Danilo Medina busca un delfín político

Danilo Medina entra a su octavo año de mandatado.

El 16 de agosto de 2012 Danilo Medina asumió la Presidencia de la República Dominicana por un periodo de cuatro años.

Ayer cumplió siete años, entre luces y sombras, y en una carrera contrarreloj para elegir a su delfín político tras renunciar a regañadientes a volver a ser candidato.

Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), llega a la antesala del final de su Gobierno con grandes logros en el orden económico, que siguen contrastando con los niveles de pobreza en el país, en plena carrera preelectoral con miras a mayo de 2020, unos comicios para los que no hay un claro favorito y en los que el mandatario deberá demostrar su fuerza dentro del oficialismo.

La economía local no ha dejado de crecer desde finales de 2004. En 2018 alcanzó el 7.0% de expansión y este año podría ubicarse entre 5.0% y 5.5%, la de mayor crecimiento de Latinoamérica.

Pero el costo de este crecimiento “ha sido muy alto”, señaló el sociólogo Cándido Mercedes, excoordinador de Participación Ciudadana, capítulo local de Transparencia Internacional.

“Tenemos un crecimiento promedio de 6% en los gobiernos de Danilo Medina, pero el endeudamiento ha crecido el doble que la economía”, dijo, y señaló que durante su gestión, el mandatario ha tomado préstamos “por alrededor de 19,000 millones de dólares”.

En 2016, un año antes de que estallara este escándalo, Medina logró de manera abrumadora la reelección después de que el Congreso Nacional, controlado por el PLD, modificara la Constitución en 2015 para permitir que se postulara a un segundo mandato.

Poco después de su segunda toma de posesión y tras jurar que sería su último mandato, funcionarios y legisladores del PLD empezaron a promover una reforma para que Medina se presentara a las elecciones de 2020.

Pero se encontraron de frente con el total rechazo de la oposición y del sector que encabeza dentro del oficialismo el tres veces presidente Leonel Fernández, quien preside esa formación.

Tras meses de expectación, el pasado 22 de julio el gobernante, de 67 años, anunció que no será candidato en 2020, aunque admitió que “evaluó” la posibilidad de impulsar una reforma constitucional para poder hacerlo.

Medina, inhabilitado constitucionalmente de presentarse de por vida a la Presidencia o la Vicepresidencia, explicó que tomó su decisión para “mantener la coherencia” y “apaciguar el ambiente político”.

La posibilidad de reformar la Constitución había generado fuertes tensiones en la política dominicana y, en especial, en el seno del PLD, en el Gobierno desde 2004, e incluso, motivó una llamada del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, para tratar el asunto.

Despejado ya el panorama político, varios estrechos colaboradores del gobernante han lanzado su precandidatura presidencial por el PLD y se enfrentarán en las primarias de octubre próximo a Fernández, el más favorecido por las encuestas.

Tiempo de inyectar “sangre nueva”

Medina ha hablado de inyectar “sangre nueva” a la política local, aunque no está claro quién será su delfín dentro del PLD ni mucho menos qué ocurrirá con su futuro político, aunque ya algunos sectores han planteado la posibilidad de una reforma a la Carta Magna para que pueda competir en los comicios de 2024. Para Cándido Mercedes, sin embargo, Medina “seguirá gravitando” en la política que es, señaló, “el mecanismo de mayor ascenso económico y social” en este país del Caribe. Once aspirantes buscan la nominación presidencial en el PLD.

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