María Díaz: “Me siento querida y amada por toda la gente”

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María Díaz a su salida de la clínica donde estuvo interna por COVID-19.
La merenguera típica se recupera en su residencia, luego de 17 días recluída en un centro de salud afectada de COVID-19

Santiago. Aunque siempre se ha considerado una mujer humilde y solidaria, María Díaz confirmó que la mejor ropa, dinero o comida no sirven de nada si no se cuenta con la salud.

Tras 17 días recluida en una clínica afectada de la COVID-19, y una semana llevando el tratamiento en su casa, “la reina de la música típica” asegura que vivió momentos difíciles, pero nunca perdió la fe en Dios de que saldría airosa de la enfermedad.
Además, está agradecida de la solidaridad, tanto de su familia, los compañeros del arte y sus seguidores, que se desbordaron en llamadas y oraciones pidiendo por su salud y ofreciendo donarle el plasma para su tratamiento.

“No cuestiono a nuestro Dios, porque pienso que todas estas cosas pasan y son experiencias para que los humanos pensemos que una cosa pequeña te puede sentar en cualquier momento, y que nada es nada, que cuando estás mal y te duele algo puedes tener el mejor traje, la mejor prenda, la mejor comida y la cartera con todo el dinero y tú no lo miras porque no siente el deseo; son experiencias que se viven para enseñarnos a ser más humanos, a querernos más y a brindar una sonrisa y un apoyo a aquel que lo necesita”, expresó la popular merenguera que está a espera de una segunda prueba negativa para que la declaren curada.

La acordeonista afirma que tanto su estado de ánimo como de salud ha ido mejorando bastante, y que ha estado tranquila en la casa llevando el tratamiento como dijo el doctor, aunque hay días que se ha sentido decaída porque los medicamentos son muy fuertes, pero hay otros días que se ha sentido mucho mejor, ha ido batallando y las cosas han cambiado bastante en cuanto a cómo se sentía al principio.

“Sentí una fiebre tan grande que en mi vida nunca la había sentido. Me extrañó bastante y me sentía con debilidad para caminar y al día siguiente me atacó una tos e inmediatamente me dije tengo Covid, fui a la clínica, me hicieron la prueba y como estaba tan difícil la situación el doctor decidió internarme de una vez. Estaba muy preocupada porque habían días que se me hacía muy difícil respirar y sólo tenía la fe de mejorar, con la asistencia de los médicos, fueron días difíciles pero sí mantenía la fe de que Dios me ayudará a sobrellevar la situación”, detalló Díaz.

Muestras de apoyo

María Díaz agradece las muestras de apoyo que recibió, y aunque nadie quiere vivir una experiencia como ésta, le dio mucho ánimo al ver tanta gente orando por ella, y sus compañeros de arte, los músicos de todas partes llamando preocupados, e incluso, había muchas personas que querían hasta venir de Estados Unidos a donarle el plasma, pero no todo el mundo califica, sí fue buena la intención de la gente, de los amigos.

Afirma que no se hizo difícil conseguir el donante, porque llegaron tantas personas desprendida, y apareció una a quien le da las gracias, que pasó la tarde esperando que le hicieran el procedimiento, pero había muchas personas llamando, por lo que se considera muy agraciada. Además, los compañeros de arte llamaban a diario para ver cómo se sentía o que diligencias podían hacer.

“Me siento tan querida y amada por toda la gente, también personas que no se habían tratado mucho conmigo haciendo promesas, orando por mi situación, pero gracias a Dios que siempre nos ampara y nos cuida tengo mucha fe, soy una mujer de fe y sabía que me iba a ayudar a sobrepasar esto”, sostiene.

Aunque pasaba por una situación difícil, no era ajena al dolor del otro, y cuando la bajaban hacerse las tomografías y veía a los viejitos en fila para hacérsela, le partía el corazón porque sabe que las personas de edad y con otras condiciones son más vulnerables, por lo que le pedía a Dios por ellos.

Anhela volver a tocar

Aunque sabe que todo es un proceso, y que la pandemia ha sacado a los artistas de los escenarios tradicionales, la reina quiere volver a tocar.

“Hay días que me he sentido nostálgica, que me amargo porque tengo mucho que no toco un merengue, pero no culpo a nadie por esa situación, pero uno necesita salir a tocar una fiesta, hasta agarrar tu instrumento porque es algo que hemos hecho toda la vida y alimenta el alma, pero sé que pronto vamos a salir y las cosas van a volver a ser como antes”, expresa esperanzada.

Dice que son experiencias que tienen que vivir y sobrepasar con fe, pero dentro de su carrera ha hecho muchas cosas lindas y está agradecida de que familiares estuvieron aquí apoyándola y hasta que no la dejaron en la casa no regresaron a Estados Unidos.

Asegura que se siente tranquila ha aprovechado la pandemia para componer música porque sabe que las cosas van a pasar y va a volver a la normalidad, solamente deben tener paciencia y colaborar todos para que las cosas mejoren y se resuelva con más facilidad.

Inconsciencia de la gente

La famosa acordeonista hace un llamado a la población a tener más conciencia ante la enfermedad, a no ser imprudentes y no andar en la calle aun sabiendo que están contagiados o pueden contagiarse en una aglomeración.

“Me duele tanto ver las personas en la calle que aún sabiendo que está contagiadas andan caminando por ahí como nada, es una falta de conciencia, yo incluso a las personas que quieren venir a verme les digo que no se me acerquen, que se queden tranquilos, me duele saber que hay personas que han tomado esto como un juego, como un relajo, como que la vida es un relajo”, expresó, al tiempo de exhortar a las personas a crear conciencia, ser más humanos y tenerle amor a la vida.

Cuestionó que el hecho de que hay mucho irrespeto hasta a las autoridades, y dijo que eso le duele, porque país donde no se respeten las autoridades va mal.

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