RD ante una tormenta perfecta: crisis sanitaria, económica y política

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Fachada Palacio Nacional.
El próximo presidente que debería asumir el 16 de agosto tendrá que enfrentar una crisis económica y de confianza

La República Dominicana enfrenta una situación que podría definirse como una tormenta perfecta, pues abarca una crisis sanitaria generada por la pandemia del COVID-19, que a su vez genera una crisis económica de grandes proporciones, que combinada con la posposición de las elecciones para el 5 de julio para escoger a las autoridades nacionales y a los congresistas, plantea un panorama único.

La pandemia del COVID-19 encontró a la República Dominicana en medio de una crisis institucional sin precedentes por la suspensión de las elecciones municipales del 16 de febrero debido a un fallo en el sistema de votación que aún no se conoce qué lo originó. La posposición de las elecciones ha contado con el consenso de los partidos, pero no se ha tocada la posibilidad de qué hacer en caso de que no se puedan efectuar las elecciones y el cese de las autoridades del Ejecutivo y Legislativo el 16 de agosto.

En caso de que las elecciones puedan realizarse antes de agosto y suponiendo que la crisis sanitaria pueda superarse a esa fecha, entonces el próximo gobierno tendrá que enfrentar la crisis económica y de confianza que afecta al país. Hasta ahora, la mayor crítica al gobierno en la estrategia para enfrentar la propagación del virus la ha generado la falta de pruebas para diagnosticar personas contagiadas y proceder al aislamiento, medidas que han sido las más exitosas en los países donde el problema ha sido enfrentado con mayor éxito.

Los candidatos a la presidencia por la oposición, Luis Abinader y Leonel Fernández, han criticado al gobierno por la escasez de las pruebas de diagnóstico. De hecho, Fernández ha afirmado que el gobierno carece de una visión clara para detener la pandemia y atribuyó a eso la letalidad de 6% que tiene el virus en el país. El pasado domingo, el ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas, informó en una rueda de prensa, que el gobierno no había comprado pruebas rápidas para diagnosticar la enfermedad, porque hizo una solicitud “que nadie pudo suplir” y que se hanmanejado con donaciones.

La crisis de confianza en las instituciones públicas fue puesta en evidencia cuando se produjo el fallo en el sistema de voto automatizado que el gobierno, en la persona del consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, reconoció que ninguna investigación realizada por las autoridades locales generaría confianza en la ciudadanía y que por esa razón acudieron a organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Fundación Internacional de Sistemas Electorales (Ifes), para que hiciera la pesquisa.

De hecho, en el actual estado de emergencia que vive el país, el presidente Danilo Medina se vio obligado a crear una comisión de veeduría para que vigile los procesos de compras debido a las denuncias de irregularidades y sobrevaluaciones que se hicieron en la contratación de empresas para suplir los insumos que necesita el país para enfrentar la crisis sanitaria.

Más aún, el último estudio que difundió Barómetro de las Américas en noviembre del 2019, reveló que ha descendido la confianza de la ciudadanía en el Poder Ejecutivo, los partidos políticos, el Congreso y el Poder Judicial. Cuando se hizo el levantamiento de ese estudio, todavía no se había producido la suspensión de las elecciones de febrero que generó una gran desconfianza en el sistema electoral. Ya en el 2018, Latinobarómetro había advertido la falta de apoyo en la democracia en el país y en los últimos años había perdido 16 puntos al pasar de 60% en el 2016 a 44% en ese año.

Incluso, durante el estado de emergencia para combatir la pandemia del COVID-19, el Gobierno se vio precisado a conformar una comisión independiente para que vigile las compras que se hagan debido a las denuncias de actos de corrupción y sobrevaluaciones en la adquisición de insumos para enfrentar la pandemia. De hecho, la pasada semana, luego que una comisión del Poder Ejecutivo detectara irregularidades en la adquisición de alimentos por 100 millones de pesos en el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (Inaipi), la directora de la entidad, Berlinesa Franco, renunció y siete funcionarios fueron cancelados por el presidente Danilo Medina.

Recesión económica

La bonanza que ha tenido el país en 16 años seguidos de crecimiento económico en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha desvanecido en poco más de un mes que tiene la pandemia en el país desde el primero de marzo cuando se detectó el primer caso. Los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) han advertido de la gravedad de la crisis económica será mayor que la ocurrida en el 2008. Algunos especialistas han advertido que la recesión económica podría ser similar a la depresión del 1929.

El Banco Mundial emitió un informe en el que establece que la economía dominicana crecerá 0%. Un análisis del impacto económico del COVID-19 del Observatorio Político Dominicano (OPD) señala que los renglones más afectados serán el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa.

Crisis y crecimiento en 16 años del PLD en el poder

De los cuatro periodos de gobiernos del PLD, en los últimos ocho años, gerenciados por el presidente Medina, no había enfrentado una crisis económica. El mayor problema lo presentó a inicio de este año cuando los precios del petróleo empezaron a subir hasta un 4% luego de que Estados Unidos ordenó la muerte del líder iraní, Qasem Soleimani, y se colocó alrededor de los 63 dólares el barril, Sin embargo, el conflicto no tuvo mayor trascendencia y el precio del crudo volvió a bajar. Liderados por Leonel Fernández, el PLD, inició el 2004 con la crisis bancaria que heredó del gobierno de Hipólito Mejía. En el 2008 enfrentó la recesión económica global provocada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos y en el 2011 la subida de los precios del petróleo que alcanzaron el precio más alto en las últimas décadas. El reto de gerenciar la actual crisis queda en manos del nuevo presidente del país.

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