Cultura sin bienales ni concursos

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Museo del Arte Moderno (MAM).
Sería la mejor manera de impulsar el desarrollo de los jóvenes artistas

Lo más fácil para cualquier funcionario de Cultura, y más aquellos que caen del cielo con el paracaídas de un partido o el paragua de Mary Poppins, es continuar la rutina de esas instituciones. Y es “normal” que así ocurra, porque el que llega, como muchos llegaron, siguen el “protocolo” porque casi siempre ha sido beneficiados por una palanca poderosa. “Te voy a poner ahí como pago al bocinazo de campaña”.

Los beneficios, y no me lo dijo Adela, no solo están en el sueldo que se le asigne. Títiri Mundachi lo sabe perfectamente que de los presupuestos que se asignen nunca se usan correctamente y hay unos mecanismos que hacen que una buena parte vaya a parar al bolsillo del incumbente sin dejar la mínima huella… me lo dijo el Gato Félix. Sombreros a la medida, póngase el que le ajuste. Esto es un top secret conocido por la Bolita del Mundo. Ese es uno de los factores por lo que tanta gente se interesa en los puestecitos, cualquiera que sea y si más alto mejor. Nadie llega con un plan porque la mayoría de veces se desconoce todo. Por eso se repiten las actividades de manera mecánica, sin cambios y sin propuestas o siguiendo el protocolo de la conserje o el guardián que no lo quitó el nuevo gobierno de chepa. El concurso de caretas hay que hacerlo en febrero como siempre se ha hecho, el concurso de fotografías del carnaval va en tal momento. La bienal hay que organizarla así y asá. No hay cuestionamiento de lo rutinariamente realizado, ni evaluación.

Todos los análisis sicológicos modernos y civilizados han dado como resultado un cuestionamiento a los concursos, salvo aquellos para determinar con justeza un empleado en una vacante dada, me lo dijo Freud. Y estos a su vez se violan como los concursos para determinar el impresor de algún libro o documento con la presentación de falsos postulantes, impresores fantasmas para beneficiar al señalado y recibir la dichosa comisión. Eso es vox populi y decirlo es volver a descubrir las tibias fórmulas del agua. Pero hay que repetirlo, aunque la vergüenza, dignidad o pudor se los haya llevado COVID.

Pero en Arte, donde tanto se proclama que TODO LO ES, “cuchi cuchi, todo es arte”, debería venir acompañado, para hacer más absurda e ilegítima la sentencia, que TODO ES ARTE Y ES BUENO y por tanto no hay que establecer ni meter a los artistas en una garata con puño para darle un premio. A los artistas que se dejen de estar corriendo detrás del premio que ese no es el rol del artista. El artista debe luchar porque El Ministerio de Cultura se ocupe de educar y apoyarlos para que la sociedad tenga las herramientas de valorizar su aporte como se debe a fuerza de trabajo. No es verdad que lucir una medalla luego te da más fama. Nadie adquiere ya nada por la ignorancia en términos de educación artística que existe, de la misma manera que la gente acepta los ruidos como música. Si todo es arte, para qué tener en mi casa un “Chiqui Mendoza” o un “Sterling”. Total, puedo pegar 25 chiclés en un cartón y decirrrue lo hizo Orozco.

¿Qué es lo que más le conviene a la cultura y a los artistas?
En un programa verdaderamente cultural, interesado en que el arte florezca, se debe pensar en cómo hacer que el presupuesto del Ministerio, que debe ser mucho mayor, llegue a los artistas y artesanos y no se pierda en la burocracia dirigencial y una nómina absurda.

No estoy diciendo que se reparta a los artistas ningún presupuesto. Estoy diciendo que se apoye la producción artística. ¿Cómo?

1. Eliminación de la Bienal. Más que una bienal debería celebrarse una gran colectiva anual con la apertura a los jóvenes artistas y con el apoyo en materiales y facilidades para la ejecución de sus obras. Eliminar los intermediarios curadores para que no le digan qué hacer a los creadores. El dinero de los premios distribuirlo en materiales a los artistas para que todos ganen. ¿No sería subjetivo decir que tal obra es mejor que la otra? Eliminar jurados extranjeros que son una carga económica (pasaje, estadía, dieta, etc.). Tenemos artistas, profesores y gente vinculada al arte capaz de asumir esas responsabilidades lo que al mismo tiempo los estimularía.

2. Impulsar las exposiciones individuales, Establecer una cantidad de espacios y calendarios menos extensos (15 días o un mes) para que la juventud se exprese y haya más oportunidades. Soltar un poco el elitismo.

3. ¿Dónde exponer? 1. Galería del Ministerio (reabrirla).2. Seis espacios del MAM (sótano, dos en el primer nivel, tres en el segundo. 3. En Bellas Artes que podría acoger dos exposiciones al mismo tiempo.4 Indotel. 5 Banreservas. 6. Biblioteca Pedro Mir de la UASD. 7. Galería del Museo de las Casas Reales. 8. Casa de Las Monedas y otros espacios. Con el compromiso del Ministerio de no cobrar por el alquiler de las salas ni ponerle las cosas en China y adquirir por lo menos dos obras.

4. Organizar exposiciones colectivas anuales de fotografías proporcionándole al artista el costo del enmarcado, catálogo, etc. Tema libre.

5. Organizar exposiciones colectivas anuales de esculturas con el apoyo financiero del Ministerio. Tema libre.

6. De las exposiciones colectivas anuales hacer una selección al azar de X obras y reproducirlas para realizar exposiciones itinerantes por todo el país, lo que evitaría las borracheras de los jolgorios de las patronales desordenadas y dominadas por el escándalo y la mediocridad. De hecho, habría que crear una unidad de exposiciones itinerantes, con un vehículo, paneles desarmables y un calendario.

7. Crear jornadas de pinturas con pintores y estudiantes que trabajen al aire libre con los materiales, dieta y meriendas garantizadas. Pintar a Duarte como tema, a Bosch, Peña, Yoryi, Ercilia Pepín. Esto le daría mas beneficio al país que elegir, a escondida al pintor del partido y darle una millonada para su beneficio personal y para quienes se involucren en el proyecto. Con las jornadas abiertas aprenden más los estudiantes de los más avanzados y se establece un diálogo con el público. Incentiva el arte e invita a otros jóvenes a su mundo.

8. Se debe y se puede llenar el país de pintura, de música buena. Hay que atacar con cultura la contracultura que es todo lo que va en contra del desarrollo armonioso, pacífico y alegre. Contracultura es molestar con ruido, con vulgaridad, con comportamiento ajenos a la sociedad.

9. Promover la importancia del arte e interesar a la juventud por la pintura, la música, el baile, el teatro, el folklor, ese es el rol para el que fue creado el Ministerio de Cultura.

10. Crear vínculos de intercambio con las embajadas para conocer otros artistas y al mismo tiempo llevar los nuestros a que conozcan otras realidades que le ayuden a crecer más.

11. Cada centavo que gasten las instituciones culturales tiene que tener un retorno positivo en el pueblo. Es una inversión social.

12. Al convertirse la Bienal en Exposición Colectiva Anual, gana el arte, los artistas y la cultura. Se presentaría una muestra que refleje nuestra realidad, nuestras formas de hacer arte, nuestras posibilidades y nuestra creatividad. Se eliminaría así la odiosa imposición de criterios exportados “de moda” de otras realidades que obligan a nuestros artistas a “contemporanizarse” en ridículas presentaciones de escombros y basura elevados a arte para así “estar a la altura” de quienes lo han destruido. La Exposición Colectiva Anual tendría una coherencia y un acoplamiento lógico con lo que se enseña en las escuelas de Bellas Artes y las facultades de Arte de las universidades y otros centros educativos. A nadie le enseñan que una rumba de escombros es arte, ni que una etiqueta de una sopa lo sea, ni menos un guineo pegado con tape o un vaso lleno por la mitad.

13. No tiene sentido componer jurados de teóricos desligados a nuestra realidad y cultura. Ellos están en las revistas de decoración y la superficialidad esnobista de las grandes urbes donde han creado un negocio con la valorización ficticia de esas supuestas obras que son una burla a la inteligencia de cualquiera.
A nadie se le ocurre invitar a un pintor a ser jurado a un concurso de literatura. Lo contrario tampoco debe ocurrir. Los teóricos y llamados críticos de arte en realidad deberían concentrarse y especializarse en ser historiadores de arte, que es lo correcto y no interferir con el quehacer artístico. El término crítico es muy pretensioso. ¿Acaso hay críticos de ingeniería, de medicina, o de arquitectura? Por esta lógica insistimos que el jurado lo componga pintores y que los teóricos escriban lo que les de su gana que esa es su función. “Cronistas de arte” es también una especialidad del periodismo sin pretender guiar, manipular o inmiscuirse en el quehacer del artista quien se expresa sin tener que recurrir a manuales o fórmulas de moda.

14. Tenemos una cantidad enorme de profesores y artistas que saben lo que es arte. Ahí está, por ejemplo, Amable Sterling con más de 45 años de docencia y un tratado en varios tomos de enseñanza del dibujo. Un joven artista con altos vuelos como José Pelletier, Montilla, Dustin Muñoz, Hilario Olivo, todos con mas conocimientos de arte que todos los “críticos” juntos.

15. El que quiera exponer vasitos plásticos y funditas de papitas fritas que los lleve a la galería de Gabriel Orozco. Nuestro pueblo no tiene la capacidad de admirar, de aceptar tan “magníficas y sublimes obras”. El arte es para enriquecernos y alegrarnos el espíritu, no para maldecir falsedades.

¡Ah los artistas que sueñan! ¿Cómo se puede invertir en Cultura? ¿Con qué dinero? Solo con el barrilito da y sobra o con lo asignado a la Primera Dama que es un puesto ilegal constitucionalmente, creado para empujar el clientelismo electorero. Con la mitad de lo que le dan a los partidos habría un cambio muy profundo en esta sociedad. Se lo digo yo.

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