Personas con discapacidad también pueden ser militares

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Kelvin Peralta Castillo demostró que sí se puede triunfar y ha llegado a ser raso técnico del Ejército Nacional: trabaja en el Área de Tecnología en el Campamento Militar 16 de Agosto en Pedro Brand.
Para el raso del Ejército Kelvin Peralta sus limitaciones no son un obstáculo

Las personas con discapacidad trabajan el doble que una persona sin ninguna discapacidad porque siempre hay que demostrar que si se puede”.

Es una afirmación del raso técnico del Ejército Nacional Kelvin Peralta Castillo, cuya limitante para poder caminar correctamente no ha sido un obstáculo para servir al país a través del cuerpo castrense, que le dio oportunidad para ingresar a sus filas hace más de tres años.

Peralta Castillo, de 37 años, se desempeña como programador del Área de Tecnología en el Campamento Militar 16 de Agosto en Pedro Brand, Santo Domingo Oeste.

Desde pequeño soñó con ser pelotero o militar, pero cuando apenas tenía ocho años sufrió un accidente al caer desde el segundo piso del apartamento donde aún reside ubicado en Cancino II, municipio Santo Domingo Este.

Desde entonces su vida cambió por completo ya que para poder caminar largas distancias debe usar muletas.

Duró ocho meses ingresado en el Hospital Cabral y Báez de Santiago. La caída le provocó una espondilitis, es decir, una infección en el fémur.

Pero las complicaciones siguieron, ya que después tuvo que ser ingresado durante un mes en el Hospital Robert Reid Cabral por una bronconeumonía. Nuevamente decae por una artritis séptica. Dos años más tarde sufre una trombosis profunda en una de las piernas, que también afectó a la otra. Y en el 2012 logró salvarse de una infección en los pulmones. “Que muy poca gente sale viva de eso”, dijo.

Pero para este joven militar rendirse no es una opción.
“La puertas siempre te la cierran, la gente antes de ver tu capacidad lo que ve es la muleta, o ve la silla o el bastón blanco, te ve físicamente, no ve a la persona, a lo que realmente puede dar, aportar o hacer por la institución o por los demás”, expresó Peralta Castillo.

Su madre Aracelis se siente feliz a verlo cumplir su sueño de ser militar. Wilmer Jiménez

Un sueño hecho realidad

Ingresar al Ejército es un sueño que se convirtió en realidad. En 2010 se graduó en la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) de Ingeniería en Sistema pero no encontraba empleo a pesar de que hacia las solicitudes.

Un día, se enteró de que el anterior comandante general del Ejército, Eugenio Matos de la Cruz, realizaría junto al doctor Rafael Balbuena un operativo médico. Peralta Castillo fue al lugar ya que su madre, Aracelis Castillo, tenía que ser operada a corazón abierto y necesita alrededor de 12 pintas de sangre para la intervención quirúrgica.

Fue ahí donde habló con el comandante Matos de la Cruz para que le ayudaran a conseguir la sangre, y además aprovechó la oportunidad para expresarle su deseo de ingresar al cuerpo militar.

“El comandante general vio lo que otros no veían en mi porque en esa época yo regaba muchos currículos, siempre estaba buscando trabajo y no me tomaban en cuenta”, manifestó.

Desde entonces va a laborar varias veces a la semana al campamento militar.

Como la distancia es larga y no puede caminar tanto, decidió comprar un vehículo, que dijo todavía está pagando. Él mismo se encarga de manejarlo. “Es un sueño hecho realidad y las cosas del Señor no tienen explicación”, narró.

En su primer día de trabajo sus nuevos compañeros se mostraban escépticos y sorprendidos, pero Peralta Castillo estaba emocionado y eso no le afectaba.

Más tarde todos, incluido él, se adaptaron al ambiente.
“Lo más difícil del Ejército es ponerme las botas”, cuenta con jocosidad.

Para el raso lo que más me llama la atención del Ejército es la forma en que ellos lo aceptaron. “Me incluyeron de forma inmediata, vamos a decir en esa convivencia del día a día, yo me adapté a ellos también, todo fue una armonía”, indicó.

Peralta Castillo también labora desde hace dos años en el Departamento de Gestión Documental del Seguro Nacional de Salud (Senasa).

Su madre lo describe como un buen hijo. Es el único que tiene debido a que otros dos murieron a temprana edad.

Aracelis, quien también tiene dificultad para caminar y sufre de problemas cardiacos, explica que ambos se dan soporte, pues no viven con más nadie.

“Ha sido un buen hijo, él me cuida a mí y yo le cuido a él”, expresó.

Exhorta a la juventud a educarse y avanzar

Peralta Castillo les exhorta a los jóvenes con alguna discapacidad o no a estudiar y dejar atrás lo que nos les deja avanzar. “Que dejen ese odio atrás, ese rencilla, esa muleta que lo puede estar atando, que sigan avanzando que no se detengan porque en mi caso a mí me dio muchas enfermedades pero nunca dejé de estudiar”, sostuvo.

Su deseo es que otras instituciones tomen en cuenta la capacidad de las personas con limitaciones físicas. “Antes de juzgar primero denle la oportunidad a la persona de hablar, expresarse y demostrar verdaderamente su valía”, dijo.

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