Del Líbano al Caribe: el caso de la familia Traad

Mujeres árabes en Colombia. Fuente: Viloria De La Hoz, 2017.

Los sirios, libaneses y palestinos fueron uno de los grupos que se establecieron y/o circularon por el espacio latinoamericano y caribeño entre 1880 y 1930. Presionados por las crisis económica y demográfica que vivían estos países, la persecución religiosa y la opresión que el Imperio Otomano ejercía sobre estos territorios del Medio Oriente, estos inmigrantes salieron en busca de oportunidades económicas y muchos de ellos hicieron de México, Honduras, Costa Rica, Cuba, Venezuela, Haití, República Dominicana y Colombia su destino final, hasta el punto de articularse y ejercer una gran influencia en la vida social, económica y política de estos países.

Dentro del proceso de la migración árabe al Caribe las mujeres han sido objeto de pocos estudios. Para el caso de Colombia son realmente escasas las investigaciones de corte histórico cuyo centro de análisis es la mujer inmigrante. Entre los pocos trabajos que abordan el tema mujer se encuentran la tesis de Vilma Sofía Lora defendida en la Universidad de Cartagena y titulada “Mujeres árabes en Cartagena 1880-1930”. También está el trabajo de Pilar Vargas y Luz Marina Suaza “Mujeres árabes de Colombia” publicado en Bogotá, en 2011. Esta obra constituye un intento de dar voz a la experiencia indocumentada de las mujeres árabes en América Latina, específicamente en Colombia. El libro comprende veinticuatro narraciones personales de mujeres colombo-árabes de diversos orígenes religiosos y nacionales, descendientes o inmigrantes de primera generación del Levante. El texto ofrece información sobre los múltiples ámbitos personales de la experiencia de las mujeres árabes en Colombia, destacando en el proceso sus desafíos, éxitos y la negociación continua de la identidad cultural como sujetos de la diáspora árabe en su país anfitrión.

Como señala Mercedes del Amo en su artículo “La literatura de los periódicos árabes de Chile” publicado en 2006 en la revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos regularmente se ha planteado en la historiografía de las migraciones árabes que las mujeres inmigrantes asumieron el papel fundamental en la reproducción social, sin participar directamente en la decisión de emigrar. Se incorporan a la emigración tras la avanzadilla del varón que les envía los medios necesarios para su salida del país de origen. Según su visión en el caso chileno al momento de ingresar, sólo el 9,4% estaban casadas, por lo que se supone que la mayoría eran hijas de inmigrantes, o fueron llamadas con objeto de contraer matrimonio con algún hombre de la comunidad árabe.

Sin embargo, contrario a lo establecido por la historiografía la llegada de los Traad a Colombia obedece, a una situación particular e íntima ocurrida en la familia. Laura Carolina De Moya en su obra “Migración, negocios y familia. Actividades económicas de los árabes en Barranquilla 1920-1945”, explica que al quedar viuda y con seis hijos Maquile Zathar de Traad decidió buscar una mejor vida dejando atrás su natal Zahle y emprendió un viaje a América como tantos otros inmigrantes árabes en aquellos días.

Amelia (Malakie en árabe) Zathar de Traad (1855- ?) libanesa nacida en la población de Zahle, contrajo matrimonio con Abdala Jorge (Abdala Jorjus en árabe) Traad hacia el año de 1876 en la iglesia San Jorge Ortodoxo. De esta unión nacieron Eva Traad Zathar, Abraham Traad Zathar, Suzana Traad Zathar, Miguel Traad Zathar, Julio Traad Zathar y Gabriel Traad Zathar quienes fueron bautizados y criados bajo principios católicos. Al morir su esposo, Amelia decidió abandonar el Líbano e instalarse en Colombia. Al llegar a Barranquilla no estuvo sola pues Asad Eslait, vecino en Zahle, ya había migrado algunos años antes instalándose en la ciudad. Cuando Amelia Zathar de Traad llegó a Colombia, solicitó a sus amigos y connacionales Asad Eslait, Cristina Eljach y Abdo Radi que declararan ante el Juez Tercero Municipal que la conocían a ella y sus hijos y que conocieron a su esposo Abdala Jorge Traad. Cada declarante se identificó con el nombre, lugar de origen, religión y oficio. Además, declararon ante el juez que llevaban en Barranquilla 38, 18 y 12 años respectivamente. Afirmaron conocer a Amelia y su familia por ser vecinos en Zahle, incluso algunos asistieron a su matrimonio.

Posteriormente otros conocidos de la familia, entre los que se encontraron Cristina Eljach y Abdo Radi, llegaron a la ciudad de Barranquilla creando así una red de apoyo entre ellos. Con algunos de ellos los Traad desarrollaron negocios en conjunto, los cuales incluyeron el préstamo de dinero, la venta de ganado y la compra y venta de bienes raíces.

A diferencia del común denominador de la migración árabe que llegó a Colombia, la familia Traad se diferencia radicalmente de las demás pues es una mujer viuda y madre de seis hijos quien inicia el proceso migratorio. De igual manera, las actividades económicas en las que concentró su capital no giraron en torno a la venta de mercancías, tal como sugiere la historiografía. Por el contrario, se involucraron activamente en la compra y venta de propiedades, la compra de acciones y el préstamo de dinero a través de la sociedad comercial de Traad Hermanos.

Este ejemplo ilustra la necesidad de seguir estudiando el papel de las mujeres en el proceso de la migración árabe y el papel que desempeñaron no solo en Colombia sino en todo el Gran Caribe.

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