La “papa caliente” de la JCE

Julio César Castaños Guzmán y los demás jueces de la Junta Central Electoral (JCE) están conscientes de que tienen una “papa bien caliente” debido al serio compromiso que constituye organizar -con verdadera transparencia y la limpidez requeridas- las elecciones municipales de febrero.
Pero esa misma “papa caliente” se extiende a mayo cuando se celebren los comicios para elegir al Presidente y vicepresidente de la República, así como a los nuevos senadores y diputados que formarán el Congreso Nacional que abarcará el período 2020-2024.

Castaños Guzmán ha declarado que se trabaja “sin desmayo” para que haya un proceso transparente y creíble, tanto en febrero como en mayo, pero el veterano jurisconsulto debe saber -y pienso que lo sabe- que el organismo colegiado tiene que garantizar la limpieza de los comicios para que la sociedad tenga credibilidad en su trabajo.

Es decir, que después que la JCE emita sus veredictos finales y declare ganadores a los candidatos que más votos reciban del soberano, tanto en las elecciones municipales como en las presidenciales y congresuales, no se produzcan denuncias sobre fraudes o de que “no hubo transparencia” en los certámenes electorales.

Y tras dados oficialmente todos los resultados -de febrero y mayo- ¡Qué Dios nos coja confesados!, para bien de una democracia dominicana consolidada y que no se registren perturbaciones políticas como las registradas en las elecciones primarias del pasado seis de octubre de 2019.

¿Cuál es el némesis que podría afectar a la JCE como organismo organizador de los citados comicios?

Ofrecer respuesta es fácil. El enemigo que “acecha” a la JCE es el mismo que tuvo en las primarias de octubre. Un enemigo “silente”, que todavía ronda el seno del organismo. ¿Conocen a ese enemigo? Es el voto automatizado.

Sí, el sistema del voto automatizado, aunque quizás con “algún disfraz”, volverá a ser implementado, a pesar de que la oposición política no lo acepta del todo.

Precisamente la JCE realizará -el próximo domingo- las pruebas internas de los equipos del voto automatizado y lo hará en 93 colegios electorales de los 18 municipios en los que se estará implementando esa modalidad en la consulta municipal del 16 de febrero.

Todos estamos contestes de que la JCE vive una etapa decisoria respecto a su rol de árbitro en los torneos electorales que se avecinan. Tiene que lidiar con una “papa bien caliente”.

En su gran reto, ¿podrá salir airosa?

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