¡Oh, República, cuánta atrocidad en tu nombre!

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Miriam Germán.

Cuando en una de las columnas de Miguel Guerrero vi el título “Por el buen nombre de la República”, pensé que el atildado escritor y periodista se sumaba a las voces que demandan ponerle fin al enorme déficit institucional en que ha sumido el gobierno del PLD al país, incluyendo el secuestro de la base fundamental del sistema democrático, que es la independencia de los poderes del Estado.

Pensé que el legendario comunicador que tanto ha escrito sobre libertad, democracia y otros valores propios del estado de derecho, usaría “el bien de la República”, para referirse a cómo en el reinado del PLD el Poder Ejecutivo se ha tragado al Congreso, que debía servirle de contrapeso, y al sistema judicial, su contralor del manejo de los fondos públicos y administrador de justicia frente a los excesos de los poderes político y económico.

Y cómo tanto secuestro institucional nos ha sumido bajo un manto de corrupción, impunidad, delincuencia y violencia, y en tales expresiones de desorden, violaciones e ilegalidades en magnitudes nunca antes vistas en el país. Que para exorcizar esos fantasmas se permitía Miguel tomar el buen nombre de la República.

Que venía a condenar un modelo de gobierno del PLD que se ha metido en el bolsillo a las cúpulas empresariales, eclesiásticas y a las que debían administrar un libre, claro y saludable flujo de la opinión pública.

Que invocaba Miguel el sagrado nombre de la República, pensaba yo de iluso, para denunciar a una cúpula de dirigentes del PLD que hace menos de 20 años llegaron pobres o medio pobres al poder, y son ahora los hombres más ricos del país.

Pero, oh, decepción, veo que Miguel lo que viene es a sumarse a la campaña del gobierno del PLD para desacreditar a la jueza Miriam Germán, porque no la quieren en la Suprema Corte de Justicia.

Porque advirtió ella que al manejo del caso Odebrecht, la más espectacular estafa en contra el país, le falta sustento jurídico, pues –como sostienen expertos– fue confeccionado para que se caiga, y aquí no ha pasado nada…

La infamia ha llegado a poner al hijo discapacitado de Miriam como testaferro de una villa turística, cuando se trata de una modesta casa heredada, a sus amigos reconocidos intelectuales y profesionales como sospechosos mensajeros del delito, y a tratar de desfigurar una modesta e íntegra vida de 70 años y 40 de servicio a la nación, cual si fuera una agente al servicio del narcotráfico internacional.

Viendo que no les han funcionado las cartas anónimas, la mañosería trujillista de todos los organismos de caliesaje del gobierno, y los testimonios de un abogado que completa el juego de Jean Alain, acuden a plumas de renombre como la de Miguel Guerrero para que les pichen tan indignante juego…qué pena, Miguel.

Al gobierno del PLD sólo le falta acusar a Miriam de agente al servicio del comunismo ateo internacional…

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