De acuerdo al psicólogo Pedro Rivas, la envidia y el egoísmo pueden ser causa de mal humor en el trabajo

Estar pendiente del salario, al puesto y a otros beneficios que tenga tu compañero, generan mal humor y un clima laboral desfavorable, destaca el psicólogo clínico, Pedro Rivas.

Otros de los factores que llevan a la irritabilidad, son la ansiedad, el estrés, los problemas económicos y los sentimentales. Además de rasgos basados en las experiencias de vida, las relacionadas con el cansancio, sensación de soledad y desamparo, son también desencadenantes de esta variación en el estado de ánimo, asegura Rivas.

“La psicología clínica define el mal humor como un trastorno del estado anímico, un rasgo de la personalidad humana totalmente natural y razonable. Aunque sugiere que los episodios de enojo van a depender estrechamente de la personalidad o actitud de cada ser humano”, manifiesta el psicólogo a elCaribe.

En referencia a eso, el profesional de la salud mental, dice que no es cierto que la gente tenga dos personalidades. El ser humano tiene una, pero existen características en su forma ser que resultaría beneficioso mejorarla. Un ejemplo de ello es la agresividad, el que está malhumorado, si es agresivo, puede tornarse peligroso, porque se atrevería a maltratar física y verbalmente a los demás.

Consecuencias laborales

Estar ‘encarado’ o con mala actitud propicia tensión en el ambiente de trabajo a la hora de desempeñar las fusiones, y esto puede reflejarse con una baja productividad laboral.

“Estar de mal humor en el trabajo puede convertirse en un problema muy serio que afecta nuestro desarrollo y éxito en la oficina. Una actitud negativa o una sensación de desgano o molestia pueden perjudicar seriamente nuestro rendimiento y hacernos perder las perspectiva de nuestras metas profesionales”, apunta el psicólogo clínico, quien además tiene vasta experiencia en la industrial.

Sumarle a esto, el hecho de que si siempre andas ‘encarado’, conseguirás que tus compañeros de trabajo se alejen más y más de ti. “A nadie le gusta trabajar al lado de una persona pesimista y que sólo viva para resaltar el lado negativo de las cosas, porque esto crea un ambiente estresante y con mala vibra”, señala.
Según Rivas, aunque muchos no lo crean, como si se tratara de un virus, el mal humor se contagia. “Escuchar continuamente quejas y frustraciones, lidiar con el mal carácter de tu compañero, hacen que se acumulen energías negativas en una persona, produciendo un ambiente de incomodidad que, a largo plazo, afectará las relaciones interpersonales”.

Si bien es cierto que un mal día lo puede tener cualquiera, para el especialista, el problema incide cuando se sostiene por meses e incluso por años. Peor aún, si se atraviesa una vida en pesadumbre, quejas y victimización. Indica que desarrollar un mecanismo de defensa autodestructiva y que afecte los demás, de siempre estar ofuscado con todo y todos por cualquier motivo, produce un efecto poco favorable, ya que podría afectar la salud, deteriorar los vínculos, desencadenar situaciones de ira y conflictos defrustración, tanto en el malhumorado como en quienes les rodean. Otro dato destacar, es que influye de manera negativa el estado de ánimo de un jefe que puede tener un gran impacto en el estado de ánimo de sus empleados. “Cuando un gerente está teniendo un día particularmente malo, es probable que tú empieces a tener un día igual”, plantea Rivas.

Recomendaciones

Existe la manera de contrarrestar esta conducta. Si bien a veces el mal humor puede estar motivado por causas más serias y difíciles de manejar, existen algunos hábitos que pueden ayudar a comenzar el día con mayor optimismo y mantenernos de esta manera durante las horas que estemos en la oficina, asegura Rivas.

Hay que recordar, que por lo general, en el trabajo el empleado pasa entre 8 a 10 horas al día, por lo que estar de con mal humor solo generará más problemas que afectarán negativamente nuestro ánimo, generando un círculo vicioso que es mejor evitar.
Aunque parezca difícil lidiar con esta disposición negativa o el malhumorado, no lo es, todo va a depender de la actitud que se asuma.

Si estás del lado de los que lo padecen, el primer paso para dejar de ser el “gruñón”, es reconocer tu irritabilidad, puesto que según Rivas, muchas personas tienden a justificarse o victimizarse ante cualquier eventualidad de reproche por parte de los demás.

Tratar de ocultar este estado de ánimo, al no hablar de eso, no siempre funciona. La mayoría de las comunicaciones emocionales se producen a través del lenguaje corporal, la expresión facial y el tono.

Cambiar de actitud ante la vida y lograr una buena comunicación es esencial.

El profesional recomienda a las empresas ofrecer talleres de inteligencia emocional, resolución de conflictos y mal humor.
Por igual, sugiere buscar ayuda profesional, ya que una persona con episodios frecuentes puede enfermar e incluso llegar a padecer depresión.

Cómo tratar con el malhumorado

Un error que se comete es pensar que sólo se es compañero de trabajo, y está lejos de la realidad. El profesional de la conducta subraya que con los compañeros se debe mantener un vínculo de relación, donde cada uno pueda ser parte del otro y crear un ambiente armónico.

“Si se tienen confianza, es favorable acercarse a la persona y hablarle de su mal humor”, aunque recalcó actuar con cautela a la hora de aconsejar a una persona con irritabilidad.

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