¿Y entonces?…

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno… que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (2 Timoteo 3:1-3,5) “Mas, ¡¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!… Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24:19,22) “Tengo que cuidar los azúcares, en mi familia hay diabéticos”, “hago dietas balanceadas”, “tenemos tendencia a sobrepeso”, entre otras, son acepciones para el cuidado de la salud que a diario las personas suelen repetir. Sin embargo, pareciera vedado el aceptar los trastornos psiquiátricos y psicológicos de un miembro de la familia. Llevamos años desde esta columna repitiendo lo importante dde reconcer cuando uno de los miembros miembros del hogar necesita seguimiento y tratamiento en cuanto a dicho problema. Por lo general, eventos de violencia y en ocasiones de grandes catástrofes con pérdidas de vidas, ya habían presentado síntomas y manifestaciones de actos de agresión verbal y física a los cuales hasta se acostumbran. En nuestro país se ha acrecentado la violencia intrafamiliar al punto de que todos los días vemos uno y más actos extremos de violencia, donde en una misma casa se ejecutan simultáneamente asesinato y suicidio, en ocasiones tan aberrantes que pareciere una película de terror. El mundo está convulsionado, y más aún con peligros en todas partes, como vimos esta semana la catástrofe en Las Vegas, donde decenas fueron asesinados y cientos heridos por alguien armado, quien indiscriminadamente disparó a todo quien tuviera en frente. Verdaderamente, como dice la biblia, vivimos tiempos peligrosos, en los que aparecen mentes enfermas capaces de las peores cosas. En los Estados Unidos nunca se había vivido algo como esto, ocasionado por una sola persona, salvo atentados. Es urgente que la sociedad nuestra, conjuntamente con las autoridades, trabaje en la prevención y corrección dentro de las familias. Un feminicidio no se produce en el dia ejecutado, es más bien la secuela de problemas de conducta registrados y no tratados a tiempo.