La representación diplomática

La representación como función diplomática quiere decir actuar en interés o en nombre de alguien y a la que nos estamos refiriendo tiene un carácter político, la cual está ejercida por el embajador de un Estado en otro o por el encargado de negocio.
Este trabajo de representación diplomática es uno de los más importantes en lo que respecta a la política internacional porque del mismo dependen las buenas y cordiales relaciones bilaterales entre las naciones. De ahí que uno de los tantos logros del servicio exterior en la República Dominicana ha sido la apertura de la escuela diplomática y consular el 18 de mayo del 1999 y con dicha inauguración de la moderna planta física se trazó la línea que ha sido un referente obligado para escribir el antes y después de las relaciones internacionales.

Pues se asumió un compromiso de preparar y especializar a los representantes diplomáticos y consulares en el presente y futuro.

Y para darle un mayor grado de profesionalización a su servicio exterior el 9 de agosto del 2012 se dio un paso trascendental para la formación diplomática en la República Dominicana. La elevación de la Escuela Diplomática y Consular a Instituto Especializado en Educación Superior (INESDYC), Dr. Eduardo la Torre.

Que tiene como objetivos entre otros. Especializar a los funcionarios en el manejo de las relaciones internacionales, formar, capacitar y actualizar a los interesados del sector público y privado en el ámbito de la diplomacia, proveer las herramientas teóricas prácticas relativas a las instancias responsables del diseño y ejecución de una política exterior coherente y proactiva.

Y a todo esto le añadimos la nueva ley 630_16 que crea la carrera Diplomática y Consular, que sustituye la Ley 314_64. Establece en su artículo 55, capitulo X La profesionalidad, la ética, y el merito, que garantiza el ingreso por concurso a la carrera, la evaluación, capacitación, traslado, ascenso, alternancia, estabilidad, disciplina, y retiro de los funcionarios de carrera.

Eso ha permitido al ministerio abocarse al proceso de transformación de las prioridades y métodos que exige la diplomacia mundial de los nuevos tiempos.

En dicho entrenamiento a los funcionarios el cual es obligatorio se prepara a los representantes que ocuparán puestos en el servicio exterior.

Es necesario que posean una personalidad, educación y cultura adecuada a su función. La cualidad más importante e indelegable del diplomático persona es su identificación con las raíces de la sociedad que representa y que, en última instancia constituye el legado de intereses que está obligado a defender.

El trabajo de la Escuela Diplomática y Consular está dirigido a propiciar el avance de los sujetos que componen el servicio exterior a través de la correcta orientación de destreza, habilidades y conocimientos.

Pues ahora más que antes se traduce en un alto costo que las naciones deben pagar no sólo en efectivo, sino también en deterioro, no siempre recuperable, de su imagen internacional.
Para concluir por hoy un diplomático debe tener siempre presente que habla y actúa en nombre de su Estado y su gobierno. Sus opiniones personales debe guardárselas.

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