La salud en el 1931

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En el mes de enero una terrible epidemia de Influenza provocó muertes en todo el país. Las autoridades suspendieron las funciones de teatro y todas las actividades en las que se reuniera publico. Durante 21 días estuvieron vigentes estas medidas. El secretario de Sanidad era el doctor Arístides Fiallo Cabral y el presidente de la Asociación Medica Dominicana el doctor Luis E. Aybar. Ante la gran cantidad de informaciones aparecidas en los periódicos de la época, como La Opinión o La Nación, el Dr. Fiallo Cabral dirigió una interesante correspondencia aclaratoria con fecha enero 14 del 1931. Dicha carta decía “Estimado Sr. Director de La Opinión: La lectura de su interesante diario en su fecha de ayer me induce a dar a Ud. las siguientes explicaciones: 1- en la epidemia reinante se trata de la influenza y no de la gripe porque lo demuestra la aparición de mielocitos en la sangre desde el segundo día de la enfermedad, fiel testimonio de una lucha septicémica, por un microorganismo con quimiotaxia positiva, el cual agota en esa lucha a los leucocitos adultos, produciendo en consecuencia leucopenia rápida. En la gripe sucede precisamente lo contrario, hay hiperleucocitosis sin mielocitosis lo cual prueba que los leucocitos no afrontan la lucha directamente, sino por sus fermentos. Por otro lado, porque en general la enfermedad esencialmente aguda dura tan solo 3 días, en los casos no complicados, lo cual hizo pensar aun a grandes clínicos europeos en los comienzos de la epidemia del 1918 que se trataba de la fiebre de los tres días. En la gripe, por el contrario, el estado de enfermedad dura por más de dos semanas con recaídas, recrudescencias e insólitas sorpresas. Esta epidemia se ha hecho en pocos días pandémica, como enfermedad que se transmite por el aire y es conducida por los vientos. En la gripe jamás hay verdaderas pandemias y las generalizaciones son mucho mas lentas, sucediendo a lo sumo, brotes de endemia. En materia de Sanidad, los gobiernos serios y honrados deben decir siempre la verdad en bien de la humanidad. Pero, por otra parte, jamás se ha establecido cuarentena, tratándose de la influenza, por ser una pandemia, cuyos microbios forman nidos en el aire y son de este modo transportados a las mas grandes distancias por los vientos marítimos. No se debe hablar de benignidad tratándose de la aparición de la influenza. Ella siempre comienza así: en sus principios, aunque siendo mas dramática por su agudeza, es en realidad mas benigna que la Gripe. Pero después de dos o tres meses de su aparente benignidad se agrava bruscamente como ha sucedido en todas sus epidemias. En consecuencia, hay que tomar todas las medidas sanitarias, sin pensar en otra cosa, que en la salud del pueblo.”

En 1931 se reabrió el hospital de niños en San Carlos. Este hospital había sido cerrado por órdenes del Gobierno, pero se decidió reabrirlo y se puso al frente del hospital al doctor Luis Caminero Sánchez. En 1931 se clausuró el hospital Santa Ana y se enviaron al hospital La Humanitaria de La Vega los equipos y accesorios médicos. La Clínica Ibérica, evolución de la Mutual Española, contaba con los servicios de los doctores Miguel Pardo, Tomás Pastoriza y Wenceslao Medrano. El doctor Aczel Geza, de nacionalidad húngara, obtuvo la autorización para ejercer en nuestro país el 27 de diciembre del 1928. Publicaba sus anuncios en Ingles y español. El doctor Anecto Gómez, propietario de una clínica dental, publicaba además anuncios de radiología y fluoroscopía, en los medios de difusión de la época. La medicina se iba afianzando lentamente con la mejoría de los diagnósticos.

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