“La ética debe regir siempre el quehacer de un médico”

Héctor Eusebio Polanco actualmente trabaja en Unibe y en el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt).
Fue director del Hospital Docente Universitario Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia y también del Hospital Pedro A. De Marchena

Héctor Eusebio Polanco ha dedicado su vida a la medicina, la docencia y la escritura. Por más de cuarenta años ejerció la obstetricia y la ginecología, y comenzó la docencia cuando era menor de edad, enseñando a redactar cartas comerciales.
Su formación profesional estuvo matizada por las vicisitudes de la Revolución de Abril, pero no representó ningún obstáculo para él, ya que se graduó con el mérito cum laude, aunque 10 años después de iniciar.

Nacido en Villa Juana, como fruto de su esfuerzo fue director del Hospital Docente Universitario Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia y del Hospital Pedro A. De Marchena, ubicado en Bonao.

1. De la capital
Me crié en lo que hoy es Villa Juana, en el Distrito Nacional. En esa época, todavía todo eso era monte, y se llamaba Potreros de Venturita. Recuerdo que en esos momentos, los años 50, las calles eran de tierra. Estudié en la Escuela Gerardo Jansen, en donde luego fue construida la Escuela República Dominicana, en la calle Marcos Adón. Era una escuela muy moderna para su época, ya que tenía piscina y aula-taller donde los estudiantes aprendían algún oficio en horas de la tarde. Recuerdo a profesores como Panchita Camarena, que nació en Santiago, y era reconocida porque tenía una mano de seda y otra de hierro, y al doctor Víctor Villegas, que era un profesor estrella, y quien después se convirtió en un gran escritor y profesor universitario. Mis padres fueron Lucinda Polanco, que murió de 102 años, y Diógenes Eusebio, quien murió de 100 años. Ambos procrearon nueve hijos”.

2. Infancia
Viví desde la infancia hasta la adultez en Villa Juana. Cuando era pequeño disfrutaba de jugar con mis amigos en el patio de la casa. En esos tiempos no temíamos por la delincuencia, y eso que estamos hablando de la época de Trujillo. Residía cerca del Estadio La Normal y escuchaba la algarabía de la gente cuando daban un jonrón, eso me emocionaba. Fui bautizado en la Iglesia Corazón de Jesús, que era pequeña. El padre que me bautizó fue Andrés Nenmen, que además fue quien me declaró, y posteriormente me casó, pero en la Iglesia San Juan Bosco”.

3. Familia
Me casé hace 45 años con Crisilda Paulino Ortiz. Tengo tres maravillosos hijos. Una se llama Yamilet, que trabaja en el sector hotelero, es graduada en Recursos Humanos. También está Kelvin, quien siguió mi línea y se dedica a la cirugía plástica. Finalmente está Héctor Manuel, que es ingeniero industrial, y trabaja en una zona franca. Los tres son personas ejemplares, solidarios, muy apegados a sus padres y a sus hijos. Tengo cuatro nietos. Me siento muy agradecido por la bendición que representa mi familia”.

4. Entra a la UASD
Cuando estaba en la Escuela Juan Pablo Duarte, para entonces todavía hacían unas entrevistas para saber las carreras para las cuales podíamos optar. La entrevista la daba un maestro muy formal llamado Leonel Rodríguez Read, quien se convirtió después en rector de Apec. En esos momentos yo no tenía ningún interés en la Medicina. Fue luego, al interactuar con algunos amigos que habían salido primero que yo del bachillerato y que estudiaron esa carrera. Ellos me fueron entusiasmando poco a poco, así que comencé a interesarme por ir a los hospitales. Aun sin entrar a la universidad, asistía con un grupo a varias emergencias, especialmente a la del Moscoso Puello, para ver cómo era la labor médica. Entré a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1965, aproximadamente un mes antes de que iniciara la Revolución de Abril. Eso provocó que varias universidades fueran cerradas, así como escuelas y lugares de trabajo. Pasamos momentos muy difíciles, al lado de mi casa fue instalado un comando, y escuchábamos muchos tiros”.

5. Policía Ténico Judicial
Después de la Revolución, vinieron los acuerdos con el gobierno de García Godoy. Fuimos llamados a una entrevista para crear un cuerpo de seguridad llamado Policía Técnico Judicial, que no eran militares ni policías nacionales. Ese nombre también lo tenía un grupo similar pero en Venezuela, que básicamente eran auxiliares de justicia. Aquí reclutaron a un grupo muy grande de jóvenes. Nosotros tuvimos a cargo con guardias y policías de registrar todas las casas del Distrito Nacional buscando armas. Esa era la principal función. Éramos dirigidos por el entonces procurador general de la República, Ramón Morel Cerda, que era un hombre que nos protegió y nos instruyó a desarrollar en nosotros ese espíritu de jefes Tuvimos una gran experiencia. La Policía Técnica fue clausurada por el expresidente Joaquín Balaguer en el 1966. Fue duro, porque mis padres no trabajaban, ya que las construcciones estaban detenidas. Los únicos que estábamos generando dinero era mi hermano y yo, que ganábamos 150 pesos, para la época más que suficiente, ya que el salario mínimo alcanzaba los 60 pesos más o menos”.

6. Carrera
Terminé la universidad en 1975 con el mérito cum laude. Pero fue una experiencia tremendamente negativa para nosotros, en el sentido de que esa fue una época de luchas continuas. Estábamos de huelga en huelga, la Policía rodeaba la UASD, provocando que quedara cerrada a veces por un mes completo. Tuvimos la suerte de que no se nos quedó ninguna materia. Cuando culminé entré a la Maternidad de La Altagracia, para hacer la especialidad. Ahí me quedé trabajando. Fui jefe de enseñanza del hospital, y ocupé casi todos los cargos, hasta llegar al de director, puesto que recesé por un pequeño periodo cuando fui titular del hospital Pedro A. de Marchena, en Bonao, en el 1978, y otro pequeño periodo cuando fui director general materno infantil, en el 2005, en el Ministerio de Salur. La especialidad que elegí fue obstetricia y ginecología. Ese interés surgió fruto de un amigo que me invitó a la Maternidad, donde conocí al doctor Vinicio Calventi. A medida en que me iban mandando a hacer servicios, me enamoraba más de la profesión. Y sobre todo porque admiraba mucho a Calventi, director por más de 30 años de ese hospital, un maestro consumado de la obstetricia. Puedo decir que fui un protegido de él, ya que siempre me apoyó en lo que quería hacer. Actualmente soy docente en Unibe, ahí soy encargado de supervisión de los estudiantes y también soy asesor de la dirección médica en el área de residencias en el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt)”.

7. Docencia
En cuanto a mi carrera como docente fui monitor de Física en el Colegio Universitario y más adelante monitor de Bioquímica en la Escuela de Medicina, en eso duré cuatro años. Yo ganaba 40 pesos mensuales y luego 80. Fue una época en la que acumulé experiencia. En la UASD fui profesor formalmente desde 1982 hasta el 2014. Sin embargo, mi dedicación a la enseñanza comenzó cuando pasé al segundo de bachillerato. En esos momentos, mi hermano mayor era profesor en el Colegio Cristóbal Colón, me entró como profesor de mecanografía, y de redacción de cartas. Enseñaba a redactar cartas comerciales esencialmente, sin tener cédula todavía. Algo que nunca olvidaré de esa época, en 1962, es que como no me podían pagar por cheques, los hacían a nombre de mi hermano, y era él quien me daba los 14 pesos. Luego me fueron aumentando, y llegué a ganar hasta 114, y cuando terminé la universidad ganaba 200, lo que era un excelente sueldo”.

8. Orgulloso
Siento que en todos los ámbitos en los que me he desarrollado cumplí con el deber. Estoy satisfecho por mi labor tanto en la medicina como en la docencia. En ambas áreas he crecido. Una de las mayores alegrías de todo ese esfuerzo es que cuando un estudiante te encuentra por ahí, te saluda con mucho afecto, pero también cuando ves a una paciente que te muestra a su hijo sano, a ese que ayudaste a nacer. Nada hay más feliz que eso. Porque evidencia que como obstetra y ginecólogo lograste tu objetivo, que como docente, lograste sembrar en los alumnos la semilla del conocimiento, la inspiración y el trabajo duro a pesar de todo”.

9. Escritor 
Otra de mis pasiones es la escritura. Desde siempre me apasionaron los libros. La escritura nació como necesidad de hacer algo del doctor Calventi, sobre su vida y obra. También la vasta información que había entorno a la obstetricia, pero que no había sido publicada de una forma más completa. Hice un libro con datos históricos pero que incluye normativas y reglamentos del Ministerio de Salud Pública, los protocolos y las guías de atención, fue fundamentalmente para que el estudiante conozca un poco mejor y de manera más profunda esta especialidad médica en República Dominicana. Actualmente estoy recopilando información para hacer un libro que además de servir para la posteridad, sea útil para que los estudiantes conozcan mejor el hospital de la Maternidad, que en su época era un monstro”.

10. Ética profesional
Continuamente les aconsejo a mis estudiantes, por la experiencia, que en la profesión y en la vida en general se mantengan apegados a la ética, que pongan por encima de todas las cosas este valor, ya que permitirá que realices tu trabajo correctamente, tomando en cuenta, como debe ser, al ser humano primero. El asunto es que la ética debe regir siempre el quehacer médico. Esto permite que uno se desarrolle sin conflicto, como lo he hecho yo por casi 50 años de labor. La ética debe convertirse en el eje de vida de cada ser humano”.

Calidad en servicio y atención primaria

“Sé que se han hecho grandes esfuerzos por mejorar los centros desde el puntos de vista estructural, desde el punto de vista de lo que es el equipamiento, eso nadie lo puede negar, pero yo creo que nos hemos quedado cortos, en dos cosas fundamentales. El primero es la calidad de la atención. En este punto está el secreto, en dar una buena atención. Es penoso que todos los estudios que se han hecho en nuestro país evidencien que el 70% de las muertes maternas son evitables, lo que saca a la luz que algo no se hizo a tiempo. El otro aspecto es que se ha hecho un gran esfuerzo también por mejorar la atención primaria, la puerta de entrada al sistema de salud, pero yo creo que hace falta fortalecerla mucho más. A pesar de que se han construido carreteras y se han nombrado cientos de médicos, todavía la atención primaria no ha aterrizado. A veces las cosas en atención primaria se resuelven ahí, pero hay que implementarlo bien y en todos los lugares, están las leyes, están las estrategias. Pero no se ha podido todavía lograr que se consolide una atención primaria de calidad en el país. Necesitamos mucho por parte de las autoriades, pero también el compromiso de todos los médicos que tiene esta responsabilidad”.

Formación
“Entré a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1965, aproximadamente un mes antes de que iniciara la Revolución de Abril”.

Esfuerzo
“Siento que en todos los ámbitos en los que me he desarrollado cumplí con el deber. Estoy satisfecho por mi labor tanto de la medicina como de la docencia”.

Etapas
“Cuando culminé entré a la Maternidad de La Altagracia, para hacer la especialidad. Ahí me quedé trabajando. Fui jefe de enseñanza del hospital”.

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