No desesperarnos

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Tenemos que aceptar que la crisis del covid-19 es una coyuntura donde no hay respuestas correctas y lo único a que puede aspirarse es encontrar la menos mala de las opciones. Vivimos un dilema, una coyuntura comprometida donde ninguna opción nos deja conformes, pero también donde cualquier propuesta merece atención al no haber verdades absolutas. En países ricos se habla ya de próxima vuelta a trabajo y producción, pero la Organización Mundial de Salud advierte que levantar demasiado pronto las restricciones podría ocasionar un nuevo brote del virus. Aquí es similar, dentro de nuestra realidad socioeconómica tercermundista, con gran incidencia de la informalidad. Hay necesidad de activación pero debe priorizarse la salud. Confiemos en que este trance no se prolongará demasiado.

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