Conociendo al escultor Freddie Cabral

Que hable el artista… Me impresionaban tanto las máscaras, las caretas, los colores. Un día pregunté cómo se hacían esas máscaras tan impresionantes, porque me gustaba tanto que me daba fiebre mirarlas, era un frenesí.

Me pregunté: ¿cómo se hacen las máscaras? Pues con barro (lodo como solemos decir) y periódico que se pegaba con almidón, luego se va moldeando. Al poco tiempo empecé a hacer máscaras, hice tantas que las repartí entre todos mis amiguitos.

Después empecé a hacer palomitas, caballitos, soldados, vaqueros; sin embargo, nunca lo asocié con arte. Pasó el tiempo, según me decían mis amigos, yo hacía los diseños, (antes los niños no tenían tantos juguetes, los hacíamos nosotros), lo que me lleva a hacer cosas en metal, porque el papá de un amigo tenía un taller de reparación de vehículos y allí mi hermano y yo aprendimos a soldar, todo ese aprendizaje era solo para aplicarlo a los juguetes.

Más adelante, inicié el bachillerato en el Panamericano, después de la Revolución, donde mi profesor fue el Maestro Amable Sterling. Era el profesor de toda la escuela, yo era un alumno más, pero empecé a destacarme, porque me buscaban para dibujar los mapas en las clases de geografía. En el último año del bachillerato (1989), observo un grupito de estudiantes y me acerqué a ver qué pasaba y me dicen que había un profesor del Centro Domínico Americano que había ido para ofertar becas para estudiar inglés. Yo era muy bueno en inglés, pero en ese momento estaba cursando francés, así que pensé que no podía ser candidato y decidí marcharme, pero el profesor al verme salió detrás de mí y me propuso hacerme unas pruebas.

Dentro de unos días publican la lista con los seleccionados y me llaman para decirme que mi nombre figuraba entre los becados. Era muy tímido, entonces como no interactuaba con los demás, lo que hacía era que me ponía a dibujar en los recesos de las clases de inglés. Un día, una profesora se me acerca y, al ver lo que estaba haciendo, se sorprende y exclama: “¡oh, pero tú eres un artista!”, algo que también me sorprendió a mí. Muy entusiasmada me dijo que me iba a gestionar una beca para que estudiara arte y así fue. Continuará.

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