¡Dios no miente!

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La frialdad en el alma es una condición que mantiene distantes las relaciones y las personas, deteriorando los sentimientos, falsificando las motivaciones y cortando las conexiones. El temor como la hipocresía son un tipo de frialdad, la cobardía y el desánimo también. Jesús nos advirtió que por causa de la maldad, el amor de muchos se enfriaría.

El Espíritu Santo trae el fuego que derrite el hielo de esos corazones endurecidos como de piedra. Su presencia hace que reciba su esencia. Dios promete traernos el cambio que anhelamos y nosotros necesitamos vivir la calidez, la frescura y la pasión de relaciones plenas. Dios no miente, traerá la transformación que cambia nuestras vidas.

Dios llega a tiempo, espera en su palabra, pues no tiene fecha de vencimiento, pero si de cumplimiento!

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