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Vida, libertad y muerte

Existen dos derechos fundamentales con rango superior: vida y libertad. Salvo causa de defensa propia o de guerra justa, por ejemplo, no tenemos libertad para matar. La libertad tiene sus límites, y el principal es la vida del prójimo.

Existen dos derechos fundamentales con rango superior: vida y libertad. Salvo causa de defensa propia o de guerra justa, por ejemplo, no tenemos libertad para matar. La libertad tiene sus límites, y el principal es la vida del prójimo.

Pensar así no nos convierte en personas conservadoras e irrespetuosas de la dignidad de los seres humanos, en especial de la mujer. Al contrario. Para mí ser liberal es amar y promover la vida, y con ello valoro a su más noble exponente: la madre. Con el respeto que me merecen quienes difieren, que muchos son buenos dominicanos, abortar es matar, exceptuando cuando se debe elegir entre la vida de la madre y la de la criatura.

Empecemos con el método del envenenamiento salino, donde se inyecta en el abdomen de la madre una solución salina concentrada. El angelito ingiere esta solución, produciéndole la muerte 12 horas después por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos. Esta solución salina produce quemaduras graves en la piel del niño o niña. El bebé nace muerto o moribundo, muchas veces en movimiento.

Otro método es el de succión. Aquí se inserta en el útero un tubo hueco que tiene un borde afilado. Una fuerte succión despedaza el cuerpo del bebé que se está desarrollando, así como la placenta y absorbe a la criatura, depositándola después en un balde. El abortista introduce luego una pinza para extraer el cráneo. Algunas veces las partes más pequeñas del cuerpo del bebé pueden identificarse.

También tenemos el método de dilatación y curetaje. Se utiliza una cureta o cuchillo provisto de una cucharilla filosa en la punta con la cual se va cortando al bebé en pedazos con el fin de facilitar su extracción por el cuello de la matriz. La cureta se emplea para desmembrar al bebé, sacándose luego en pedazos.

En el “D&X” el bebé está al nacer. Después de haber dilatado el cuello, el abortista introduce unas pinzas y agarra con ellas una piernecita, después la otra, seguida del cuerpo, hasta llegar a los hombros y brazos del bebé. Así extrae parcialmente el cuerpo del bebé, como si éste fuera a nacer, salvo que deja la cabeza dentro del útero, a la cual penetra unas tijeras a la criatura que está viva. Entonces inserta un catéter y extrae el cerebro mediante succión. Este procedimiento hace que el bebé muera y que su cabeza se desplome.

Existen otros métodos, como el de Operación Cesárea, mediante prostaglandinas y con las pastillas RU-416, teniendo en común el asesinato con dolor.

El asunto se resume así: ¿tengo yo libertad para matar a un ser inocente, argumentando mi derecho a la libertad?

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