegado por medio del trabajo que realizo”, expresa. En el negocio de la emprendedora la época de mayor actividad se da entre mayo y noviembre de cada año.

Posted in Destacado, DineroEtiquetas

Más de destacado

Más leídas de destacado

Las Más leídas