Sector sindical: en una lucha constante para no desaparecer

En distintos momentos, las organizaciones han tenido que realizar marchas y caminatas para defender distintas causas en RD.
Gracias a su esfuerzo, el país ha logrado alcanzar una serie de conquistas, pero sus últimos años han resultado difíciles

El sector sindical dominicano ha sido -sin dudas- una fuerza que ha contribuido a mantener el equilibrio democrático en el país y a que República Dominicana posea grandes leyes, como el Código de Trabajo, del año 1992, y otras legislaciones.

Incluso, las conclusiones a las que llegan algunos entendidos en la materia es que ese código supera a muchos códigos centroamericanos y del Caribe.

Pero el movimiento sindical dominicano ha atravesado en los últimos años posiblemente por sus peores momentos, algunos de ellos de desprestigio, cuando se le ha atribuido que se coloca del lado de los intereses de los patronos, por encima de la parte obrera o empleada que está llamada a defender. Su lucha es constante para no desaparecer definitivamente del escenario local, años después de que dejara de tener la fuerza del pasado.

En República Dominicana tres grandes centrales reúnen la mayor fuerza dentro del sindicalismo, que son: la Confederación Nacional de la Unidad Sindical (CNUS), la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC) y la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD). En adición, existen otras con menos incidencia, como la Unión Nacional de Trabajadores Dominicanos.

Sin embargo, no son las primeras organizaciones del ramo que surgieron; la actividad sindical dominicana, como sindicalismo libre, surge en 1961, con el Frente Obrero Unido Pro Sindicatos Libres (FOUSA), que luego devino en la Central General de Trabajadores Dominicanos, de acuerdo con datos históricos. Pero desde principios del siglo XX habían empezado a organizarse algunos grupos de dominicanos, como en 1905, cuando se formaron algunas organizaciones de trabajadores, entre ellas el Gremio de Panaderos de Santiago y asociaciones en los puertos y en el ámbito azucarero.

Después de la Guerra Fría, en la década de los 90, donde hubo un desmonte de los países socialistas y una situación de unipolaridad, donde prácticamente se impuso un criterio (el neoliberal), que ve a los sindicatos como un obstáculo, se produjeron cambios en las economías y el movimiento sindical internacional y nacional se vio impactado, con la disminución en la constitución de sindicatos.

Desde el punto de vista de Rafael -Pepe- Abreu, presidente del CNUS, a todo eso hay que agregar un elemento de los últimos años, “y es que el capitalismo ha impuesto como un fenómeno la subcontratación de empleados, que deja a muchos sin cuestiones fundamentales que debe tener un empleado formal”.

“La fortaleza que el movimiento sindical tuvo en un momento en que la Guerra Fría imponía unos criterios ideológicos que prácticamente obligaban a constantes confrontaciones y a que hubiera en el mundo una solidaridad frente a un movimiento como el dominicano y otros, en el escenario de hoy no se producen. Muchos de esos elementos solidarios que existían en aquellos tiempos han quedado rezagados”, lamenta Abreu.

Pese a todas las presiones que ha habido a lo largo de la historia, el sindicalismo dominicano ha logrado mantenerse, con altas y bajas. Con algunos éxitos en unos momentos y con menos en otros. Pero no ha muerto del todo.

El sector sindical, quiérase o no, se reconozca o no, ha impuesto una revisión cada dos años de los salarios mínimos privados en el país y lo ha impuesto sectorialmente, de manera que todos los trabajadores, independientemente del porcentaje de incremento que se logre en cada revisión (que generalmente no llenan las expectativas), están esperanzados en que sus salarios van a ser revisados.

“Pero el solo hecho de que se pueda -por lo menos- contar con eso, es un logro en gran manera de la lucha sindical”, asegura Abreu en el abordaje del tema. “Y debo decirte que es una importante hazaña del movimiento sindical dominicano. El Código Laboral es una vía que permite que en República Dominicana la conflictividad obrera haya disminuido, aunque muchos no lo crean”, agrega.

Abreu indica que por la existencia de esa ley, los trabajadores sienten que sus derechos están garantizados y que los pueden reclamar en el Ministerio de Trabajo. Lo pueden reclamar por la conciliación, pero también lo pueden hacer en los tribunales, porque las vías están creadas para eso.

Otro de los logros que cita es que el sector sindical contribuyó a que luego de años el país finamente pudiera contar con una ley de seguridad social (la 87-01), que independientemente de sus defectos, es superadora de lo que había antes, que era el Instituto Dominicano de Seguro Social, limitado en su alcance.
“Es, posiblemente, la ley más importante que se ha logrado en el país, después de la Constitución de la República. Hay que superarla y hacer que esa ley sea más eficaz, pero lo importante es la contribución del movimiento sindical a su creación”, indica.

En el Ministerio de Trabajo hay registradas 3,902 organizaciones sindicales. De ellas 1,845 son de profesionales o de oficio, 1437 de empresas, de ramas o actividades hay 891 y de otros tipos hay 89.

Desde el 2000 a la fecha, el año en el que hubo una mayor cantidad de registro de organizaciones sindicales fue el 2016, con un total de 31. En los otros años la cantidad se ha movido entre 10 y 29.

Según el CNUS, el sindicalismo ha logrado que las voces y la presencia de trabajadores marginados, como son los domésticos, hayan incursionado en el escenario, lográndose que un convenio internacional esté en proceso de aplicación en República Dominicana, para proteger la labor de esos empleados de los que el propio Código Laboral Dominicano no establece derechos con claridad.

El país ha atravesado por un proceso de poco más de un lustro discutiendo una modificación al Código Laboral, incluyendo el tema de la cesantía, que es vista como fundamental y garantía para los empleados. El ala empresarial ha argumentado que la cesantía le eleva los costos, disminuye la posibilidad de generar más empleos y crea una posibilidad –según ellos- de quiebra en las empresas.

De acuerdo con dirigentes de las centrales, consultados por este diario, “todas las propuestas que la gente se pudiera imaginar hizo el empresariado, en busca de que el sector sindical variara su posición y pactara un acuerdo que diera espacio a modificar la cesantía, en contra de los empleados”. No lo logró.

En la revisión salarial para el sector privado no sectorizado se agotan largas jornadas.

Los ocupados alcanzan 4.6 millones, dice BCRD

El país tiene una población de 10.7 millones de habitantes. La cantidad de ocupados, según el Banco Central es de 4,657,618. Están en las siguientes áreas: en agricultura 414,853, en industrias 455,004, en electricidad 59,674, en construcción 340,796, en comercio 966,282, en hoteles, bares y restaurantes 337,766, en transporte y comunicaciones 319,416, intermediarios financieros 118,990, en administración pública y defensa 251,714, en enseñanza 265,930, en salud y asistencia social 185,394 y en otros servicios 941,797

Según Gabriel del Río, presidente de la CASC, el sector informal, en el que se ubican los choferes y cuentapropistas, contiene alrededor del 57% de la masa trabajadora no sindicalizada.

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