Datos sobre la cardiología dominicana

De acuerdo al libro sobre la historia de la medicina, publicado en 1960 por el doctor Rafael Miranda, la cardiología dominicana se inició en la década del 1950. Sus precursores fueron los doctores José Polanco, José Penzo y Nicolás Pichardo. Ellos, y a juicio del doctor Miranda, que compartimos, abrieron el camino para que otros médicos abrazaran esa especialidad. Por esa inspiración hacia la cardiología viajaron al extranjero, hacia Francia, Alemania, Estados Unidos y México, en cuya capital, ciudad de México, se encuentra el Gran Centro de Cardiología, en donde se formaron junto al doctor Ignacio Chávez, considerado “como uno de los clínicos más brillantes en el siglo XX y como una verdadera gloria de la medicina en América. Ese instituto de cardiología obtuvo gran fama internacional por la calidad de sus profesores y lo riguroso de su formación académica. Ese centro es un gran orgullo para México y todos los países hermanos de Hispanoamérica.

Escribió el doctor Miranda: “Entre nuestros cardiólogos más reputados recordamos además al doctor Manuel A. Tejada, quien después de haber adquirido su título de doctor en medicina de la Universidad de Santo Domingo partió hacia el centro cardiológico de México y allí estudió con verdadero ahínco durante algunos años, para luego retornar al país y dedicarse de lleno a la especialidad”. Fue el primer dominicano en dedicarse exclusivamente a la cardiología. Sigue el doctor Miranda: “Es actualmente médico especialista del Hospital Salvador B. Gautier y se dedica a la práctica privada en la Clínica Gómez Patiño. Colmado de ideales vive consagrado al estudio y sueña porque la cardiología avance cada día más en nuestro medio y para eso se empeña y pone todo su esfuerzo en la creación de un verdadero y eficiente servicio de cirugía cardíaca en el hospital donde trabaja, que ya ha empezado a dar sus primeros pasos con la cooperación del eficiente director del hospital el doctor Félix Goico Evangelista, cirujano de gran capacidad y vastos conocimientos”. Estas líneas dedicadas al doctor Tejada Florentino dan muestra de la importancia en la clase médica que adquirió el doctor Tejada, asesinado por la tiranía trujillista en 1960.

Otros profesionales formados en México fueron los doctores José Fernández Caminero, Norma Gómez Patiño de Oliviera y Juan Santiago de la Mota, quienes también ofrecieron al país todo su capacidad profesional y humana. Debemos señalar al doctor Salomón Jorge, distinguido cardiólogo especializado en París, quien ejerció en Santiago de los Caballeros con gran éxito profesional y fue siempre reconocido como uno de los médicos más capacitados y distinguidos del país. En la zona norte del país ejerció el doctor Mario Collado, quien tras formarse mediante estudios especializados de cardiología en París, se dedicó a la patología cardíaca y vascular durante unos años, aunque el éxito de su empresa de productos farmacéuticos le hizo abandonar la práctica para dedicarse de lleno a Laboratorios Doctor Collado.
En Estados Unidos de América se formaron profesionales en cardiología como los doctores Luis Fernández, Rafael Pereyra o Angiolo Sánchez. El doctor Fernández fue profesor de cardiología en la Universidad de Santo Domingo. Ese grupo de jóvenes profesionales vinieron con gran preparación y entusiasmo, pero la situación política no permitió su desarrollo y algunos como el doctor Pereyra emigraron hacia Estados Unidos.

Antes de que el doctor Fernández iniciara las cátedras de cardiología, el doctor Agha Eman-Zadé ofrecía cursos de cardiología, que eran de gran interés para los estudiantes de entonces. El doctor Eman-Zadé, procedía de Francia y tras revalidar su título ejerció con gran éxito en Santo Domingo y San Cristóbal. Así se trillaron los primeros pasos de la cardiología dominicana.

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